Martes, 23.04.2019 - 02:44 h
Lecciones clave para retener el talento

Seis razones inesperadas por las que los buenos empleados dejan sus trabajos

Los directivos creen tener claro qué trabajadores están más o menos descontentos, pero siempre hay salidas que sorprenden. Y hay que estar atento.

¿Están tus empleados realmente satisfechos? / Pexels
¿Están tus empleados realmente satisfechos? / Pexels

Pese a que en España sigue habiendo una alta tasa de paro, encontrar buenos empleados no es sencillo en ningún sector y hay algunas industrias en las que tampoco es fácil retenerlos, dada la alta rotación a la que se enfrentan las compañías.

Los directivos creen tener claro qué trabajadores están más o menos descontentos, y quiénes son más susceptibles de abandonar la compañía. Esto les permite hacer cábalas sobre cómo actuar cuando alguien lo deja. Pero algunas salidas pillan a los jefes por sorpresa: de repente, un empleado importante para la empresa, que parecía feliz, deja la compañía. En ocasiones esto ocurre por cuestiones puramente monetarias, pero es más habitual que estos trabajadores abandonen las empresas por otro tipo de motivos, que no son sencillos de valorar de antemano.

Como explica el conocido conferenciante Scott Mautz en su libro ‘Find the Fire: Ignite Your Inspiration and Make Work Exciting Again’ muchos empleados llegan a un punto en su carrera laboral en el que, sencillamente, pierden el ‘mojo’, esto es, el espíritu que daba sentido al trabajo que hacían. Si este ‘mojo’ desaparece, poco importa que ofrezcas a un empleado que ya ha decidido marcharse más dinero o nuevas responsabilidades, probablemente se irá de todas formas.

Por ello, lo mejor que pueden hacer los directivos para retener el talento es estar atentos a ciertas señales que indican que un empleado empieza a estar descontento. Mautz ha realizado para 'Inc' una selección de algunas de las pistas que arroja su libro. Son estas:

1. Su trabajo ya no encaja en su narrativa

Un trabajo no es solo algo que nos permite pagar el alquiler, la comida y nuestras vacaciones, es el lugar en el que pasamos la mayor parte del tiempo, una parte importante de nuestra vida, que debe encajar en nuestro proyecto vital. Como apunta Mautz, la mayoría de gente no espera que un trabajo sirva solo para recibir un sueldo, debe significar algo más.

La única manera en que un jefe puede tomar el pulso sobre qué significa el trabajo para sus empleados es preguntando. Si tratamos a los trabajadores con humildad y cercanía sabremos qué les preocupa y podremos responder ante sus necesidades antes de que nos dejen en la estacada.

2. Creen que se está reconociendo a las personas equivocadas

Puede que sea costoso de admitir, pero hay algo que nos fastidie más que no obtener el reconocimiento al que aspiramos, y es que la empresa en la que trabajamos premie a personas que, consideramos, no se lo merecen.

Como explica Mautz en su libro, las recompensas no merecidas y el reconocimiento basado en criterios poco claros o inconsistentes son sorprendentemente venenosas. No hay nada peor para la moral de los empleados que ver como la compañía está premiando, por ejemplo, a trabajadores pelotas o con buenas conexiones que sus compañeros saben que no están trabajando adecuadamente.

3. No tienen la suficiente flexibilidad

El rígido trabajo de oficina con un horario de 9 a 6 sigue siendo la tónica, pero cada vez más empresas ofrecen facilidades como el teletrabajo o la flexibilidad horaria que puede colocar a las compañías más conservadoras en serios problemas a la hora de retener el talento.

No hay nada más frustrante que el presentismo y el ‘micromanagement’ que sufren demasiados trabajadores. Y como explica Mautz solo hay un camino para retener el talento por esta vía: “Comienza por realizar una gestión por objetivos, no por observación, y equipa la flexibilidad con herramientas de productividad y colaboración”.

Todos hemos pasado por un momento en el que nos preguntamos qué hacemos ahí. / Pexels
Todos pasamso por un momento en el que nos preguntamos qué hacemos ahí. / Pexels

4. Están cansados de hacer siempre lo mismo

Las aspiraciones de los trabajadores cambian, y aumentan a medida que pasan por más trabajos. Hace ya mucho tiempo que se acabó eso del “trabajo para toda la vida”. Exceptuando algunos funcionarios, la mayoría de las personas han pasado por tres o cuatro trabajos al cumplir los 30 y pueden alcanzar los 50 habiendo pasado por más de diez, por lo que ya saben qué cosas quieren y cuáles no.

Como apunta Mautz, las investigaciones muestran que los empleados quieren ver cómo evoluciona su trabajo, necesitan recibir de vez en cuando nuevas responsabilidades y modificar las antiguas para que su empleo sea más significativo. “El trabajo debe ajustarse a los empleados y no al contrario”, asegura el exerperto.

5. Piensan que todo va muy lento

Un excesivo estrés puede quemar a los trabajadores, pero también agota una excesiva lentitud. “No subestimes el efecto ácido del progreso retardado por los procesos, la jerarquía y la política”, afirma Mautz.

Una de las razones ocultas por las que muchos trabajadores dejan una compañía es por puro aburrimiento. Y solo ofreciendo a los empleados nuevos retos, acompañados de autonomía y confianza, se puede lograr que un trabajo nunca resulte aburrido.

6. Creen que no le importan a la compañía

Muchos de los motivos que empujan a los trabajadores a abandonar una compañía son puramente emocionales, y uno de los sentimientos que más enseña a los empleados la puerta de salida es, sencillamente, la sensación de que son ignorados.

Cuando una empresa ve a su capital humano solo como las piezas de un engranaje, que reciben un dinero a cambio de un servicio, está explicándoles que son igual que máquinas. Y nadie quiere ser tratado como una máquina. Las personas que puedan abandonarán esta situación lo antes posible.

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