Viernes, 19.10.2018 - 05:06 h
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Así son las mujeres CEO (y por qué son mejores que sus colegas hombres)

Las mujeres encabezan tan solo el 6% de las empresas de Fortune 500. Una investigación identifica en qué se diferencian de sus compañeros

Virginia Rometty
Virginia Rometty, CEO de IBM

Solo el 6,4 % de las compañías de Fortune 500 están lideradas por mujeres. Sí, las cifras están mejorando –este año hay 32 mujeres, frente al pasado, cuando solo había 21–, pero el panorama es desalentador, y no solo en lo que se refiere a la igualdad de género. La situación es un lastre para la economía.

La relación entre la presencia de mujeres en la alta dirección y el rendimiento empresarial –y la igualdad de género y el crecimiento económico en general–, se ha demostrado en numerosos estudios. Pero el dichoso “techo de cristal” sigue siendo demasiado poderoso.

Para intentar mejorar la situación, la Rockefeller Foundation lidera la iniciativa 100x25, que pretende que en 2025 al menos 100 de las 500 empresas del Fortune 500 estén lideradas por mujeres. Para saber cómo lograrlo ha encargado una investigación al Korn Ferry Institute, que ha entrevistado a 57 mujeres CEO de grandes compañías para saber en qué se diferencian de los hombres y cómo han logrado escalar a lo más alto.

El estudio ha identificado algunos de los rasgos que distinguen a las mujeres CEO, cualidades en muchas ocasiones distintas a las de sus colegas masculinos y enormemente valiosas en el mundo empresarial, aunque (a la vista está) no lo suficientemente apreciadas. Son estas:

1. Cumplen mejor con los rasgos de un buen CEO

De las 20 cualidades que según el Korn Ferry Institute identifican a un buen CEO las mujeres encuestadas cumplen de media con 16 de ellas y puntúan significativamente mejor que los hombres en rasgos como la humildad, la confianza, la credibilidad y la apertura de miras respecto a la diversidad.

2. Tienen más experiencia

Las mujeres son, de media, cuatro años mayores cuando llegan a CEO que los hombres. Pero su curriculum es además más variado: de media, las mujeres que llegan a lo más alto han desempeñado más funciones, han trabajado en más compañías y conocen más sectores que sus colegas hombres.

Su expediente académico también difiere del de los hombres. El 40 % de las altas directivas han estudiado ciencias, ingenierías o matemáticas. Un 21 % viene de grados de artes y humanidades y solo un 19 % ha estudiado economía, finanzas o administración de empresas.

Angela Ahrendts, vicepresidenta de Apple y exCEO de Burberry / Fortune Global Forum 2013
Angela Ahrendts, directiva de Apple y exCEO de Burberry / Fortune Global Forum 2013

3. Son menos trepas (y mejores trabajadoras)

Las directivas entrevistadas se describen a sí mismas como personas orientadas a alcanzar resultados, pero reconocen que no siempre se han preocupado por su propio éxito. En general, descuidan la planificación de su carrera laboral a largo plazo y no se interesan por medrar políticamente en las empresas. “Pasan por completo de la competición interna”, apunta el estudio. “Prefieren que los resultados hablen por sí mismos”.

Pero además de centrarse más en el trabajo real, son más humildes en lo que respecta a su reconocimiento. “Las mujeres CEO señalan repetidamente a las personas que les han ayudado y apoyado”, explica el informe. “Esta combinación de rasgos sugiere que se trata de líderes que valoran las contribuciones de los demás, y además admiten que no pueden domar el futuro a su voluntad. Francamente, esta actitud podría estar más en sintonía con la realidad que se impone al dirigir hoy en día una gran compañía”.

4. Son auténticas, independientes y lanzadas

Las entrevistas apuntan al énfasis que ponen las mujeres en ser auténticas y permanecer fieles a sí mismas y sus valores, aunque esto suponga renunciar a determinadas promociones. De media, las CEO encuestadas puntuaron muy bajo en el parámetro “estructura”, que se refiere al deseo por tener un trabajo estable y predecible. Les gusta la variedad y la oportunidad de enfrentarse a nuevos problemas.

El estudio apunta a que las CEO tienen un espíritu más emprendedor que sus colegas hombres, en la medida en que les resulta mucho más satisfactorio seguir su propia agenda que ejecutar con éxito una estrategia predefinida.

5. Quieren cambiar la cultura de sus empresas

El 68 % de las directoras encuestadas apuntan que están motivadas por la idea de tener un impacto positivo sobre la compañía, los empleados y la sociedad en general. En el 23 % de las entrevistas, las directivas señalaron que crear una cultura empresarial positiva era uno de sus más importantes objetivos.

Indra Nooyi, CEO de Pepsi / IIP Photo Archive
Indra Nooyi, CEO de Pepsi / IIP Photo Archive

Y si son tan buenas ¿por qué no llegan?

Dado las ventajas que puede ofrecer un liderazgo femenino a la organización ¿por qué hay tan pocas mujeres en puestos directivos? Obviamente, vivimos en un mundo machista donde el género femenino lo tiene más difícil para todo, pero en ocasiones son las propias mujeres las que subestiman sus capacidades.

Como apunta el estudio, muchas menos mujeres (un 40 %) aspiran a llegar a la alta dirección que hombres (56 %). Pero, además, algunas de las características que hacen de las mujeres mejores líderes dificultan a su vez su escalada en el mundo laboral. La humildad y la independencia son un bien preciado para una empresa, pero por desgracia no suelen puntuar para llegar a lo más alto. Por otro lado, las mujeres abandonan antes un puesto de trabajo que no les satisface, aunque pueda servir como trampolín a posiciones más elevadas. Esto las convierte en profesionales con conocimientos más diversos y, en general, mayor experiencia, pero dificulta su progresión en las empresas.

El estudio apunta a que las compañías deberían recalibrar la forma en que reconocen la ambición, pues pueden estar perdiendo a mujeres valiosísimas, que sencillamente no quieren entrar en el juego de poder propio de muchas compañías. “Las organizaciones tienen un gran problema si las mujeres no están interesadas en los puestos directivos que se les ofrecen”, apunta la investigación. “Una compañía no será meritocrática hasta que no reconozca que las mujeres están siendo expulsadas”. Sin duda, concluyen los autores del estudio, “la presencia de mujeres en la alta dirección es un signo de salud corporativa”.

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