Si tienes un empleado estrella que quiere cambiar de compañía, déjale marchar

  • ¿Debemos retener talento a cualquier precio? La respuesta es no, según un psicólogo experto en toma de decisiones en entornos laborales.
6. Crecimiento profesional (7,81 puntos)
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Freepik / javi_indy

No podemos evitarlo; todo el mundo tiene filias y fobias en la oficina. Curiosamente, suelen coincidir tu predilección por él o ella con el hecho de que te resulte extremadamente fácil trabajar a su lado. Y, si se trata de un empleado a tu cargo, hay un calificativo perfecto para esa persona: tu ojito derecho. Se esfuerza, tiene carisma y hace que cada tarea parezca menos tediosa. Es tu empleado estrella. Pero, ¿qué ocurre si se le pasa por la cabeza dejar la empresa?

De nada sirve que te esfuerces por crear un buen entorno laboral de apoyo o que le trates de persuadir cada día de que no existe una alternativa mejor a su actual trabajo; llegará un momento en el que te enteres de que se plantea irse o de que ha aceptado una oferta fuera de la empresa. ¿Debes presionarle para que se quede? ¿Debes dejarle marchar?

No es una decisión sencilla, pues no solo afecta a esa situación específica, sino probablemente a toda la empresa durante los próximos años, tal y como argumenta Art Markman, psicólogo en la Universidad de Texas y experto en toma de decisiones y motivación en el trabajo, en este artículo de 'Harvard Business Review'.

Averigua si va en serio

La primera pregunta que debes plantearte es si le quieres dejar marchar, pero como la respuesta no siempre es racional -ni te da tiempo a pensarla-, solo te queda tener la suerte de descubrir que alguien está considerando otro trabajo antes de comprometerse con la otra empresa. 

En ese caso, aún existe la posibilidad de retener a una de piezas clave. Y, para evitar quebraderos de cabeza y arrepentimientos posteriores, deberías hacer todo lo que esté en tu mano para intentar que se quede, siempre dentro de lo razonable.

Un buen entorno para la persuasión suele ser el lugar en el que compartís café (o cualquier otro espacio íntimo compartido que pueda evocar la familiaridad en la otra persona). Pregúntale sobre sus preocupaciones y sus esperanzas de cara al futuro. Prepárate para escuchar algunas cosas que te puedan resultar incómodas, así como una serie de peticiones, aunque sea de manera indirecta.

Al principio de una carrera profesional, el dinero suele ser una parte importante del problema: en su primer empleo, una persona no suele negociar tan duro su salario como posteriormente, pero una vez que ese trabajador se percata de su valor real (y el que podría tener en otra empresa), puede que la solución sea tan simple como un aumento de sueldo.

Otras veces, simplemente es un estadio más en su carrera: puede que sienta que ya lo ha dado todo por la empresa, o que tenga una ambición concreta que no pasa por su lugar de trabajo actual; en estos casos, hace falta un pensamiento más creativo. Pero, llegado el caso, puede que no tengas ninguna opción de retener a esa persona.

Cómo dejarle marchar

No te queda más remedio que comenzar felicitando a esa persona por el nuevo puesto: no solo es tu subalterno; también os une una amistad o, al menos, compañerismo. Si lo piensas, por mucho que trastoque tus planes, te alegras sinceramente por su éxito. Y algo que no cuesta nada como gesto de buena voluntad puede ayudar a crear una relación saludable a largo plazo con ese empleado con talento.

En los últimos años, y especialmente en sectores relacionados con la consultoría, se ha instalado el conocido como efecto 'boomerang': buena parte de los empleados saltan de empresa en empresa y terminan regresando a la primera. Por lo que no es mala idea allanarles el camino haciéndoles saber que te preocupas por su futuro. Recordar que una puerta "siempre estará abierta" es mucho más fácil que despedida hostil o amarga.

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