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Si tienes una buena racha aprovéchala, lo más probable es que no se repita

En 1932 Picasso pintó más de 100 cuadros, entre ellos algunos de los más valorados. ¿Cómo surgen estos picos de éxito? Un estudio lo revela.

Pablo Picasso. / GEORGE STROUD HULTON ARCHIVE
Pablo Picasso. / George Stroud Hulton Archive

El museo Tate Modern de Londres ha acogido este año su primera exposición monográfica dedicada a Pablo Picasso, y lo ha hecho con una retrospectiva que repasa tan solo el trabajo de un año concreto en la carrera del pintor: “Picasso 1932 – Amor, Fama, Tragedia”.

Con 50 años recién cumplidos, Picasso ya era un artista de renombre, que acababa de superar el récord de la mayor venta de la historia de un artista vivo: 56.000 francos. Pero se encontraba en un punto de inflexión, en lo profesional y lo personal. El mundo del arte cuestionaba su relevancia y su amorío con la joven Marie-Thérèse Walter, de solo 22 años, estaba a punto de destrozar su matrimonio con Olga Khokhlova. Su respuesta a estas vicisitudes fue, sencillamente, pintar a destajo.

1932 es considerado como el “año de las maravillas” de Picasso, en el que sus obras alcanzaron un nuevo nivel de sensualidad, debido en parte a su relación con la joven Walter, que consolidó su estatus como uno de los artistas más importantes del siglo XX.

La exposición de la Tate Modern, que ha sido coproducida junto al Museo Picasso de París –por donde pasó antes– ha reunido 110 obras de este periodo, entre las que se encuentran algunas de las más valoradas (y cotizadas) de toda su carrera, como El Sueño, Mujer frente al espejo o Desnudo, hojas verdes y busto, piezas todas ellas que se han vendido por más de 100 millones de dólares cada una.

'El Sueño' de Picasso.
'El Sueño' de Picasso.

Una buena racha

1932 fue para Picasso lo que conocemos como una buena racha: un momento en la vida en que todo encaja. Y como todas las rachas, duró lo que duró. En 1935, cuando nació la hija que tuvo con Walter, Maya, el pintor se enamoró de otra mujer, Dora Maar. Al poco, además, estalló la Guerra Civil en España que le afectó profundamente.

Aunque la amplia mayoría de los mortales nunca tendrá años tan prolíficos como Picasso, lo cierto es que es habitual tener buenas rachas en el ámbito laboral, que no siempre sabemos aprovechar.

Como apunta Kabir Chibber en Quartz, investigadores de las universidades de Penn State y Northwestern describen una buena racha como un “período específico durante el cual el rendimiento de un individuo es sustancialmente mejor que su desempeño típico” y también, más vagamente, en el que “las ganancias generan más ganancias”.

En un estudio publicado en Nature, los investigadores han analizado las carreras de más de 20.000 científicos, 3.000 artistas y 6.000 directores de cine, usando bases de datos públicas, para medir objetivamente el éxito comercial y crítico de estos.

El análisis estadístico de estos datos muestra que entre el 80 % y el 91 % de las personas en las profesiones analizadas tienen al menos una buena racha en su carrera. Alrededor de un tercio de los artistas, científicos y directores estudiados tienen dos. Tener más de dos es extremadamente raro.

Cuadro de Picasso
Comparar a Picasso con otro artista es difícil, pero también tuvo rachas.

Aprovéchala mientras dure

“Hemos descubierto que, en los tres sectores, los grandes éxitos en una carrera muestran un alto grado de regularidad, y cada carrera se caracteriza por explosiones de trabajos de alto impacto que se producen en secuencia”, aseguran los investigadores. “Hemos visto que este fenómeno es extraordinariamente universal en diversos ámbitos: las buenas rachas son omnipresentes, pero usualmente únicas en diferentes carreras”.

Las buenas rachas, asegura la investigación, solo duran cuatro años entre los científicos y cinco entre artistas y directores. Y pueden ocurrir en casi cualquier momento. Solemos pensar que los mejores años de nuestra carrera laboral se dan necesariamente cuanto tenemos entre 30 y 50 años. No es cierto.

Volviendo al caso de Picasso se pueden identificar dos grandes rachas: el periodo azul, cuando tenía solo 20 años, y el de 1932, cuando ya había cumplido 50. Además, la que muchos consideran su obra definitiva, el Guernica, la pintó con 56 años.

Como explica en Fast Company Dashun Wang, profesor de la Universidad de Northwestern y coautor del estudio, “tu mejor trabajo puede ser, con la misma probabilidad, el primero, el último o cualquiera en el medio”.

Es cierto que los investigadores han observado que las personas de entre 30 y 40 años tienen más buenas rachas que otros grupos de edad. “Pero no es que la creatividad y la edad tengan una relación directa”, apunta Wang, “es solo porque tendemos a producir más en esa época”.

En este sentido, el éxito se asemeja a una ruleta de la fortuna, cada vez que tiras la bola tienes las mismas posibilidades de ganar, pero cuantas más veces lances la bola más probabilidades tienes de alcanzar una racha.

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