Los grandes bancos caen con fuerza

La banca regional provoca pérdidas por 150.000 millones en los pesos pesados

El huracán desatado en los mercados financieros a raíz de la intervención de SVB Financial y la inyección de liquidez a First Republic Bank ha socavado las valoraciones bursátiles de los gigantes de Wall Street.

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La banca minorista americana mella las cotizaciones de los gigantes del sector. 
Nerea de Bilbao (Infografía)

Los mercados financieros cierran una semana para el olvido. Las tensiones en las bolsas, en las que se han vivido momentos de colapso, han dejado tocado el optimismo que reinaba en los parqués desde principios de año. Cuando el único miedo que imperaba entre los inversores era que los bancos centrales se pasaran de frenada con las subidas de los tipos de interés, la caída (o casi) de cuatro bancos minoristas en Estados Unidos en menos de una semana (Silvergate, SVB, Signature y First Republic Bank) ha puesto patas arriba el tablero bursátil, erosionando las cotizaciones de los gigantes de la banca de Wall Street. 

Los pesos pesados de la banca estadounidense se han dejado más de 150.000 millones de valoración en bolsa entre el 9 y el 17 de marzo. El más perjudicado ha sido Bank of America, que cede más de 35.000 millones, lo que supone más del 15% de su capitalización bursátil. Le pisa los talones JP Morgan, cuyo reguero de pérdidas le aboca a perder el nivel de los 400.000 millones de dólares de capitalización. La sangría también es palpable en Wells Fargo, que vale unos 20.000 millones menos, en línea con Morgan Stanley, Goldman Sachs, US Bancorp y Citigroup, con retrocesos de valor que oscilan entre los 10.000 y los 20.000 millones. 

A estas pérdidas bursátiles hay que añadir el oxígeno que han insuflado a First Republic Bank -sin incluir a US Bancorp- por valor de 30.000 millones de dólares junto a otras entidades como BNY Mellon o State Steet, entre otras, en un intento porque la situación no desemboque en una crisis financiera como la de 2008. De momento, la quiebra de SVB Financial, que este viernes lo ha solicitado de manera formal, supone la mayor bancarrota en más de una década y agranda la grieta entre los grandes y la banca regional estadounidense. 

La reacción de los inversores invita a pensar que desconfían de que no haya más víctimas. First Republic Bank sigue siendo uno de los grandes castigados pese a la inyección recibida. Sus títulos ya valen una cuarta parte menos que hace una semana, cuando superaba los 21 millones de valoración, mientras Western Alliance ve cómo su capitalización se reduce casi a la mitad. Peor parados salen Keycorp y Zions Corp, ya que el precio de sus acciones cae a un tercio de lo que costaban a principios de marzo. En este sentido, el índice KBW Banks de Estados Unidos ha experimentado en la última semana un desplome de casi el 15%, acusando principalmente los efectos del batacazo de First Republic, entre otros. La caída es similar a la experimentada en los cinco días anteriores, cuando se vio lastrado por SVB antes de suspender su cotización. 

Para hacerse una idea, la última vez que KBW Banks registró un retroceso de este tipo fue en marzo de 2020, en el punto más álgido de la emergencia sanitaria por el coronavirus a nivel mundial, y en febrero de 2009, fecha posterior al colapso de Lehman Brothers y el rescate de Merrill Lynch por Bank of America. En tasa mensual, el zarpazo alcanza el 28%, el tercero más grande de los últimos catorce años después de la Covid y la crisis financiera. En este escenario, Sean Shepley, economista sénior de Allianz, invita a la cautela a la hora de considerar las perspectivas de la renta variable y otros activos de riesgo, ya que el mercado será más sensible al endurecimiento de los bancos centrales mientras la amenaza de recesión comienza a condicionar en mayor medida las decisiones de los inversores.

"La quiebra de SVB, Signature Bank y Silvergate Bank muestran claramente la falta de supervisión reguladora del sector bancario en la sombra y los peligros de los bancos que dependen de una frágil base de depósitos", advierte Jérémie Boudinet, responsable de Crédito de Grado de Inversión en La Française AM. El experto precisa que si bien el sector bancario no puede escapar de las desgracias macroeconómicas y microeconómicas de la denominada 'shadow banking', pone en valor la "solidez de los balances", así como las "elevadas cantidades de activos líquidos". 

Desde Schroders ponen el foco en las vulnerabilidades que presentan algunos bancos en EEUU, al tiempo que destacan el aumento temporal del balance de la Reserva Federal en 300.000 millones de dólares como una ventanilla de emergencia para garantizar "fondos adicionales" en aras de que las entidades puedan atender sus necesidades de liquidez, ya que sirve de paraguas para proteger a todo el sector. "Algunos de estos bancos más pequeños reorganizarán sus modelos de negocio para reducir el riesgo de que se produzca una situación similar", señalan. No obstante, alertan de que es "demasiado pronto" para saber si la crisis ha terminado. Los nubarrones siguen presentes en las bolsas mundiales. 

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