Pendientes del Brexit y la guerra comercial

¿Demasiadas curvas? Prepárese porque el mercado anuncia más volatilidad a corto

China y EEUU
La tregua comercial, el Brexit, la cotización del oro, el mercado laboral o el escaso margen de los bancos centrales hacen temer una mayor volatilidad

El último trimestre del año pasado estuvo dominado por las curvas en bolsa. Desde comienzos de año la renta variable está experimentando una dulce tregua, con subidas generalizadas que van del 4,5% que se revaloriza el Ftse 100 de Londres al casi 7% que avanza el Dax de Frankfurt, en el caso de Europa; y que se completan con alzas muy próximas al 10% en los principales índices de Wall Street. Estos avances casi continuados desde el arranque del ejercicio no esconden el temor de los inversores a un repunte de la volatilidad en el corto plazo.

Motivos no faltan, únicamente teniendo en cuenta el calendario que tenemos por delante. La tregua comercial entre China y Estados Unidos finaliza el próximo 1 de marzo y a partir de ahí y si no hay acuerdo, Washington se dispondría a elevar los aranceles a los productos procedentes del gigante asiático en 200.000 millones de dólares (174.985 millones de euros).

Pese a que el mercado es optimista en este punto, falta por saber hasta dónde llegarán los avances entre las dos principales economías del mundo. De momento, Donald Trump y Xi Jinping tienen previsto reunirse en Vietnam los días 27 y 28 de este mes. Desde Amundi consideran clave este proceso y, pese a que el camino hacia la cooperación entre Washington y Pekín "parece más claro", sobre todo por la débil actividad económica de China que tiene repercusiones en su competidor, "los mercados van a requerir acciones tangibles antes de ajustar los precios del riesgo comercial", sentencian.

Solo un día antes, el 26 de febrero, concluye el plazo para que la primera ministra británica, Theresa May, consiga el respaldo del Parlamento al acuerdo sobre el Brexit. En este punto, la incertidumbre es mucho mayor y las principales firmas de análisis no llegan a descartar el escenario de una salida a la fuerza.

Jordy Hermanns, gestor de fondos multiactivos en Aegon Asset Management, recuerda que estamos entrando en la fase tardía del ciclo económico y que esta coyuntura coincide con el fin de las medidas de estímulo, como las rebajas fiscales en EEUU o la expansión cuantitativa por parte del Banco Central Europeo. "Es probable que esta desaceleración venga acompañada de incertidumbre ligada a las políticas monetarias y de una mayor volatilidad", puntualiza.

Así y aunque cree que los actuales niveles de volatilidad responden a los primeros indicios de desaceleración y no anticipan una crisis económica, se muestra preocupado por la situación del mercado laboral en las principales economías del mundo. En el caso de la estadounidense, y tras la fuerte creación de empleo cualificado que ha traído consigo la expansión económica, la tasa de paro se ha situado por debajo del 4%, lo que dificultará cada vez más a las empresas cubrir las vacantes. 

Otro asunto que preocupa en el mercado es el escaso margen con que cuentan los bancos centrales de los mercados desarrollados para luchar contra las recesiones, el hecho de que la deuda global escale a niveles cada vez más altos, que los motores de crecimiento global perdiendo fuerza y el avance de las desigualdades. "Cada uno de estos factores, aún más si se combinan, representan una receta para la agitación social", aseguran desde Amundi.

Un ejemplo claro de la desconfianza que se extiende a nivel mundial está también en la cotización del oro, que se encuentra en zona de máximos de los seis últimos meses, en el entorno de los 1.319 dólares la onza (hay que remontarse a junio del año pasado para ver el activo a estos precios).

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