Miércoles, 14.11.2018 - 08:48 h
Acabamos destrozados

Por qué nos cansan tanto los trabajos de oficina, aunque no movamos un dedo

Este es uno de los grandes misterios a los que nos enfrentamos día a día y que ni siquiera la psicología ha sido capaz de desvelar

Ocho horas en la oficina cansan casi más que ocho andando. ¿Por qué? / Pixabay
Ocho horas en la oficina cansan casi más que ocho andando. ¿Por qué? / Pixabay

Si tu trabajo es frente a un ordenador, ya debes saber de qué estamos hablando. Estás sentado, y supuestamente son solo unos pequeños músculos los que están en continuo movimiento: los de tus dedos. Pero cuando acaba el día, estás destrozado y lo único que quieres es llegar a tu sofá. Se trata de la fatiga mental. Pero, ¿qué la causa?

Michael Inzlicht, psicólogo de la Universidad de Toronto que se encarga de estudiar el autocontrol, la motivación y la fatiga, lo dice claramente: "Para ser honesto, es un misterio". Se lo dice a Brian Resnick, redactor de Vox.

Pero la psicología continúa estudiando este problema y baraja dos hipótesis que podrían darle sentido a este gran misterio de la vida moderna.

Nos cansamos porque agotamos nuestra energía interna almacenada

A esta hipótesis se le llama Agotamiento del ego. Se dice que tenemos unas reservas de energía mental almacenadas. Esta energía está marterializada en la voluntad y el autocontrol. A lo largo del día tiramos de esta energía mental limitada y llega un momento en que se acaba.

Pero los psicólogos no están muy seguros con esta hipótesis. Ya que partir de que recurrir al autocontrol para superar las tareas más complicadas es la razón de esta fatiga, no se ha podido demostrar en diferentes estudios. Y los más críticos con esta hipótesis, aluden al poco sentido fisiológico de esta.

¿Realmente hay un gasto superior de energía mental cuando intentas resolver un problema matemático complicado si lo comparamos con cuando estás disfrutando de la televisión? Esto es algo que ha sido medido en varias ocasiones y la respuesta siempre ha sido la misma: no

Todavía no tenemos muy claro cómo nuestros cuerpos y mentes consumen su energía.

Pensar cansa, pero en realidad siempre estamos pensando / Pixabay
Pensar cansa, pero en realidad siempre estamos pensando / Pixabay

Nos cansamos porque se acaba la motivación

Esta hipótesis, sin embargo, se apoya directamente en la motivación con nuestro trabajo. Nuestra tarea diaria acaba convirtiéndose en algo un tanto tedioso y, en ocasiones, estamos deseosos de entrar en campos de valor que hemos establecido como agradables. A día de hoy, esto se traduce en abrir las redes sociales o revisar la publicación de turno que tanto te gusta. Y esta tensión es probable que sea la responsable de esta fatiga.

Derek Johnston, psicólogo de la Universidad de Aberdeen, dirigió un estudio en el que rastreó a 100 enfermeras de Reino Unido durante dos turnos de 12 horas.

A lo largo de los turnos, las enfermeras iban informando sobre su sensación de fatiga en intervalos regulares. También llevaban dispositivos que controlaban y seguían la cantidad de actividad física que llevaban a cabo. Como resultado: no hubo correlación entre la cantidad de trabajo físico y su sensación de fatiga. Sin embrago, las que más energía mantenían, sentían su autocontrol en su trabajo y se sentían recompensadas por ello. Quizás esa motivación se tradujo en mayor energía.

Pero hay otro estudio dirigido por Inzlicht junto a la psicóloga de la Universidad de Carleton , Marina Milyavskaya. Juntos supervisaron a 159 estudiantes en la Universidad McGill en Canadá a lo largo de una semana. Sometieron a los estudiantes a preguntas sobre tentaciones, deseos y autocontrol, y si se sentían agotados.

Lo primero que sacaron en común y principal culpable de la fatiga fue el número de tentaciones que sintieron.

"Si estás escribiendo en el trabajo, y si eres como yo, tienes algunos navegadores abiertos. Por ejemplo, tienes Twitter abierto. Esto nos lleva a esos agujeros de conejo que conducen a las tentaciones ", dice Inzlitch. Las tentaciones nos desmotivan y puede acabar cansándonos.

De hecho, Michael Inzlicht le da un sentido antropológico, más bien evolutivo. Si esta hipótesis fuera cierta, aquí la fatiga sería una especie de alarma. "Como organismo, debemos cumplir múltiples objetivos para sobrevivir", explica. Desde perseguir nuestros sueños más preciados, hacer amigos, buscar pareja y el larguísimo etc. que supone la vida de un ser humano. "Debido a que estos objetivos múltiples compiten entre ellos (para hacerse con nuestro tiempo), necesitamos un mecanismo que indique: 'Oye, deja de hacer eso. Ponte con otra cosa'".

Temas relacionados

Ahora en Portada 

Comentarios