Martes, 11.12.2018 - 06:22 h
Hay que tomarse siempre en serio las denuncias

Tres errores que no debe cometer una empresa si hay un caso de abuso sexual

Hay líderes que, sencillamente, no han sabido cómo reaccionar a esta oleada de feminismo. Y están metiendo la pata hasta el fondo

Brett Kavanaugh, el candidato a juez supremo denunciado por acoso.
Brett Kavanaugh, el candidato a juez supremo denunciado por acoso.

Desde el estallido del movimiento #MeToo y las movilizaciones masivas del pasado 8 de marzo, que ha marcado un hito en la historia del feminismo, muchos directivos (generalmente, hombres) han tenido problemas para entender cómo lidiar con las demandas de las mujeres y la prevención de agresiones sexuales. Incluso los CEO más respetados han tenido problemas para abordar una problemática que decían desconocer o que, siendo realistas, han ignorado hasta la fecha.

Dejando aparte los casos de directivos que, parece, llevaban toda la vida abusando de las mujeres desde su posición de poder –como el CEO de CBS, Les Moovens, o el productor Harvey Weinstein–, hay líderes que, sencillamente, no han sabido cómo reaccionar a esta oleada de feminismo. Y están metiendo la pata.

Es el caso, por ejemplo, de Tony Robbins, uno de los autores de libros de desarrollo personal y management más conocidos de EEUU, que ha asegurado en una charla que el movimiento #MeToo podría estar perjudicando a las mujeres porque ahora los CEO hombres van a tener miedo de contratarlas por si les denuncian.

Robbins pidió disculpas rápidamente, pero el daño estaba hecho. ¿Acaso los directivos son incapaces de tratar a una mujer como a un igual? Suponemos que no, pero a la vista está que el acoso y abuso de las mujeres por parte de hombres en posición de autoridad es prevalente. Y están apareciendo casos en todos los sectores: el último el que apunta al candidato de Trump para ser juez en el tribunal supremo estadounidense, Brett Kavanaugh.

Tolerancia cero al acoso

Por fortuna, los tiempos han cambiado: ya no se van a poder ocultar este tipo de comportamientos. Pero no siempre es sencillo saber cómo responder ante una acusación de este tipo, y hay a quien le está costando adaptarse.

Es por ello que Alyssa Satara ha recopilado en Inc. tres cosas muy importantes que no deben hacer los líderes cuando llegan a sus oídos acusaciones por agresión sexual de algún miembro de la empresa:

1. Presta atención a cualquier acusación

Si bien es cierto que se debe respetar la presunción de inocencia, los casos en los que una acusación es exagerada o falsa son muchos menos de los que se tienden a creer. Lo líderes deben escuchar siempre las quejas de los empleados, máxime si son de esta gravedad. Silenciar al denunciante es lo peor que se puede hacer.

“Si alguien acude a usted con algo tan serio como una acusación de agresión sexual contra otro de sus empleados, asegúrese de tomarse el tiempo para escucharle y lograr la participación de los jefes de departamento necesarios (como los de RRHH)”, explica Satara. “Está bien preguntarle a la persona cómo le gustaría que se procediera. Esto es especialmente importante si nunca ha tenido que lidiar con una agresión sexual personalmente o en el lugar de trabajo”.

Málaga, Día Internacional de la Mujer
La huelga feminista del 8 de marzo ha marcado un antes y un después / EFE

2. No tengas prisa

Aunque quieras resolver la situación lo antes posible, esta no es la mejor forma de actuar, pues puede ser irrespetuoso y hacer que empeore más el asunto. Muchos líderes tienden a cortar el problema de raíz, echando sin más al presunto agresor, pero sin acusarle de nada en concreto. Eso no hace más que trasladar el problema a otra parte: a cualquier sitio en el que acabe de nuevo esta persona.

En una situación delicada como esta, la función de un líder no es sacar conclusiones precipitadas o cumplir plazos, sino actuar de forma justa, avisando a las autoridades si es preciso.

3. No asumas que tus protocolos son impecables

Una de las razones por la cual muchas víctimas de agresión sexual no delatan a sus agresores es porque no confían en los sistemas que se proporcionan para procesar sus denuncias. ¿Qué se supone que se debe hacer cuando un jefe te toca el culo? ¿Te van a creer? ¿Servirá de algo o acabarás en la calle?

Casi todas las empresas grandes tienen protocolos para abordar estas situaciones, generalmente a través del departamento de recursos humanos, pero haríamos mal en dar por hecho que estos siempre funcionan. Cuando el agresor tiene una posición de poder, es necesaria una gran firmeza para investigar su comportamiento y llegar a una conclusión. Y por mucho protocolo que haya al respecto este puede irse al traste en cualquier momento. Por eso es importante que los máximos líderes tomen partido, y actúen respaldando a la víctima.

“Las agresiones y el acoso sexual se dan en todas las industrias, no solo en Hollywood y en la política”, concluye Satara. “Así que haz tu mejor esfuerzo como líder para asegurarte de que tus empleados se sientan seguros y protegidos, y tengan un lugar al que acudir para buscar justicia”.

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