Lunes, 19.11.2018 - 15:28 h

SEO/BirdLife exige salvar la Albufera de Valencia, uno de los tres humedales con más riesgo

La organización conservacionista SEO/BirdLife ha lanzado este martes una campaña en la que reclama a las administraciones públicas que tomen medidas para salvar Doñana, el Delta del Ebro y la Albufera de Valencia porque son los tres humedales en mayor peligro de entrar en un punto de no retorno.

SEO/BirdLife exige salvar la Albufera de Valencia, uno de los tres humedales con más riesgo

Así, la ONG ha expuesto que varios estudios científicos señalan que el 64 por ciento de los humedales del planeta ha desaparecido desde 1900 y un 87 por ciento si se calcula desde el año 1700.

Además, advierte de que el 80 por ciento de los humedales españoles se encuentra en un estado de conservación desfavorable a pesar de que España es el tercer país con mayor número de humedales de importancia internacional y advierte de que las amenazas de Doñana, Delta del Ebro y la Albufera de Valencia están a punto de una situación irreversible si no se actúa con rapidez, "este mismo año".

Debido a la situación, la ONG exige a las administraciones competentes acciones de conservación para la gestión hídrica de estos tres enclaves y para ello ha lanzado una campaña ciudadana a través de la plataforma Change.org.

La directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz, afirma que no es posible aplazar las medidas un año más porque si no se actúa la siguiente generación no podrá ver los humedales como los conocieron sus abuelos, pero tampoco como los conocen sus padres en la actualidad.

La ONG expone que además de las molestias humanas detrás de la "silenciosa desaparición" de los humedales en España está la "mala gestión del agua" por la extracción de aguas, los vertidos y la sobreexplotación de las aguas subterráneas, junto con el cambio climático.

Todas estas causas juntas producen impactos en la fauna, en la flora y en la disponibilidad de recursos para el ser humano (agua fresca, prevención frente a desastres naturales, etc). Por ejemplo, y de acuerdo con los datos de SEO/BirdLife, estas amenazas ponen en riesgo la conservación de las poblaciones de aves en el 83% de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (IBA, en sus siglas en inglés) que dependen del agua en España.

En concreto, Doñana, el Delta del Ebro y la Albufera de Valencia suman más del 25 por ciento de las aves acuáticas invernantes censadas en España --una media de 600.000 ejemplares--, y en conjunto superan en primavera las 60.000 parejas reproductoras.

Además, los tres se sitúan en la parte baja de las grandes cuencas, acumulando las amenazas de sus territorios. De igual modo, los tres cumplen al menos seis de los nueve criterios por los que el Convenio Ramsar declara a un humedal de interés internacional.

Sin embargo, la ONG advierte de que ninguno de los tres dispone de un adecuado plan de gestión para sus espacios protegidos de la Red Natura 2000 y denuncia que los respectivos planes hidrológicos no integran adecuadamente las obligaciones europeas de conservación de la naturaleza.

Para el responsable del programa 'Alas sobre Agua' de la ONG, Roberto González, los responsables de la política de aguas disponen de la información científica suficiente para comprender la necesidad urgente de tomar medidas para conservar los tres humedales más importantes de España.

"Las escasas medidas que se han tomado hasta la fecha han demostrado ser insuficientes y, de seguir así, llevaremos estos ecosistemas al punto de no retorno al que ya hemos llevado otros humedales relevantes", estima.

Respecto a la Albufera de Valencia, SEO/BirdLife recuerda que hasta los años 70, las aguas transparentes dejaban pasar la luz en la laguna, lo que fomentaba la aparición de un tapiz de plantas subacuáticas, verdadero motor de la vida en el humedal y característica que convirtió a l'Albufera en un ecosistema único en Europa.

En la actualidad, la laguna está poblada por "una sopa verde de microalgas" acumuladas en la superficie que impide aflorecer plantas en el subsuelo y que reducen la diversidad piscícola y ornitológica.

Las causas de esta situación, según la ONG, son la histórica presencia humana en este humedal, gracias a la riqueza de recursos que aportaban los ríos Turia y Júcar, que aumentó hace unos 40 años, y el incremento de vertidos industriales y urbanos que acompañó a esa intensificación ha alterado por completo el ecosistema.

A la Albufera llegan "importantes" cantidades de nitratos y fosfatos procedentes de fertilizantes y detergentes que provocan desequilibrio e impiden el normal desarrollo de una comunidad diversa de fitoplancton, zooplancton y otras plantas acuáticas.

"Si no existe un balance adecuado de los tres componentes, el estado de ecológico de una masa de agua se resiente y, con él, todas las especies que hasta entonces vivían en el espacio natural", afirma la ONG.

En definitiva, considera que solo será posible su supervivencia si se corrige la excesiva entrada de nutrientes, si se elimina por completo los vertidos directos y la contaminación difusa y se asegura la entrada de al menos 250 hectómetros cúbicos anuales de agua con bajas concentraciones de nutrientes que renueven el lago. "De lo contrario, el deterioro será irreversible", advierte.

Finalmente, pide a la Confederación Hidrográfica del Júcar y la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural de la Generalitat Valenciana que se pongan "manos a la obra".

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