Miércoles, 21.11.2018 - 03:44 h
Se ha incrementado en un 50 % su uso

Revolución en Dunkerque: la ciudad francesa en la que nadie paga el autobús

Desde el pasado 1 de septiembre la población se ha convertido en la ciudad más grande de Europa en la que el transporte es gratuito

Uno de los autobuses gratuitos de la ciudad. / Dunkerque
Uno de los autobuses gratuitos de la ciudad. / Dunkerque

Dunkerque, la ciudad del norte de Francia conocida por protagonizar uno de los episodios decisivos de la II Guerra Mundial, se ha convertido en la primera población importante de Europa que cuenta con una red de autobús completamente gratuita. No hace falta presentar ningún tipo de carné ni billete: todos los autobuses son gratis para todo el mundo, también para los visitantes.

Se trata de una prueba piloto, que se inició el pasado 1 de septiembre, y en poco más de un mes ha supuesto una revolución entre los 200.000 habitantes del municipio.

La red de autobuses es el único transporte público con el que cuenta la ciudad, que no tiene tranvías ni metro, pero la frecuencia es alta, y desde que se implementó la gratuidad los resultados son palpables, lo que ha llevado a aumentar la flota de 100 a 140 autobueses.

El alcalde de Dunkerque, Patrice Vergriete, que prometió transporte público gratuito en su campaña electoral de 2014, asegura que el proyecto ha sido un éxito abrumador, con un aumento del 50 % en el número de pasajeros en algunas rutas y hasta un 85 % en otras.

¿Y quién paga todo esto? Como ha explicado el alcalde a The Guardian, antes de que los buses fueran gratuitos los viajeros pagaban en realidad solo un 10 % del coste anual de la red de autobuses, que asciende a 47 millones de euros. Un 60 % proviene del impuesto de transporte que la República cobra a las empresas y organismos públicos con más de 11 empleados y otro 30 % de las arcas del Ayuntamiento.

“Antes, cuando se pagaba, era un servicio y los viajeros eran clientes”, apunta Vergriete. “Es posible que solo hayan contribuido con el 10 % del coste del servicio, pero pensaban que era de ellos. Ahora es un servicio público que ven de manera diferente. Dicen "bonjour" al conductor, hablan entre ellos. Estamos cambiando las percepciones y transformando la ciudad como una comunidad viva. Estamos reinventando el espacio público”.

El alcalde de Dunkerque, Patrice Vergriete. / Ayuntamiento de Dunkerque
El alcalde de Dunkerque, Patrice Vergriete. / Ayuntamiento de Dunkerque

El transporte gratuito es posible

Para diseñar su medida, el alcalde de Dunkerque se ha inspirado en el ejemplo de Tallin, la capital de Estonia, que se convirtió en 2013 en la primera capital europea en contar con una red de transporte público gratuito, aunque en este caso solo pueden utilizarla los residentes. Tienen que pagar 2 euros por una tarjeta con la que todos los viajes son gratuitos.

Desde que se ofreció transporte gratuito a los residentes el censo se incrementó en 25.000 personas, de un total anterior de 416.000. Dado que las autoridades locales reciben 1.000 dólares en impuestos cada año la medida resultó beneficiosa para el Ayuntamiento.

Dunkerque es la ciudad más grande con transporte gratuito en Europa, pero no es ni de lejos la única. Según una investigación de Wojciech Keblowski, experto en investigación urbana en la Universidad Libre de Bruselas, en 2017 había 99 redes de transporte público gratuitas en todo el mundo: 57 en Europa, 27 en América del Norte, 11 en América del Sur, tres en China y una en Australia.

La ciudad más grande del mundo con transporte público gratuito es Changning, en la provincia china de Hunan, cuyos más de 800.000 habitantes disfrutan de autobuses gratuitos desde hace una década. En cuanto se eliminaron las antiguas tarifas su uso se incremento en un 60 %.

Uno de los autobuses gratuitos pasa por el ayuntamiento de la ciudad. / Ayuntamiento de Dunkerque
Uno de los autobuses gratuitos pasa por el ayuntamiento de la ciudad. 

¿Sirve de verdad para disuadir a los coches?

La principal ventaja de ofrecer transporte gratuito, y la razón por la que la medida se está estudiando incluso en grandes ciudades, es la reducción de la contaminación.

La alcaldesa de Paris, la socialista Anne Hidalgo, insinuó que se podría tomar una medida similar en París, y muchos se le echaron encima, pues en esta ciudad el coste de los billetes cubre al menos la mitad del gasto. Desde junio, no obstante, el abono transporte es gratuito para los discapacitados y los mayores de 65 años con rentas bajas.

Muchos críticos creen que el transporte público gratuito hace que aumente su utilización entre ciclistas y peatones, pero no tanto entre los conductores de coches, que normalmente viene de fuera de la ciudad o tienen que hacer desplazamientos largos, y van a seguir utilizándolo. Otros, como la conservadora Valérie Pécresse, la presidenta de la región de la Isla de Francia (a la que pertenece París), asegura que si no se paga por el transporte la ciudadanía no tratará este con respecto, justo el discurso contrario del alcalde de Dunkerque.

En opinión de Vergriete el transporte público puede no funcionar en todas partes, pero además de ser bueno para reducir la contaminación, es una medida social, que sirve también como una forma de redistribución de la renta.

De lo que no cabe duda es de que el debate no ha hecho más que comenzar.

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