Miércoles, 18.10.2017 - 22:53 h

LOS HUMANOS LLEVAN 45.000 AÑOS ALTERANDO LOS BOSQUES TROPICALES

Los seres humanos han estado alterando los bosques tropicales de todo el mundo desde hace al menos 45.000 años, lo que contradice la creencia de que esos lugares estaban intactos antes de la llegada de la agricultura moderna y la industrialización.
Ésta es la conclusión de un estudio realizado por cinco investigadores de Alemania, Francia y Reino Unido, y publicado en la revista ‘Nature Plants’. Aunque algunos trabajos previos habían analizado los impactos humanos en ubicaciones y ecosistemas específicos de bosques tropicales, éste es el primero en sintetizar datos de todo el mundo.
El nuevo estudio indica que los humanos han tenido un impacto dramático en esos lugares forestales durante decenas de miles de años con la quema controlada de partes de bosque, la gestión de las plantas y los animales, y la deforestación.
Los investigadores, del Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia Humana (Alemania), la Escuela Francesa del Extremo Oriente (Francia) y la Universidad John Moores de Liverpool y el Colegio Universitario de Londres (Reino Unido), abordaron tres fases del impacto humano en las selvas tropicales: las actividades de caza y recolección, las agrícolas a pequeña escala y los asentamientos urbanos a gran escala.
En una primera fase, los grupos de cazadores-recolectores parecen haber quemado las áreas de los bosques tropicales hace 45.000 años, sobre todo en el sudeste asiático y cuando los humanos modernos llegaron por primera vez allí. Hay pruebas de actividades similares de quema forestal en Australia y Nueva Guinea.
La evidencia agrícola más temprana en los bosques tropicales se encuentra en Nueva Guinea, donde los seres humanos cultivaron ñame, banano y taro hace 10.000 años. Esa actividad, complementada con la caza y la recolección, tuvo consecuencias importantes. Entonces surgió la domesticación de plantas y animales, como la patata dulce, el chile, la pimienta negra, el mango, el plátano y el pollo, lo que alteró la ecología del bosque y contribuyó significativamente a la cocina global de hoy.
Sin embargo, a medida que aumentaba la intensidad agrícola, especialmente cuando se introdujeron prácticas agrícolas externas en los bosques tropicales y en los entornos insulares, los efectos se hicieron menos benignos.
Cuando los agricultores llevaron mijo y ganado se trasladaron a bosques tropicales en África occidental y central hace unos 2.400 años se produjo una erosión significativa del suelo y la quema de los bosques. Algo similar ocurrió en el sudeste asiático, con grandes áreas forestales quemadas y despejadas hace 4.000 años para cultivos de arroz y mijo.
A pesar de la creencia de que los bosques tropicales son ‘desiertos verdes’ no aptos para que vivan personas, descubrimientos recientes con nuevas tecnologías han demostrado que las poblaciones antiguas crearon asentamientos urbanos extensos en estos hábitats, sobre todo en América y el sudeste asiático.

Los seres humanos han estado alterando los bosques tropicales de todo el mundo desde hace al menos 45.000 años, lo que contradice la creencia de que esos lugares estaban intactos antes de la llegada de la agricultura moderna y la industrialización.
Ésta es la conclusión de un estudio realizado por cinco investigadores de Alemania, Francia y Reino Unido, y publicado en la revista ‘Nature Plants’. Aunque algunos trabajos previos habían analizado los impactos humanos en ubicaciones y ecosistemas específicos de bosques tropicales, éste es el primero en sintetizar datos de todo el mundo.
El nuevo estudio indica que los humanos han tenido un impacto dramático en esos lugares forestales durante decenas de miles de años con la quema controlada de partes de bosque, la gestión de las plantas y los animales, y la deforestación.
Los investigadores, del Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia Humana (Alemania), la Escuela Francesa del Extremo Oriente (Francia) y la Universidad John Moores de Liverpool y el Colegio Universitario de Londres (Reino Unido), abordaron tres fases del impacto humano en las selvas tropicales: las actividades de caza y recolección, las agrícolas a pequeña escala y los asentamientos urbanos a gran escala.
En una primera fase, los grupos de cazadores-recolectores parecen haber quemado las áreas de los bosques tropicales hace 45.000 años, sobre todo en el sudeste asiático y cuando los humanos modernos llegaron por primera vez allí. Hay pruebas de actividades similares de quema forestal en Australia y Nueva Guinea.
La evidencia agrícola más temprana en los bosques tropicales se encuentra en Nueva Guinea, donde los seres humanos cultivaron ñame, banano y taro hace 10.000 años. Esa actividad, complementada con la caza y la recolección, tuvo consecuencias importantes. Entonces surgió la domesticación de plantas y animales, como la patata dulce, el chile, la pimienta negra, el mango, el plátano y el pollo, lo que alteró la ecología del bosque y contribuyó significativamente a la cocina global de hoy.
Sin embargo, a medida que aumentaba la intensidad agrícola, especialmente cuando se introdujeron prácticas agrícolas externas en los bosques tropicales y en los entornos insulares, los efectos se hicieron menos benignos.
Cuando los agricultores llevaron mijo y ganado se trasladaron a bosques tropicales en África occidental y central hace unos 2.400 años se produjo una erosión significativa del suelo y la quema de los bosques. Algo similar ocurrió en el sudeste asiático, con grandes áreas forestales quemadas y despejadas hace 4.000 años para cultivos de arroz y mijo.
A pesar de la creencia de que los bosques tropicales son ‘desiertos verdes’ no aptos para que vivan personas, descubrimientos recientes con nuevas tecnologías han demostrado que las poblaciones antiguas crearon asentamientos urbanos extensos en estos hábitats, sobre todo en América y el sudeste asiático.

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