Domingo, 22.07.2018 - 12:24 h
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Yoko Ono no acabó con los Beatles (y es bueno tener colegas de trabajo casados)

Los Beatles son el mejor grupo de la historia, pero también un equipo creativo de éxito. ¿De verdad fue un romance lo que acabó con el?

John Lennon y Yoko Ono en el primer día de su inciativa Bed-In for Peace en el hotel Hilton de Amsterdam / Nationaal Archief
John Lennon y Yoko Ono en el primer día de su inciativa Bed-In for Peace en el hotel Hilton de Amsterdam / Nationaal Archief

La historia cuenta que fue el romance con Yoko Ono el que provocó que John Lennon perdiera el interés por escribir canciones con Paul McCartney y fuera cada vez más crítico con las aportaciones de su compañero. Esto, creemos todos, supuso el principio del fin de los Beatles. Pero vaya fin…

Lennon insistió en llevar a Ono a todas las sesiones de grabación del conocido como “álbum blanco”, que tuvieron lugar en octubre de 1968, algo que molestó a sus compañeros, pero no impidió que, una vez más, los cuatro de Liverpool se sacaran de la manga uno de los mejores discos de la historia. Solo unos meses después, en enero de 1969, los Beatles se metieron de nuevo en el estudio para grabar Let It Be, otro pepinazo histórico, pese a que las relaciones entre los miembros del grupo vivían su momento más bajo.

¿De verdad fue Yoko Ono la culpable de acabar con los Beatles? McCartney ha desmentido esta afirmación en más de una ocasión, asegurando que Lennon iba a dejar la banda de todos modos y, en realidad, su influencia fue bastante importante a nivel creativo en su compañero. “Cuando apareció Yoko, parte de su atractivo fue su parte más vanguardista, su visión de las cosas. Ella le enseñó una forma diferente de ser, que le resultaba muy atractiva. Por eso, era el momento de John para irse”, señaló el cantante en una entrevista con el veterano periodista musical David Frost.

En aquella época Lennon no era el único de los Beatles que tenía pareja. Harrison se había casado en 1966 con la modelo Pattie Boyd y Starr llevaba más de tres años casado con Maureen Tigrett. McCartney y Lennon, de hecho, fueron los últimos en contraer matrimonio y lo hicieron el mismo mes de marzo de 1969, cinco meses antes de que se diera por finiquitada la carrera del grupo. 

La diversidad es positiva

Puede que estas relaciones tuvieran algo que ver en la separación de los Beatles pero, como explica un nuevo estudio de la Michigan State University, en cuestión de creatividad, innovación y pensamiento colaborativo es posible que su influencia fuera, de hecho, positiva: al menos hasta que todos los Beatles pasaron por el altar.

Durante décadas, la investigación ha demostrado que la diversidad, en términos de edad, raza y género, aporta nuevos talentos y perspectivas a un grupo. Sin embargo, la “diversidad del estilo de vida”, como el estado civil y la situación vital de un grupo, no se había estudiado hasta ahora.

Dado que cada vez hay más personas solteras en las compañías, el profesor de management Don Conlon cree que es relevante analizar si la mayor o menor presencia de personas casadas en un grupo dado potencia, o no, la productividad y la creatividad.

Para ello, Conlon y sus colaboradores han estudiado dos tipos muy diferentes de equipos: grupos de punk y new wave y estudiantes de MBA.

“Debido a que representan un contexto inusual y difieren en muchos aspectos de los equipos dentro de las organizaciones, los grupos de música pueden proporcionar ideas que se pierden en los estudios organizacionales tradicionales”, asegura Conlon en la nota de presentación del estudio. “Al observar grupos muy diferentes –unos impulsados por la creatividad y el talento musical y otros por medidas de éxito comerciales más tradicionales– esperamos ver si esta forma de diversidad beneficia a todos”.

Cuanto más diverso son los estados civiles de los miembros de un grupo, mejor / Pixabay
Cuanto más diverso son los estados civiles de los miembros de un grupo, mejor / Pixabay

Los diferentes estados civiles no son causa de conflicto

Los investigadores han medido el éxito de 84 bandas de rock, tanto en términos comerciales, analizando el Billboard 200, como artísticos, revisando las críticas de sus discos publicadas en las revistas Rolling Stone y Trouser Press. El estudio incluye bandas que lanzaron sus discos entre 1967 y 1992 incluidos los Ramones, los Pretenders o U2, y se ha analizado el estado civil de cada miembro, y cómo este ha cambiado en el tiempo.

“Lo que descubrimos fue que la diversidad marital facilitó el éxito tanto crítico como popular para las bandas que estaban en un tiempo tardío de sus carreras”, explica Conlon. “Por lo tanto, cuanto más tiempo habían trabajado juntos, más influía la diversidad en el éxito musical”.

Utilizando modelos más tradicionales, Conlon realizó un análisis similar en estudiantes de MBA de una universidad australiana. En este caso, observó a 73 equipos de estudiantes realizando un proyecto de consultoría de un semestre en una clase. La diversidad marital fue más importante en el rendimiento de los grupos hacia el final del semestre, después de haber pasado una cantidad considerable de tiempo trabajando juntos, lo que concuerda con los hallazgos encontrados con respecto a los grupos musicales.

La investigación de Conlon sugiere que las diferencias maritales pueden proporcionar creatividad, recursos complementarios, apoyo e información a los miembros del grupo, de los que todos pueden beneficiarse. Y, debido a que es poco probable que las diferencias matrimoniales provoquen conflictos en un grupo, los nuevos recursos se aplicarán de manera productiva al trabajo, ya sea creando música o haciendo trabajos de consultoría.

La diversidad en los estados civiles, concluye la investigación, es positiva para ambos tipos de grupos, algo sorprendente teniendo en cuenta las importantes diferencias entre ambos: las bandas de rock estuvieron juntas durante años, si no durante décadas, mientras que los equipos de MBA existieron solo durante 12 semanas.

“Diferentes antecedentes, experiencias y perspectivas asociadas con diferentes situaciones de vida y elecciones pueden ayudar a los miembros a participar en un procesamiento de información más profundo y un pensamiento más divergente, permitiendo que se desarrollen productos finales más creativos y emocionantes y exitosos entre el público”, concluye Conlon.

Así que no, la culpa de todo no la tiene Yoko Ono.

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