Miércoles, 26.06.2019 - 22:54 h
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El ‘napuccino’: la fórmula perfecta para ser más productivo en el trabajo

Una siesta de 20 minutos es ideal para recuperar fuerzas, pero es difícil no quedarse dormido más tiempo. Pero hay una solución: tomarse antes un café

Café

Aunque los españoles tenemos fama de ser amantes de la siesta, lo cierto es que los sueños cortos tras la comida han existido siempre y en casi todas las culturas. Hoy en día parece que echarse la siesta es de ancianos, vagos o parados, pero en realidad es una costumbre que puede ser muy útil en el trabajo.

En su libro Take a Nap! Change Your Life (Workman Publishing) la psiquiatra Sara Mednick, profesora de la Universidad de California en San Diego, insiste en que una siesta en el propio centro de trabajo puede hacer que aumente significativamente la productividad de los empleados.

La siesta, asegura la psiquiatra, es la mejor forma de recuperar el tiempo de sueño que no hemos alcanzado por la noche. Y es que la mayoría de nosotros no dormimos las ocho horas que todo el mundo recomienda (quizás ni siete).

Como explica Mednick, y es una opinión que comparten la mayoría de expertos, la duración ideal de una siesta es de 20 minutos: el tiempo justo para descansar, pero sin entrar en la fase de sueño profundo, la conocida fase REM, que es la responsable de la enorme pereza que nos entra cuando la siesta sobrepasa la media hora, algo que no queremos que ocurra si después vamos a trabajar.

Cualquier lugar es bueno para tomar una siesta / Pixabay
Cualquier lugar es bueno para tomar una siesta / Pixabay

Con todos ustedes, el ‘napuccino’

La siesta de 20 minutos suena muy bien, el problema es que es difícil no quedar en coma, que pase más de media hora (o una hora entera) y levantarse hecho unos zorros. Pero el especialista en management Daniel H. Pink apunta en su nuevo libro When: The Scientific Secrets of Perfect Timing una técnica infalible para echarse la siesta perfecta.

“La duración ideal de una siesta reponedora es de 10 a 20 minutos”, asegura el autor. “Para cargar su efectividad, puedes tomar una droga que mejora el rendimiento: bebe una taza de café y luego toma una siesta de 20 minutos. Es un nappucino. La cafeína tarda unos 20-25 minutos en atravesar el torrente sanguíneo, de modo que cuando te despiertas de ese descanso ideal de 20 minutos recibes un doble refuerzo. ¡Nappucino! Supongo que Starbucks va a tener pequeños espacios para echarse la siesta pronto”.

Pese a que los españoles consumimos de media casi cuatro kilos de café al año, lo que supone 599 tazas por habitante, desconocemos cuáles son sus efectos exactos. Sí, sabemos que el café despierta, pero no nos planteamos que su impacto no es inmediato.

El efecto de cualquier principio activo que interactúa con nuestro sistema nervioso se amplifica o disminuye en función del momento en que lo consumimos, un margen que ha dado pie incluso a una disciplina científica conocida como cronofarmacología, que es básica a la hora de administrar determinados medicamentos.

Cómo cualquier droga, el café actúa en un plazo determinado de tiempo / Pixabay
Cómo cualquier droga, el café actúa en un plazo determinado de tiempo / Pixabay

Cuándo debemos tomar el café

Además de que, como cualquier droga que se toma por vía oral, el efecto de la cafeína tarda un tiempo en hacerse efectivo, este es mayor en función de nuestros niveles de cortisol, la conocida como hormona del estrés que, al igual que el café, nos mantiene alerta y eleva nuestro nivel de atención. Si tomamos el café justo cuando el nivel de cortisol es más elevado los efectos de este se diluirán, sin embargo su efectividad es mucho mayor cuando los niveles de cortisol son bajos, pues actúa, digámoslo así, en sustitución de esta.

Como explica el neurocientífico Steven Miller en su blog NeuroscienceDC, nuestro reloj biológico eleva los niveles de cortisol justo cuando nos despertamos por la mañana, y estos alcanzan su pico unos minutos después de despertarnos. Justo cuando tomamos el café.

Durante el día hay otros dos momentos en los que se elevan los niveles de cortisol: entre las 12 y las 13 y entre las 17:30 y las 18:30. Es por ello que, como explica Miller, el mejor momento para tomar el café se encuentra entre las 9:30 y las 11:30 y, si no nos afecta a nuestro sueño nocturno, pasadas las 13:30 y antes de las 17 horas.

Si tomamos un café después de comer e, inmediatamente nos echamos una siesta, esta tendrá el efecto reparador que buscamos, pero nos despertaremos con el cortisol en plena forma pasados 20 minutos, cuando el café ha hecho efecto.

El napuccino puede parecer una excentricidad, pero tiene entusiastas, como el emprendedor Damon Brown, que hace una defensa cerrada del café y la siesta en Inc.: “He sido un siestero convencido desde bachillerato y, más recientemente, el café se ha convertido en parte de mi rutina (especialmente después de convertirme en un padre que se queda en casa). El término napuccino de Pink es la descripción perfecta, y ha sido respaldado tanto por mi experiencia personal como por la ciencia”.

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