La reduce hasta el 5,585%

Blackrock se repliega en Santander hasta su nivel más bajo desde octubre de 2016

El fondo ha vendido cerca de 122 millones de títulos de la entidad, aunque sube su participación a través de instrumentos financieros.

Participación de Blackrock en Banco Santander
Participación de Blackrock en Banco Santander

El gigante Blackrock prosigue con su lenta, pero continua, retirada del accionariado de Banco Santander. A medida que ha ido acumulando pérdidas a lo largo del 2018, el fondo de inversión ha reducido participación en el capital social de la firma presidida por Ana Botín hasta su nivel más bajo desde octubre de 2016, según notificó este miércoles ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El fondo marcó su nivel más alto en el año a finales de abril, cuando superó brevemente el umbral del 6%. Desde entonces, el gigante mundial ha ido limando su exposición a la entidad española hasta en cinco ocasiones: en los meses de mayo (5,957%), julio (5,689%), agosto (5,691%) y por último en diciembre (5,585%). Con ello, Blackrock ha reducido su tenencia de títulos de Banco Santander en un 7%, mientras que los mismos perdían hasta un 28,3% de su valor desde abril.

El porcentaje actual, del 5,585%, es el más bajo desde que en octubre de 2016 sumase un 5,071% del accionariado del banco. De hecho, Blackrock no bajó en ningún momento de la barrera del 6% en todo el 2017. El máximo lo conquistó en una de las compras que realizó en julio -hizo hasta tres- y alcanzó el 6,081%, desde entonces la participación en la entidad ha disminuido un 8,3%. En cuanto al volumen económico, la diferencia es todavía más grande, puesto que los títulos en manos de la firma de inversión a mitad del periodo anterior alcanzaba un valor de 5.650 millones de euros, frente a los 3.600 millones que vale actualmente.

La caída más importante se ha dado en el número de acciones ordinarias con derecho a voto que mantiene Blackrock del capital social de Banco Santander. El fondo ha reducido su porcentaje del 5,280% que marcó en agosto hasta el 4,497% actual. En concreto, la firma de inversión ha pasado de mantener 852,06 millones de títulos hasta los 730,14 millones, lo que supone vender 122 millones de títulos en un solo movimiento.

A la vez que ha reducido con fuerza su posición en el accionariado de Banco Santander ha aumentado su tenencia (de hecho se ha más que doblado) de participaciones indirectas. En concreto, Blackrock mantiene a través de instrumentos financieros un 1,088% del capital social de la entidad que puede prestar posteriormente a los hedge funds, lo que supone en torno a 650 millones de euros al precio actual de la acción.

Los bajistas, un dolor de cabeza en el sector

El movimiento de Blackrock alienta a los bajistas que se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para la banca española. En el caso de Banco Santander, el total de posiciones cortas se ha ido reduciendo en las últimas semanas, y a 7 de diciembre marcaba un 0,210%. Aunque durante los peores momentos de la entidad en 2018, sobre todo en el mes de octubre, esa cifra llegó a superar el 0,3%. Aun así, está lejos de otras entidades como BBVA, que mantiene actualmente un 0,510%; o Banco Sabadell que se acerca al 2% con el hedge fund Marshall Wace a la cabeza.

El ataque de los bajistas se ha sustentado sobre la mala evolución del sector este año. Banco Santander es una de las entidades más castigadas y cede en lo que va de año algo más de un 27%. Unas cifras que han ido empeorando en las últimas semanas, ya que en el último mes el banco ha perdido más de un 8%. El motivo es que la firma cántabra ha padecido contratiempos en prácticamente cada uno de sus grandes enclaves y lo ha terminado por pagar en el parqué.

En su principal mercado, Brasil, le ha afectado la incertidumbre en la economía que genera un año electoral. También la crisis cambiaría provocó fuertes depreciaciones al real brasileño. En Reino Unido todavía colea los problemas que puede desatar el Brexit, hasta el punto de que para los analistas de Renta 4 dicho punto "es el gran lastre para el banco". Finalmente, en España se unen los bajos tipos impuestos por el Banco Central Europeo con los recientes cambios legales sobre el impuesto a las hipotecas, que podría causar problemas en su cuenta de resultados.

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