Lunes, 10.12.2018 - 14:53 h
No dejan de crecer

Superyates para superricos: los barcos en los que se gastan 3.000 millones al año

Tienen unas dimensiones descomunales, en ocasiones con la longitud de un campo de fútbol, y llegan a costar decenas de millones en mantenimiento.

Octopus, el superyate que pertenecía a Paul Allen.
Octopus, el superyate que pertenecía a Paul Allen.

Los multimillonarios gastan su dinero sin ningún tipo de pudor. Coleccionan. Todo parece un juego. Y todos parecen querer el juguete más especial. O el más grande. Mucho más tratándose de superyates. Un mercado en decadencia con contados compradores de rancio abolengo.

Tienen unas dimensiones descomunales, en ocasiones con la longitud de un campo de futbol, y llegan a costar decenas de millones en mantenimiento. Helipuerto, discoteca y salas de conciertos, piscinas enormes y un despliegue de personal para su correcto funcionamiento. Tener un superyate es un detalle. Un detalle para gente ultra rica que supone un gasto superior a lo esperado y sin esperanzas de una revalorización positiva.

Devon Pendleton y Hayley Warren, en un artículo para Bloomberg, analizan la situación real que está viviendo este mercado que, a pesar de la supuesta decadencia, ha crecido en el último año. “Los clientes compraron cerca de 300 superyates en lo que va de año hasta mediados de octubre, frente a un total de 249 embarcaciones en todo 2017. El valor combinado de los superyates vendidos el año pasado fue de 2.600 millones de euros, un aumento del 21 % en comparación con 2016, según la Agencia de Inteligencia Superyacht”, aseguran.

La situación real del mercado

El mercado de los superyates tuvo que superar la crisis mundial de 2008 que todos sufrimos. Los pedidos en aquella época se desplomaron a un 90 % y los precios bajaron a la mitad de lo que habían costado hasta entonces. Pero ahora, parece que regresa con algo de fuerza, pero de una forma muy diferente.

Se trata de un mercado raro y pequeño. Los verdaderos clientes a nivel mundial podrían caber en un estadio de béisbol. “De 1.500 a 2.000 personas muy serias y con un patrimonio muy alto dirigen la industria", asegura William Mathieson, director editorial y de inteligencia de Superyacht Group. “Los hombres que compraron un barco, comerciaron en el mercado de segunda mano y más tarde compraron otro más grande: son los catalizadores. Ellos realmente saben lo que están comprando y pueden empujar a los astilleros y exprimir márgenes”, dice.

Atraca en Palma el superyate "Venus" diseñado por Steve Jobs
Superyate "Venus" diseñado por Steve Jobs

Los tiempos están cambiando. Si antes cualquier nuevo rico que pretendía sumergirse en una experiencia superyate, prefería el suyo propio, nuevo, por encargo y con una espera media de 4 años (todo según el astillero y el modelo a construir); ahora el verdadero crecimiento se encuentra en el mercado de segunda mano de superyates. “Los precios más bajos y los tiempos de respuesta más rápidos son parte del atractivo de comprar de segunda mano”, aseguran Pendleton y Warren.

Además el circuito de los barcos de segunda mano dura años y años. La base de datos de VesselsValue rastrea 6,245 superyates con un valor total de 77,3 mil millones de dólares, y el más antiguo de estos data de 1880.

El mercado de segunda mano es una solución para abaratar los gastos que supone tener un superyate que en ocasiones supone más el 10 % del valor original de la embarcación cada año en mantenimiento.

El valor de una embarcación titánica

Tener un superyate se podría considerar como un trofeo para multimillonarios. Un indicador de grandeza, de desmesuradas riquezas. Pero es un trofeo que se deprecia fácilmente, y mantenerlo impoluto en la vitrina supone gastos desorbitados.

“Entre los salarios de la tripulación, el combustible, el atraque y las tarifas de mantenimiento, puedes esperar pagar el equivalente al 10 % del valor de un superyate cada año en mantenimiento”, dicen Pendleton y Warren. “Aunque para los propietarios de los 25 superyates más valiosos del mundo, el valor de reventa probablemente no sea importante. Estos individuos, que incluyen al príncipe heredero de la corona saudita Mohammed bin Salman y el propietario del Chelsea FC, Roman Abramovich, se sienten atraídos por la libertad y la privacidad que ofrecen estas embarcaciones”, aseguran.

Dependiendo del acabado de cada embarcación, lo precios oscilan. Estos superyates pueden tener hidroavión, ventanas con cristales antibombas y hasta submarino propio. El multimillonario británico Joe Lewis tiene un yate de 98 metros que se llama Aviva. Allí exhibe su pintura de Francis Bacon valorada en 70 millones de dólares. “El valor de mercado de la embarcación es de 257 millones de dólares (según VesselsValue), aunque una portavoz de Lewis dijo que su precio estimado es de 400 millones”, anotan Pendleton y Warren .

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