Una acción conjunta

Tipos, compra de bonos... la Fed, el BoE y el BCE preparan su 'carga' contra el virus

Los bancos centrales de Asia han empezado a lanzar su 'bazuca' contra los efectos económicos de la neumonía y ahora les toca a europeos y americanos

Los bancos centrales sacan su artillería contra el coronavirus

Los bancos centrales de Occidente preparan su carga contra el coronavirus. Los asiáticos, cuyas economías se han visto golpeadas con mayor dureza por la enfermedad, ya han abierto la veda, pero la extensión de la neumonía de Wuhan a más de sesenta países y los efectos sobre la cadena de suministro a nivel global hacen necesaria una acción conjunta y a mayor escala.

Lo ha entendido así el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, que ha querido calmar el nerviosismo de los mercados con el mensaje de que la Fed usará sus "herramientas y actuará de forma apropiada para ayudar a la economía estadounidense"; y lo han entendido del mismo modo el resto de banqueros centrales... aunque con alguna salvedad en el caso del Banco Central Europeo.

Su vicepresidente, Luis de Guindos, aseguró en un primer momento que el BCE "está listo para ajustar todos sus instrumentos, según corresponda, para garantizar que la inflación se mueve hacia su objetivo de manera sostenida". Pero al mismo tiempo dejó bien claro que "la primera línea de la respuesta al coronavirus debe ser una política fiscal", en referencia a los Gobiernos del euro y la falta, aún, de un plan de contingencia coordinado entre ellos. Unas horas después, la presidenta del emisor insistía en la primera parte del mensaje lanzado previamente por Guindos a través de un breve comunicado.

"El brote de coronavirus es una situación que avanza rápido y crea riesgos para las perspectivas económicas y el funcionamiento de los mercados financieros. El BCE sigue de cerca la evolución y sus implicaciones para la economía, la inflación a medio plazo y la transmisión de nuestra política monetaria. Estamos preparados para tomar medidas apropiadas y específicas, según sea necesario y acorde con los riesgos subyacentes", zanja Christine Lagarde, en un comunicado más contundente. Nada recogen estas palabras sobre la posible intención de forzar a los gobiernos a adoptar medidas de estímulo antes de mover ficha... algo que podría suceder ya en su reunión del próximo día 12.

La entidad llega a esta cita con un escaso margen de maniobra, es decir, con los tipos de interés a cero, en mínimos históricos, e incluso en negativo, como sucede con la tasa o penalización a los depósitos de la banca (-0,5%). No es de extrañar que haya expertos que crean que la opción más clara para la entidad sería la de ampliar la adquisición de bonos corporativos. 

La avanzadilla asiática y el guante recogido por la Fed

"Los bancos centrales han recortado los tipos de interés e inyectado liquidez en el sistema financiero de China, Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia, entre otros", recuerda Mark Haefele, CIO Global de Estrategia del banco suizo UBS. Mientras tanto, los esfuerzos en términos de medidas de estímulo por parte de sus gobiernos son enormes. Tanto, que los déficit fiscales van camino de aumentar un 0,7%, 1,3% y 3,5% del PIB este año respecto de sus niveles de 2019 en China, Corea y Hong Kong, respectivamente.

En UBS ponen en valor el hecho de que el presidente de la Fed, Jerome Powell, haya emitido una escueta declaración en la que ha asegurado que "la Reserva Federal está siguiendo de cerca los acontecimientos y sus implicaciones para las perspectivas económicas de la entidad. Usaremos nuestras herramientas y actuaremos según corresponda para apuntalar la economía". Pero además, Powell ha incidido en que pese a que los fundamentales de la economía norteamericana siguen siendo sólidos, "el coronavirus conlleva riesgos" para su evolución. A la Fed le toca pronunciarse los próximos días 18 y 19 de marzo.

Desde la entidad helvética inciden en que ahora que el mercado está descontando casi cuatro recortes de tipos este año, la declaración deja entrever una elevada probabilidad de que la Fed los rebaje ya en el mes de marzo -desde la horquilla del 1,5 al 1,75% en que se sitúan ahora- y así lo han interpretado también los mercados, con Wall Street cerrando anoche con un fortísimo rebote en la que ha sido su mejor sesión desde 2009.

Hay analistas que se preguntan si, dado que la economía a nivel mundial ya se está viendo afectada con menor consumo y menor actividad comercial por las cuarentenas, la rebaja de tipos de interés logrará estimular suficientemente la demanda, puesto que "la cadena de suministro está afectada y los consumidores desacoplados", tal y como sostiene Javier Molina, de eToro. Margen para aplicar un tijeretazo al precio del dinero tienen también el Banco de Canadá, que mantiene la tasa oficial en el 1,75% y se reúne mañana; y en menor medida, el Banco de Inglaterra, con los tipos en el 0,75% y cuyo encuentro de política monetaria tendrá lugar el próximo día 26.

Pero no todo son bajadas de tipos, como ha demostrado en las últimas horas el Banco de Japón, al asegurar su gobernador, Haruhiko Kuroda, que la entidad "se esforzará por proporcionar una gran liquidez y garantizar la estabilidad en los mercados financieros a través de operaciones de mercado apropiadas y compras de activos".

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