Temor en los mercados

Gestores y analistas descartan un 'cisne negro' en las bolsas por el coronavirus

Según datos de Dow Jones Market Data, el S&P 500 ha mantenido su tendencia alcista en el año posterior a otras epidemias como el SARS o el Ébola.

Gestores y analistas descartan que el coronavirus sea el nuevo 'Cisne Negro'
Gestores y analistas descartan que el coronavirus sea el nuevo 'Cisne Negro' / Pixabay

La expansión del coronavirus de Wuhan golpeó a los mercados al comienzo de esta semana, llevándose por delante todas las ganancias acumuladas en lo que llevábamos de 2020 en Europa y en Estados Unidos, que ha llegado a registrar en lo que va de enero nuevos máximos históricos. El temor a que la enfermedad impacte en el consumo, el transporte y con ello lastre la demanda de petróleo y la economía (la china, primero, y después la mundial) se ha extendido.

Hay quienes se preguntan incluso si el virus 2019-nCoV, causante de la enfermedad, puede convertirse en un 'Cisne Negro', es decir, en un hecho improbable que tiene consecuencias radicales para los mercados en caso de llegar a producirse. Sin embargo, la mayoría de analistas y gestoras descartan esta posibilidad y recuerdan que, en el pasado, otros brotes de este tipo no han dado al traste con la tendencia positiva de los mercados más allá de episodios iniciales de gran volatilidad.

De acuerdo con los datos recopilados por Dow Jones Market Data Group, el S&P 500 -el índice que engloba al medio millar de empresas más grandes de Estados Unidos- ha caído en las jornadas iniciales en los que ha surgido algún tipo de epidemia infecciosa y, sin embargo, tanto en los seis meses posteriores o en el año, el selectivo ha mantenido la misma tendencia alcista que venía registrando. Así sucedió en 2003, cuando el "síndrome respiratorio agudo severo" o virus del SARS, golpeó China con 700 fallecidos y enfermando a 8.000 personas. El S&P avanzó un 14,6% en los seis meses posteriores a conocerse primer caso y más del 20% en los doce meses posteriores.

En 2006, la gripe aviar generó más de 20.000 millones en pérdidas económicas a nivel mundial. Aún así, el S&P subió más de un 12% al cumplirse el primer semestre desde que se inició el brote y un 18,4% en los doce posteriores. Lo mismo sucedió con el MERS o "Síndrome Respiratorio del Medio Oriente" a partir de mayo de 2013 o con la epidemia de Ébola que sacudió África occidental en 2014, y que la Organización Mundial de la Salud consideró la más grave de la historia. En ambos casos, el selectivo neoyorquino se anotó 11,7 y un 5,3%, en los seis meses posteriores a declararse la alerta; y un 18,4 y un 10,4% un año después.

Desde Bank Degroof Petercam indican que si bien es imposible evaluar el impacto en la economía mundial del coronavirus chino, éste dependerá de parámetros como el grado de contagio del virus -a más contagio más impacto en forma de menos viajes, salidas, gastos...-; de su tasa de mortalidad; de la velocidad con la que un medicamento o vacuna pueda llegar al mercado; y de la importancia económica de la región donde se produce el virus. "La epidemia del virus del Ebola (2014-2016), que es mucho más contagioso y mortal que el SARS o el virus actual, se produjo en África Central, una región de importancia económica limitada y alejada de las principales economías, lo cual redujo la afectación", apuntan desde la firma.

El temor está en una desaceleración de la economía china y en un descenso del consumo de petróleo. Bartlomiej Szabat-Iriaka, analista sanitario de Edmond de Rothschild Asset Management, pide cautela a la hora de evaluar las consecuencias económicas y financieras e intentar aclarar las cuestiones sanitarias y sociales. El virus, que apareció hace un mes en el mercado de Huanan en Wuhan, es parecido al virus del SARS (síndrome respiratorio agudo y grave) que se produjo en abril y mayo de 2003.

Sin embargo, el experto incide en que "las dos situaciones son diferentes" porque en 2003, la falta de transparencia hizo que se retrasaran las formas eficientes de detener la propagación del virus y hoy, la capacidad de respuesta de Beijing y las recientes declaraciones de Xi Jinping, muestran cómo el país "está decidido a contener rápidamente el virus". Desde su punto de vista los riesgos de que se produzca una pandemia parecen bastante bajos. Así y pese a su más que previsible impacto en las cifras económicas de la celebración del Año Nuevo chino, desde su punto de vista es probable que cualquier desaceleración en el transporte y el comercio de restaurantes sea un fenómeno temporal más que una tendencia a largo plazo.

La ciudad de los automóviles y el acero

Los temores, con todo, son lógicos. Wuhan, la ciudad donde se ha originado el contagio, es la sede de los principales productores nacionales de automóviles y acero en la que tienen presencia más de 300 de las 500 principales empresas del mundo. Es un centro industrial y de transporte que “ha sido impulsado por el reciente auge del mercado automotor en China”, recuerda Philippe Waechter, director de Economic Research de Ostrum AM (perteneciente a la gestora francesa Natixis IM). Desde su punto de vista es muy probable que el crecimiento del PIB chino sea menor de lo esperado en el primer trimestre.

Desde el banco suizo Julius Baer calculan que, dado que "la incertidumbre es muy alta", el avance del PIB real se desacelerará al 5,8% este año, y que los esfuerzos para contener la enfermedad pueden generar cierta presión a la baja para el yuan en relación a sus pares asiáticos. 

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