Martes, 19.02.2019 - 00:35 h
Nec Otium

Tu LinkedIn está frenando tu carrera (y esto debes de hacer para arreglarlo)

El excelente posicionamiento de la red social y la tendencia a copiar y pegar un currículum vitae son los principales problemas.

Tener actualizado el perfil de Linkedin es decisivo para tu empleabilidad / Pixabay
Tener actualizado el perfil de Linkedin es decisivo para tu empleabilidad / Pixabay

En los últimos años, parece claro que desarrollar un Yo virtual es tan importante como desarrollar un Yo físico. Al menos, en lo que al mercado laboral se refiere. Más allá de la sobreexposición personal a la que se someten muchos, especialmente las nuevas generaciones, a través de las redes sociales, resulta innegable que la carrera de una persona se define también por sus perfiles digitales. Así, políticos y otros cargos de interés público se han visto envueltos en los últimos años en numerosas polémicas por tuits posteados años atrás o fotos compremetedoras. Un aspecto que, sin duda, es especialmente delicado en la red social laboral por excelencia: LinkedIn.

Y es que hay varios factores que hacen que el perfil de una persona en esta plataforma sea más vulnerable que en otras, tal y como se señala en este artículo de Inc. Para empezar, el hecho de que no sea una red social al uso, enfocada a la comunicación horizontal y en la que postear cualquier cosa que se te ocurra; se ciñe estrictamente al aspecto profesional y, como tal, no suele ser muy positivo utilizarla para cuestiones políticas o ideológicas.

Además, precisamente el uso residual que le damos hace que, muchas veces, se creen perfiles específicamente para encontrar trabajo para que, tiempo después, estén completamente abandonados. Por último, es importante recordar que LinkedIn posiciona genial en Google, por lo que si algún reclutador decide buscar tu nombre, una de las primeras páginas que se le mostrará en resultados será tu perfil en esta red social.

Cómo mejorar tu perfil en LinkedIn

Por eso, es imprescindible que lo que mostremos no sólo se adecúe a unos estándares adaptados a LinkedIn, sino que también entendamos que no se trata de copiar y pegar un currículum vitae en nuestro perfil. Este suele ser el principal problema de quienes usan esta red social: pretender atraer la atención de empresas o clientes vendiendo los logros propios y no pensando en las necesidades del cliente.

Está genial ese curso de guitarra que te sacaste con CCC, pero tal vez no despierte el menor interés cuando una empresa quiere contratarte como desarrollador; en lugar de ello, lo primero en lo que hay que pensar es en qué anda buscando la otra parte con la que pretendes interactuar.

Por lo tanto, tu perfil de LinkedIn no debe hablar sobre ti, sino sobre lo que tus potenciales empleadores o clientes quieren; un extracto de lo que tú puedes aportarles para obtener lo que desean. Algo de lo que ya hablaba Dale Carnegie hace más de 80 años en su libro Cómo conseguir amistades e influir en la gente: “¿Por qué hablar sobre lo que queremos? Eso es infantil. Absurdo. Por supuesto que tú estás interesado en lo que quieres, pero nadie más lo está. El resto somos exactamente iguales que tú: estamos interesados en lo que queremos. Por ello, la única manera de influenciar a otras personas es hablar sobre lo que ellos quieren y mostrarles cómo pueden obtenerlo”.

En este caso, el problema llega cuando uno se limita a añadir experiencias y competencias profesionales a modo de keywords en su perfil de LinkedIn. Existen centenares de candidatos a un puesto con tus mismos conocimientos en Java o HTML; quizás, mayores. Por todo ello, el relato que construyes alrededor de tu carrera profesional es lo que más hay que cuidar en esta red social. Y, si acaso se te pasa por la cabeza que lo más fácil es huir de LinkedIn y no tener perfil, no lo hagas: es lo primero que una empresa o un cliente va a buscar de ti. Y no tenerlo no es una opción.

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