Sábado, 24.02.2018 - 21:15 h
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Ningún país brinda bienestar sin hacer daño al planeta (y España está a la cola)

Un estudio compara indicadores sociales y ambientales, para saber si pueden satisfacerse a la vez las necesidades de los ciudadanos y del planeta

España se lleva un suspenso medioambiental absoluto / Sergio Cambelo
España se lleva un suspenso medioambiental absoluto / Sergio Cambelo

Imagina un país que satisfaga las necesidades básicas de sus ciudadanos, en el que todos sus habitantes tengan una vida saludable, feliz y próspera. Imagina que ese mismo país puede garantizar el bienestar de sus ciudadanos utilizando sus recursos naturales de forma sostenible, aunque todos los demás países del mundo hicieran lo mismo.

Ese país no existe. Ni de lejos.

Es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores de la Universidad de Leeds, liderado por el economista Daniel O’Neill, que ha estudiado la relación entre siete indicadores de impacto ambiental nacional y once indicadores de desempeño social en más de 150 países.

“Si todas las personas en la Tierra llevaran una buena vida dentro de los límites de sostenibilidad de nuestro planeta, el nivel de recursos utilizados para satisfacer las necesidades básicas tendría que reducirse de dos a seis veces”, asegura O’Neill en la presentación de su estudio en The Conversation.

El umbral que los investigadores han tenido en cuenta para definir lo que consideran una “buena vida” tampoco es extremadamente ambicioso, pasa, por ejemplo, por un índice de satisfacción general mayor a 6,5 sobre 10, vivir de media 65 años con buena salud o eliminar la pobreza de las personas que viven con menos de 1,90 dólares al día.

“Hemos descubierto que el logro universal de estos objetivos podría empujar a la humanidad a superar múltiples límites ambientales”, prosigue O’Neill. “Las emisiones de CO₂ son el límite más difícil de alcanzar, mientras que el uso de agua dulce es el más fácil (ignorando los problemas de escasez local de agua). Las necesidades físicas como la nutrición y el saneamiento podrían satisfacerse para siete mil millones de personas, pero objetivos más ambiciosos, incluida la educación secundaria y la alta satisfacción con la vida, podrían requerir un nivel de uso de recursos que sea de dos a seis veces mayor que el nivel que podemos considerar sostenible”.

Vietnam, el país más ‘sociosostenible’

En el estudio, publicado esta semana en la revista Nature Sustainability, se compara el desempeño de los países en cada uno de los parámetros. Aunque, en general, los países del mundo desarrollado satisfacen las necesidades básicas de la población, lo logran consumiendo recursos a un nivel muy lejano de lo que podríamos considerar sostenible. Por el contrario, los países que utilizan recursos a un nivel sostenible, como Sri Lanka, no satisfacen las necesidades básicas de sus ciudadanos. Cuantos más logros sociales alcanza un país, más límites ambientales tiende a transgredir. Una paradoja a la que la Humanidad deberá encontrar necesariamente una solución.

En la actualidad, ningún país logra cumplir con los once indicadores sociales sin exceder múltiples límites biofísicos. El país que más se acerca es Vietnam, que logra cumplir seis de los once requisitos sociales, mientras que solo transgrede uno de los siete límites biofísicos (emisiones de CO₂).

Límites

Si nos fijamos en España, tenemos muchas cosas de las que preocuparnos. Junto a Grecia, Kazajistán, Portugal y Estados Unidos, es el país que más límites biofísicos transgrede (los siete que se consideran en el estudio), pero, además, solo cumple con ocho de los once indicadores sociales. Nuestro país suspende, aunque por poco, en “calidad democrática” y “equidad”, y por mucho en “empleo”.

Los objetivos de desarrollo sostenible, en conflicto  

La idea de crear indicadores que combinaran sostenibilidad ambiental y bienestar social fue propuesta por el economista Kate Raworth, pero la investigación dirigida por O’Neill pone de relieve lo difícil que es cumplir con ambos aspectos, incluso tomando los mínimos marcados por la Organización de Naciones Unidas para las próximas década.

“Algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como la lucha contra el cambio climático, podrían verse menoscabados por la búsqueda de otros, especialmente aquellos centrados en el crecimiento o en altos niveles de bienestar humano”, asegura el investigador.

Ahora bien, hay mucho que se puede hacer, sobre todo en los países desarrollados. “La relación entre el uso de los recursos y el desempeño social es casi siempre una curva con rendimientos decrecientes”, explica O’Neill. “Esta curva tiene un punto de inflexión, después del cual el uso de más recursos no agrega casi nada al bienestar humano. Las naciones ricas ya pasaron este punto, lo que significa que podrían reducir sustancialmente la cantidad de carbono emitido o los materiales consumidos sin pérdida de bienestar. Esto, a su vez, liberaría espacio ecológico para muchos países más pobres, donde un aumento en el uso de los recursos contribuiría mucho más al bienestar de la población”.

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