Jueves, 20.09.2018 - 11:18 h
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Por qué Jeff Bezos decidió dejar su trabajo a los 30 para montar Amazon

En 1995 nacía el mayor espacio de 'e-commerce' como una simple librería 'online'; hoy, Bezos es el hombre más rico del planeta.

JEFF BEZOS
El hombre más rico del mundo tuvo una idea. Y la cumplió.

En 1994, quizás lo más parecido a Amazon era un videotex llamado Minitel, que utilizaba la línea telefónica para el intercambio de datos. Sólo los más memoriosos se acordarán: una suerte de ordenador prehistórico con el teclado incorporado a la pantalla que permitía realizar compras online desde hacía una década. Por eso, cuando Jeff Bezos advirtió el potencial de las comunicaciones en línea, no lo dudó ni un instante: se embarcó en la aventura que, 24 años después, le ha convertido en el hombre más rico del planeta. Sin embargo, su historia no fue como la de otros gurús tecnológicos de finales de siglo, sino que tuvo que renunciar a una carrera exitosa en Wall Street para alcanzar su sueño, tal y como resume este artículo de Inc.

Jeff Bezos no era un simple empleado. En 1994, ejercía como vicepresidente en un fondo de inversiones llamado D. E. Shaw &Co., en pleno Wall Street. Había alcanzado el éxito profesional tan sólo ocho años después de haber finalizado la universidad. A sus 30 años, su carrera en las finanzas le había aupado a una posición de poder económico que, paradójicamente, no terminaba de hacer atractivo su trabajo. Fue entonces cuando cambió su vida -y la de millones de usuarios de Amazon en todo el mundo- para siempre.

“Me di cuenta de que el uso de Internet crecía un 2.300 % al año. Nunca había visto u oído acerca de nada que creciese tan rápido y la idea de crear una librería online con millones de títulos era muy excitante para mí”, revelaba Bezos en un discurso en Princeton en 2010. No hay que olvidar que Amazon originalmente nació en 1995 -el mismo año que eBay- como una tienda virtual para comprar libros en plena eclosión del mundo digital y que, probablemente, era uno de los proyectos con menos recorrido de la época: los e-books y las plataformas de contenidos audiovisuales digitales estaban al caer.

Una idea como cualquier otra, que se fue adaptando 

Quizás Amazon nunca fue la idea más extraordinaria de los albores de la era digital, a pesar del evidente potencial del e-commerce ya por entonces. Según cuenta él mismo, su principal motivación para fundar su propia compañía en 1995 fue el miedo al fracaso. “No quiero llegar a los 80 años y, en un momento de reflexión, pensar en mi vida y descubrir que he cometido grandes errores”, comentaba en una entrevista el año pasado.

En este sentido, Bezos tuvo el valor que muchos otros no tuvieron: recogió su lustroso hatillo, dejó su trabajo y se mudó a Seattle, donde comenzó a desarrollar su idea con sólo cinco empleados. En julio de 1995, su ansiada librería online se convirtió oficialmente en Amazon. Y eso que, hasta llegar a ese punto, Bezos realizó una exhaustiva investigación de mercado para determinar qué producto se vendería mejor a un público objetivo imponderable por entonces. Pero, tras desechar 19 ideas, se le ocurrió que un mercado como el de los libros, que por entonces movía 82.000 millones de dólares al año, podría ser el futuro.

Amazon comenzó como un mercado de rebajas y chollos para los amantes de los libros. La idea original no era expandirse hasta convertirse en el mayor espacio de e-commerce, con múltiples ramas dedicadas a todo menos a la compraventa. Sin embargo, lo que Bezos tuvo claro desde el principio es que crear un mercado digital era el futuro. Y no se equivocó. “En la mayoría de los casos, nuestros mayores errores suelen ser actos de omisión. Son caminos no seguidos y nos persiguen. Nos imaginamos qué podría haber pasado”, reflexionaba en una ocasión.

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