Lunes, 23.09.2019 - 12:00 h
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Trump pone en venta el suelo de la Estación Espacial Internacional

EEUU aprueba 150 millones para incentivar la industria privada que tomará el relevo del Gobierno cuando deje de financiar la plataforma.

La Estación Espacial Internacional / Pixabay
La Estación Espacial Internacional / Pixabay

Desde que el magnate Donald Trump llegase a la Casa Blanca hace poco más de un año, el temor a las injerencias del sector privado en el público quedó en un segundo plano debido a que los focos se han centrado principalmente en este tiempo su preocupante política exterior. Sin embargo, utilizar el poder con un interés comercial sigue tentando al presidente de EEUU. Y es que, según un artículo publicado por The Washington Post esta semana, su última idea en este sentido es convertir la Estación Espacial Internacional en una suerte de empresa inmobiliaria en órbita. Eso sí, gestionada por la industria privada y no por la Administración.

El Gobierno de EEUU planea dejar de financiar la Estación Espacial Internacional a partir de 2025, pero según se indica un informe de la NASA del que se hace eco el citado medio, “la decisión de terminar con la financiación […], no implica que la propia plataforma deba ser desorbitada en ese momento; es posible que la industria pueda continuar operando con ciertos elementos de la estación como parte de una plataforma comercial futura. La NASA expandirá sus socios comerciales en los próximos siete años para asegurar la continuidad del acceso humano y su presencia en la órbita terrestre”.

150 millones en 2019 para incentivar el sector privado

En los presupuestos presentados el pasado lunes, a Administración estadounidense reservó 150 millones de dólares de cara a 2019 -una cifra que pretende incrementar en años posteriores- “a posibilitar el desarrollo y la maduración de las entidades comerciales que garantizarán que los sucesores comerciales de la Estación Espacial Internacional estén operativos cuando sea necesario”. Un modelo en el que se potencia que las empresas privadas implicadas pugnen por cada metro cuadrado de plataforma para cualquier fin, no necesariamente científico.

El plan de Trump abriría la puerta a la explotación no científica de la Estación / Pixabay
El plan de Trump abriría la puerta a la explotación no científica de la Estación / Pixabay

Sin embargo, la oposición -e incluso algunos pesos pesados del Partido Republicano- critica el desmantelamiento de un proyecto que durante las últimas dos décadas le ha costado a EEUU 100.000 millones de dólares. De hecho, Ted Cruz -rival de Trump en las primarias del partido- llegó a manifestar la semana pasada que, “como conservador en materia fiscal, sabes que una de las cosas más tontas que puedes hacer es cancelar programas después de haber invertido miles de millones, cuando sigue siendo muy útil para el futuro”. Y es que en el centro del debate se encuentra la posibilidad de prorrogar hasta 2028, tres años más, la inversión en la Estación Espacial Internacional.

El bloqueo internacional

En cualquier caso, el plan de Donald Trump encuentra escollos más allá de EEUU. Y parecen insalvables. Tal y como explica Frank Slazer, vicepresidente de sistemas espaciales de la Asociación de Industrias Aeroespaciales, “será muy complicado convertir la Estación Espacial Internacional en un verdadero puesto comercial a causa de los acuerdos internacionales en los que EEUU está involucrado. Inherentemente, siempre será una construcción internacional que requerirá la participación del gobierno de EEUU y la cooperación internacional”.

Desde 1998, la Estación Espacial Internacional se ha convertido en el principal proyecto aeroespacial común entre las distintas naciones, erigiéndose en símbolo del aperturismo tras la Guerra Fría. Sin embargo, a través de la NASA, EEUU ha seguido siendo el principal promotor del proyecto, que tiene por objetivo la investigación científica en cuestiones como la exposición prolongada a una atmósfera cero, el estudio de la materia oscura o como campamento base para la futura exploración de planetas. Una serie de campos fundamentales que, si no hay marcha atrás, a partir de 2025 serán secundarios en pos del beneficio empresarial.

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