A partir de febrero

El bumerán del crudo: el Brent enciende al IPC con su 'salto alcista' interanual

La evolución del barril de petróleo liderará el impacto en los índices de inflación con su escalada del 20% interanual, que podrá llegar a ser del 200% entre marzo y abril tras el colapso de precios en 2020.

El petróleo marcó mínimos históricos en 2020 con precios negativos por primera vez en la historia.
El petróleo marcó mínimos históricos en 2020 con precios negativos por primera vez.
DPA / Europa Press

Por primera vez desde antes de la pandemia del Covid-19, el próximo Índice de Precios de Consumo (IPC) se situará en España y otros muchos países por encima de su tasa subyacente, aquella que excluye de su cálculo elementos más volátiles como los precios energéticos y los alimentos frescos. Lo hará además de forma acelerada en los próximos tres meses. La razón de este giro en las expectativas es la evolución al alza de uno de los componentes que históricamente eleva la factura de las importaciones y agita más la inflación en España: los combustibles y el petróleo.

Tomando como referencia al crudo Brent, el barril del Mar del Norte, su cotización registra ya subidas interanuales de más del 20% después de superar la barrera de los 60 dólares. La comparativa interanual será todavía más abrupta entre marzo y abril cuando los diferenciales de precios del crudo se eleven hasta el 100% y 200% si se mantiene la tendencia actual, de modo que esto se traduzca en un incremento de los precios de los carburantes, que tienen mayor impacto en la cesta de la compra. Los expertos prevén que así sea debido a la sólida demanda del consumo energético fruto de la recuperación económica, las reaperturas de los viajes y, en definitiva, por las menores restricciones que se prevén conforme avancen los programas de vacunación contra el Covid-19.

Los precios del petróleo muestran fuerza y flirtean con el muy observado nivel de 60 dólares por barril. La sólida demanda de los mercados emergentes, la ‘siesta’ del esquisto (shale oil) y el acuerdo de suministro de las petro-estados son los elementos que impulsan la recuperación”, argumenta Norbert Rücker, economista del banco suizo Julius Baer. “Con la perspectiva de un repunte en la actividad de ocio y viajes a mediados de año, los fundamentos siguen siendo positivos y, dada la dinámica más fuerte de lo esperado, elevamos nuestro objetivo a corto plazo a 65 dólares”, añade.

“A largo plazo, sin embargo, la reactivación del negocio de fracking y la falta de cohesión entre las naciones petroleras se interponen en el camino de una recuperación duradera. Los precios del petróleo están de nuevo cerca de los niveles previos a la pandemia, coqueteando con el muy esperado nivel de 60 dólares por barril. El apoyo parece robusto y la narrativa ve que el mercado del petróleo está quemando rápidamente el superávit de sotck acumulado durante la crisis, lo que podría generar tensiones a finales de este año”, advierte Rücker y recuerda que el consumo chino volvió a niveles prepandemia hace meses, al igual que otros mercados emergentes de Asia. Europa y Norteamérica, que se han quedado atrás, se pondrán al día una vez comience a funcionar el cóctel de estímulos, confianza y vacunas.

Previsiones de Moncloa, ¿rotas?

Según el último informe del INE, la inflación anual estimada del IPC en enero de 2021 fue del 0,6%, de acuerdo con el indicador adelantado, frente al -0,5% de diciembre. Si el salto de 1,1 puntos en tasa interanual es relevante, lo que está por venir preocupa y mucho a los mercados. Pronto lo hará también al propio gobierno, que incluye entre los ingredientes de su hoja de ruta presupuestaria el precio del barril de Brent.

Según el cuadro básico elaborado hace apenas tres meses por el Ministerio de Hacienda de María Jesús Montero, sus previsiones se quedan en papel mojado. Su pronostico para el crudo en 2021 se situaba en 46,6 dólares por barril, pero la cotización real ya se desvía un 30% al alza. El Ejecutivo esperaba que el precio del crudo se recuperase "muy lentamente", pero la realidad ha vuelto a superar otra vez a la estimación. El aumento del precio se traducirá en una mayor inflación y en menores tasas de crecimiento.

El escalón de febrero a mayo

De hecho, la estadística tendrá que lidiar en febrero con precios medios del 'oro negro' superiores en tasa interanual por primera vez desde que estalló la crisis pandémica. El Brent cotiza ahora hasta un 20% de sus niveles al cierre de febrero de 2020. En marzo del pasado año, el promedio de la cotización del petróleo europeo fue de 33 dólares, mientras que en abril bajó a 26,6 dólares, es decir, casi 35 dólares menos o un 57% inferior al nivel actual. Este salto alcista interanual podría situarse en algunos momentos durante los próximos meses entre el 100% y 200% más, es decir, el doble o el triple en tan solo doce meses. El impacto sobre la estabilidad de precios en un contexto de políticas fiscales y monetarias ultra-expansivas comienza a ser un asunto que quita el sueño a los inversores.

Por primera vez desde hace más de una década, la evolución futura de la inflación constituye un motivo de preocupación”, advertía Didier Saint-Georges, director general de Carmignac, en una columna para ‘La Información’. En este sentido, el gestor francés apunta a los masivos programas de estímulo como fuente de inflación de los activos financieros, entre ellos, el petróleo. “Una tendencia deflacionista de cuarenta años de duración (o incluso de una década si tan solo nos remontamos a 2009) no se revertirá de la noche a la mañana. Las fuerzas deflacionistas que encarnan la tecnología, las tendencias demográficas y el sobreendeudamiento continúan siendo poderosas”, concluye.

¿Qué harán los bancos centrales?

Las previsiones de algunos economistas sitúan la inflación en cotas del 3% de forma temporal en el corto plazo, algo impensable tras el colapso de 2020. La destrucción de tejido productivo provocará además tensiones de precios en sectores cuya demanda no ha desaparecido, pero sí parte de la oferta. El Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal (Fed) tienen en mente que estas desviaciones se van a producir con certeza, solo por el mero escalón en la comparativa estadística. 

Hay factores temporales que están impulsando la inflación en este momento, y hay más por venir. Esperamos que los precios de las categorías de productos afectados por las medidas de distanciamiento social vuelvan a los niveles normales cuando la economía se reabra; piense en viajes, alojamiento y transporte. El momento en que suceda depende del desarrollo del virus y del ritmo de vacunación, pero una vez suceda... está previsto que aumente aún más la inflación”, apunta Bert Colijn, economista de ING.

En opinión del mayor banco holandés, las autoridades monetarias no deberían ponerse nerviosas. “Incluso con más factores temporales que impulsarán la inflación en el transcurso de 2021, las presiones sobre los precios a medio plazo se mantendrán débiles gracias a las fuerzas recesivas que están en juego. Esto significa que el BCE no debería alarmarse demasiado por los saltos pasivos en los niveles de precios. Dado que el crecimiento de los salarios se debilita y se espera que el desempleo aumente en 2021, faltan aún movimientos sostenibles [del IPC] hacia el objetivo [del 2%]”, recuerda Colijn.

Esté bajo control o no, la inflación es una preocupación generalizada en los mercados. Nunca se había producido un mayor consenso entre los inversores profesionales sobre la evolución de la inflación. Según la última encuesta de Bank of America, un 92% de los gestores de fondos considera que los precios de consumo subirán en los próximos doce meses. Una buena parte del consenso temer que esto pueda llevar a algún banco central a activar el freno de mano de las políticas expansivas por la amenaza del fantasma de la inflación, y eso provoque una escalada de las rentabilidades de la deuda. ¿Hay un monstruo asomándose en el horizonte de los mercados?

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