Martes, 16.07.2019 - 22:26 h
Gestión del talento

Por qué la gente más inteligente sabotea su carrera profesional (y cómo evitarlo)

La psicóloga y autora Alice Boyes los cinco defectos más comunes que la gente realmente inteligente comete en el entorno laboral.

Entrevista de trabajo
Por qué la gente más inteligente sabotea su carrera profesional (y cómo evitarlo). / Pixabay

Hay un estigma que persigue a las personas inteligentes: que su mayor activo (una mente privilegiada) es a la vez su peor enemigo. Por ejemplo, en Mensa España (la principal organización de superdotados de nuestro país, con unas 2.000 personas), uno de los temas que más debate genera es si el hecho de tener una inteligencia por encima de la media supone una merma en otro tipo de cualidades como la empatía o las habilidades sociales. Y, aunque no todo el mundo coincide en que pertenecer al 2% más inteligente de la población conlleve déficits, lo cierto es que hay una serie de patrones que se pueden identificar.

O eso es lo que sugiere Alice Boyes, psicóloga clínica y autora de 'The Healthy Mind Toolkit and The Anxiety Toolkit', en este artículo de 'Harvard Business Review': "La inteligencia en bruto es sin duda un gran activo, pero no lo es todo. Y, a veces, cuando las personas intelectualmente superdotadas no logran todo lo que desean, es porque se están autolimitando sutilmente. Si te encuentras en esta situación, la buena noticia es que cuando comprendes estos puntos débiles puedes cambiarlos". Por eso, señala cinco actitudes que sabotean sus carreras profesionales y cómo evitarlas.

1. Menosprecio a las relaciones sociales

Efectivamente, uno de los principales defectos que Boyes destaca es la torpeza de las personas inteligentes a la hora de gestionar relaciones sociales. "Las personas inteligentes a veces menosprecian otras habilidades, como la construcción de relaciones, y se concentran demasiado en el intelecto. Las personas muy inteligentes a veces ven su éxito como inevitable debido a su intelecto y no ven otras habilidades como importantes", explica.

"La mayoría de las personas tienen una tendencia natural a querer sacar provecho de sus fortalezas y, por el contrario, preferirían evitar pensar en áreas en las que no son naturalmente tan fuertes", añade, al tiempo que ofrece una solución: "Usa tus fortalezas para superar tus debilidades. Si eres bueno aprendiendo, simplemente puedes aprender las habilidades que no te son tan naturales. No necesitas un cambio de personalidad, solo necesitas un plan de acción y una actitud genuinamente constructiva".

2. Les cuesta trabajar en equipo

"El trabajo en equipo puede ser frustrante para personas muy inteligentes. Cuando alguien capta conceptos rápidamente y tiene altos estándares para su propio rendimiento, puede crear dificultades cuando se trabaja con otras personas que tardan más en procesar la información y aprender conceptos", apunta Boyes. "A las personas inteligentes a veces también les resulta difícil delegar debido a la sensación de que pueden hacer mejor una tarea (independientemente de si esto es realmente cierto). Esto es especialmente probable para aquellos que son perfeccionistas", añade.

Para Boyes, la solución pasa por ser "compasivo con tus reacciones internas y comprender de dónde provienen, pero también aprender a apreciar genuinamente lo que diversas mentes aportan a un equipo".

3. Su autoestima depende de la inteligencia

"Las personas inteligentes a menudo atribuyen gran parte de su autoestima a ser inteligentes [...]. Si gran parte de tu autoestima se basa en tu inteligencia, puede ser muy difícil estar en situaciones que revelen puntos débiles en tu armadura. Esto podría ser trabajar con personas que son aún más hábiles o inteligentes, o recibir comentarios críticos, o arriesgarse y fracasar. Cualquier situación que provoque sentirse no inteligente se experimenta como altamente amenazante. La persona inteligente puede incluso tratar de evitar esas situaciones, lo que finalmente limita a la persona", apunta Boyes.

En este caso, la solución pasaría por adoptar "una visión objetiva de los beneficios de trabajar con personas que, en algunos aspectos, son más inteligentes que tú. Si te rodeas de gente inteligente, estás haciéndolo bien. [...] Desarrolla relaciones con personas de confianza para que te den un 'feedback' constructivo y útil. Cuanto más te acostumbres a recibir comentarios críticos de personas que creen en tus talentos y capacidades generales, más fácil será".

4. Las personas inteligentes se aburren fácilmente

"Ser inteligente no es exactamente lo mismo que ser curioso, pero si tienes estas dos cualidades, es posible que te aburras fácilmente ejecutando los mismos comportamientos una y otra vez. Algunos tipos de éxito provienen de la creatividad, pero otros llegan al convertirse en un experto en un nicho y realizar un conjunto de tareas repetidamente. Si eres inteligente, curioso y te encanta aprender, es posible que descubras que pierdes rápidamente el interés en cualquier cosa una vez que lo hayas resuelto", explica Boyes

Por eso, la manera de evitarlo es considerar "cuándo vale la pena tolerar un poco de aburrimiento para obtener beneficios fáciles cuando se trata de tu éxito en general. En lugar de intentar un cambio radical, decide cuándo tolerar períodos cortos (unos pocos minutos u horas) de aburrimiento podría tener un impacto muy beneficioso en su éxito. Por ejemplo, dedicar cinco horas a la semana a una actividad que es monótona, pero lucrativa", apunta, al tiempo que destaca que también es importante dar salida a tu creatividad por otras vías.

5. Reflexionan demasiado y arruinar su toma de decisiones

"Las personas inteligentes a veces ven el pensamiento profundo y la reflexión como la solución a cada problema. Las personas brillantes están acostumbradas a tener éxito a través de su capacidad de pensamiento, pero a veces pueden pasar por alto un enfoque diferente que sería más beneficioso. Por ejemplo, la persona inteligente podría atacar cada situación tratando de pensarlo hasta la muerte (investigando en exceso cada decisión y reflexionando sobre cada error), cuando otros enfoques serían más fructíferos", señala Boyes.

Para corregirlo, Boyes recomienda no dejar que "el pensamiento se convierta en una obsesión enfermiza. Considera cuándo otras estrategias que no sean el razonamiento tienen más probabilidades de resultar exitosas. Experimenta tomando descansos [...] y cada vez que te encuentres rumiando (llegando a un pensamiento excesivamente negativo), interrúmpelo haciendo unos minutos de una actividad absorbente (como un rompecabezas). Esta puede ser una estrategia sorprendentemente efectiva para salir del pensamiento negativo".

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