Parte de su bonus

Bourla (Pfizer) ordenó hace tres meses su polémica venta de acciones del 9-N

El anuncio de una vacuna potencialmente eficaz contra el Covid-19 por parte de Pfizer y Biontech fue la gran noticia del pasado lunes, algo enturbiada por acusaciones falsas de insider trading.

El CEO de Pfizer, Albert Bourla
El CEO de Pfizer, Albert Bourla
EFE

Fue el mejor día de 2020 contra el Covid-19. La alemana Biontech y su aliado americano Pfizer anunciaron el lunes 9 de noviembre sobre las 13:00 hora española los resultados preliminares de su vacuna BNT162b2. No escatimaron en optimismo. “Hoy es un gran día para la ciencia y la humanidad”, aseguró el Dr. Albert Bourla, presidente y consejero delegado (CEO) de la estadounidense Pfizer. "Hemos alcanzando este hito crítico en nuestro programa de desarrollo de vacunas en un momento en el que el mundo más lo necesita, con tasas de infección en nuevos récords, hospitales cerca de la sobrecapacidad y las economías que luchan por reabrir”.

El mensaje de esperanza de Bourla que corrió como la pólvora en cuestión de minutos en los medios de comunicación y en los mercados. Las bolsas europeas se dispararon de forma instantánea. Las acciones de Pfizer comenzaron a dispararse en bolsa en la preapertura de Wall Street y comenzaron la sesión con un precio de 41,94 dólares, un 15% más que el viernes anterior. Y en ese preciso momento, en ese nivel, se activó una de las operaciones bursátiles más polémicas de los últimos meses: Bourla vendió 132.508 títulos de Pfizer por 5,6 millones de dólares (4,7, de euros).

La redes se encendieron en cuanto se conoció la noticia. Muchos se echaron las manos a la cabeza entre acusaciones de especulador e, incluso, de ‘insider trading’ (abuso de mercado) al ejecutivo tras deshacerse del equivalente a dos tercios del total de su participación mientras presentaba la vacuna al mundo. Sin embargo, la verdadera historia de la operación solo se corresponde con una orden automática que Bourla programó el pasado 19 de agosto. Forma parte de su operativa habitual, ya que parte de su salario anual lo recibe en forma de acciones y, por tanto, las vende.

El primer ejecutivo de Pfizer cumplió con la norma de la Comisión de Valores de EEUU (SEC, por sus siglas en inglés) que obliga a los 'insiders' (directivos, empleados y accionistas que manejan información potencialmente privilegiada) a comunicar todas sus compras o ventas de títulos. Pero en este caso, Bourla no puede realizarlas a voluntad o en cualquier momento. De hecho, el pasado lunes 9 de noviembre no hubiese podido vender acciones de Pfizer, pero las vendió. ¿Qué ocurrió entonces? ¿Hubo ilegalidad? ¿Falta de ética? Para nada.

Simplemente, la operación estaba absolutamente programada desde tres meses antes con un precio de ejecución prefijado. “Esta venta se efectuó de conformidad con un plan de negociación de la Regla 10b5-1 adoptado por la persona informante el 19 de agosto de 2020”, señala en la letra pequeña del comunicado a la SEC del primer ejecutivo de la farmacéutica. La citada norma 10b5-1 permite a los directivos de empresas cotizadas vender títulos de forma planificada: una cantidad predeterminada de acciones en fechas predeterminadas. De hecho, el nacimiento de esta regla surge con la intención de evitar acusaciones de información privilegiada, uno de los delitos financieros más graves que puede acabar en una sentencia de cárcel en EEUU y con multas multimillonarias.

También acusa Trump

Cuando Bourla comunicó su plan de venta de acciones todavía no se habían conocido los resultados de la vacuna de Pfizer-Biontech. Según describe la publicación especializada FiercePharma, Bourla estaba haciendo algo de ruido en agosto sobre las posibilidades de que se aprobara una vacuna antes de las elecciones, pero poco más. El anuncio de la vacuna le ha costado a Pfizer situarse bajo el dedo acusador del actual presidente de EEUU, Donald Trump, que usó su altavoz en Twitter para cargar contra la farmacéutica.

“Como he dicho durante mucho tiempo, Pfizer y los demás solo anunciarían una vacuna después de las elecciones, porque no tuvieron el coraje de hacerlo antes. Del mismo modo, la FDA debería haberlo anunciado antes, no con fines políticos, ¡sino para salvar vidas!”, aseguró el expresidente electo. A diferencia de las críticas a su operación bursátil, que se desmiente sola a nada que se lea la documentación oficial en la SEC, Bourla sí ha salido al paso de esta acusación de Trump contra Pfizer en declaraciones a 'CNN'.

El ejecutivo asegura que los tiempos de desarrollo o publicación de los resultados nada tienen que ver con la política y que él mismo se enteró de las novedades el domingo, unas horas antes de que hiciese público. Se da la circunstancia de que Pfizer no ha obtenido ayudas públicas de la Administración Trump, aunque su socio Biontech sí (445 millones de dólares). En una carta a los accionistas del 16 de octubre, Bourla situó en la tercera semana de noviembre la publicación de resultados consistentes de la vacuna que desarrollan Pfizer y Biontech. Hay mucho dinero en juego.

Según los analistas del banco de inversión SVB Leerink, la vacuna contra el Covid podría generar hasta 4.500 millones de dólares en ventas en 2021 para las dos farmacéuticas, incluso si se aprueban las de Moderna, Curevac o Astrazeneca. Pfizer, el responsable de comercializar la vacuna de Biontech, conoce a la perfección al filosofía del “first takes all” (el primero se lo lleva todo) que llevó a la Viagra, por ejemplo, a convertirse en el estándar de su sector frente a otros fármacos más baratos de otras empresa. Por el momento, Europa ya ha multiplicado los pedidos de la vacuna BNT162b2.

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