Sábado, 15.12.2018 - 04:24 h
¿Empleados concentrados o pasotas?

No, la meditación no es tan buena en el trabajo como dicen: desmotiva

De un tiempo a esta parte numerosas empresas están apostando por el 'mindfulness' para motivar a sus empleados. Un estudio asegura que no funciona.

La meditación se ha puesto de moda pero ¿sirve en el trabajo? / Pixabay
La meditación se ha puesto de moda pero ¿sirve en el trabajo? / Pixabay

El mindfulness, o atención plena, es un tipo de meditación inspirada en el budismo que consiste en concentrarse en lo que se está haciendo en cada momento.

Se trata de una práctica que se ha puesto muy de moda en los entornos laborales. Importantes compañías como Apple, Google o Nike cuentan ya con salas de meditación en las que se ofrecen sesiones breves de mindfulness durante la jornada laboral, y es una práctica que, poco a poco, está llegando a España, donde se ha celebrado incluso un congreso sobre su implementación en las empresas.

Sus defensores insisten en que el mindfulness reduce los niveles de estrés, disminuye el absentismo laboral y los conflictos interpersonales, aumenta la creatividad, y facilita la regulación emocional y la claridad en la toma decisiones. Y, ciertamente, hay docenas de estudios que avalan al menos parcialmente beneficios de este tipo.

Pero como explican en The New York Times los profesores Kathleen D Vohs y Andrew C. Hafenbrack, de la Carlson School of Management y la Católica-Lisbon School of Business and Economics, respectivamente, el mindfulness podría no ser tan beneficioso en el trabajo.

“Una técnica central de meditación consciente, después de todo, es aceptar las cosas tal como son”, explican los profesores. “Sin embargo, las empresas quieren que sus empleados estén motivados. Y la misma noción de motivación –esforzarse por obtener un futuro más deseable–, implica un cierto grado de descontento con el presente, que parece no encajar con un ejercicio psicológico que infunde ecuanimidad y una sensación de calma”.

Una siesta mental, no siempre beneficiosa

Para estudiar esta hipótesis, los investigadores han realizado cinto experimentos, implicando a cientos de sujetos. Y sus resultados, que se publicarán en un próximo artículo de la revista Organizational Behavior and Human Decision Processes, ofrecen una sólida evidencia de que la meditación lejos de motivar desmotiva.

Los investigadores dividieron a los participantes en el estudio en dos grupos. Uno de ellos fue entrenado con las técnicas más comunes del mindfulness, con un coach profesional que les enseñó a concentrarse en su respiración o escanea mentalmente sus cuerpos en busca de sensaciones físicas. El otro realizó actividades comunes, como leer el periódico o escribir.

Después de estas sesiones, los participantes tenían que realizar actividades similares a las que realizan en sus puestos de trabajo: realizar informes, editar textos, y laborales por el estilo. Antes de emprender las tareas, se les preguntó a los participantes sobre su motivación: ¿cuánto esfuerzo y tiempo dedicarían a la tarea? ¿Sentían ganas de hacerla?

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Tras la meditación, los trabajadores están menos motivados.

Entre los que habían meditado, los niveles de motivación fueron más bajos en promedio. Los sujetos no se sentían tan interesados en trabajar en las tareas, ni querían gastar tanto tiempo o esfuerzo para completarlas. La meditación se correlacionó con una mayor sensación de calma, serenidad y una menor preocupación por el futuro, estados que aparentemente no son propicios para querer abordar un proyecto de trabajo.

Los investigadores analizaron también el desempeño real en las tareas. En promedio, haber meditado no benefició ni restó valor a la calidad de trabajo de un participante. Esto son malas noticias para los defensores de aplicar el mindfulness en el trabajo: después de todo, estudios previos habían concluido que la meditación aumenta la concentración, sugiriendo que aquellos en nuestros estudios que realizaron los ejercicios de mindfulness deberían haber tenido un mejor desempeño en las tareas. Sin embargo, sus niveles más bajos de motivación parecen cancelar este beneficio.

“El mindfulness es quizás similar a una siesta mental”, apuntan los investigadores. “La siesta, también, está asociada con sentirse calmado, fresco y menos preocupado. Pero ¿quién se despierta de la siesta deseoso de organizar algunos archivos?”

En resumen, la meditación puede tener beneficios para los trabajadores, pues en efecto puede reducir el estrés y fomentar la autoestima y la resiliencia, pero si esta se realiza durante la jornada de trabajo sus efectos parecen a todas luces negativos.

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