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Díez vs. Lacalle: los economistas ponen contra las cuerdas al coronavirus chino

Enfrentamos a los economistas José Carlos Díez y Daniel Lacalle a un cuerpo a cuerpo con los efectos a nivel global el virus originado en Wuhan

Díez vs Lacalle: los economistas ponen contra las cuerdas al coronavirus
Díez vs Lacalle: los economistas ponen contra las cuerdas al coronavirus

Suena la campana. Primer asalto. La incertidumbre reina en el ambiente y el coronavirus amenaza con dar al traste con las perspectivas económicas de los organismos, expertos, de las empresas y hasta con los planes de ahorro de las familias. La OCDE, la organización que agrupa a los países más ricos, advierte de que si la epidemia se agrava el PIB mundial se enfrentará a un duro frenazo -avanzará al 1,5% cuando poco antes de comienzos de año preveía un alza del 2,9%, casi el doble-. El Banco Asiático de Desarrollo cifra las pérdidas en todo el planeta en 347.000 millones de dólares sólo este año (306.576 millones de euros). Sería todo un directo a la mandíbula de una economía mundial que ha tenido que recomponerse recientemente del 'palo' que ha supuesto la guerra comercial entre Estados Unidos y China. 

¿Tiene la capacidad la neumonía con origen en la provincia china de Hubei de generar una recesión a corto o medio plazo? El economista Daniel Lacalle lanza un gancho muy contundente: "podría hacerlo, no tanto el coronavirus, como las reacciones de los gobiernos que decidan cerrar fronteras, poner escollos y tomar medidas muy agresivas". Recuerda cómo, de momento, las estimaciones más negativas sobre el impacto del coronavirus en la economía global no plantean ese escenario. "El nivel más negativo asumido por el consenso de Bloomberg, que es alrededor de un billón de euros (de impacto) en la economía mundial, no llevaría al mundo a una recesión", incide, y lanza un directo:"al contrario que en otras epidemias el crecimiento mundial ya era muy pobre a finales del año 2019".

José Carlos Díez responde con un 'jab': "donde sí es bastante evidente que va a afectar (la crisis del coronavirus) es en Europa", donde los datos económicos del cuarto trimestre ya fueron negativos en Francia e Italia y donde Alemania ya estaba estancada. El "otro factor de riesgo es Estados Unidos" que, en su opinión, depende mucho del crecimiento de su consumo privado, por lo que "le afecta menos el impacto del comercio mundial y le afectaría más si el virus se propaga allí y si hay algo parecido en Estados Unidos a lo que hemos visto en China", sentencia, en un rápido movimiento de pies.

Suena la campana. El segundo asalto tiene que ver con la capacidad de los bancos centrales de hacer frente a esta crisis. La Reserva Federal de EEUU ha tratado de fintar el golpe más pernicioso del Covid-19 sobre su economía con una rebaja de medio punto de los tipos de interés y por sorpresa. Antes lo hizo el Banco Central de Australia y no trataron en sumarse los de Canadá, Hong Kong... El Banco Central Europeo ha optado por un desplazamiento rápido a la izquierda del cuadrilátero enviando una misiva a las entidades de la zona euro. En ella les pide que incluyan en sus planes de contingencia los potenciales riesgos de una pandemia y las medidas para abordarla. Pero... ¿tienen realmente los bancos centrales margen de maniobra para atajar esta crisis? 

Puño derecho abajo y desde ahí Lacalle lanza un 'uppercut' directo a la mandibula de estos organismos: cree que van a seguir bajando tipos e inyectando liquidez a las economías, pero duda del efecto que estas políticas vayan a tener. "El problema aquí es un problema de índice de saturación de deuda que está mucho más que superado. El año pasado la deuda global alcanzó máximos históricos y además cuando los tipos de interés ya son cero y la liquidez que se estaba inyectando en las economías era de cientos de miles de millones de dólares, pues obviamente el efecto que vayan a tener es prácticamente inexistente (...) No podemos confiar en que vayan a ser los bancos centrales los que van a llevar a cabo una recuperación de la economía. Lo que harán será mantener los activos de riesgo relativamente estables", sentencia.

José Carlos Díez contraataca con un directo: "ya estamos japonizados en Europa"... por lo que desde su punto de vista al BCE le quedaría optar por otra solución nipona como sería acabar comprando derivados sobre todo de entidades financieras japonesas directamente en Bolsa para sujetar el precio de las acciones. "La política heterodoxa en Europa todavía tiene margen para avanzar", apunta y opta por esperar a ver cómo evoluciona el virus y la incertidumbre que genera. "No sabemos cuál va a ser la dinámica del virus, cuánta gente se va a ver afectada, qué medidas va a haber que tomar, si eso va a afectar al consumo interno de economías potentes...". Desde su punto de vista es positivo que el virus empiece a entrar en una fase de cierta normalización en China.

Suena la campana. Tercer asalto. Los movimientos de pies han sido rápidos hasta ahora, pero los dos economistas se topan de bruces con la inquietud de si la economía española será más vulnerable a los efectos de la neumonía de Wuhan. Díez lanza un cruzado al rostro de su oponente tirando de los datos de paro del mes de febrero, los últimos que el Ministerio de Trabajo ha hecho públicos y que muestran un avance del 2% en la afiliación. "En febrero el impacto ha sido mínimo del coronavirus... Vamos a ver a partir de ahora que también empezamos a tener los primeros contagios aquí y cómo eso puede afectarnos. Sobre todo creo que a corto plazo será en el tema del turismo. Sobre todo Canarias, que está en temporada alta y Madrid y las grandes ciudades que tienen turismo urbano". Por ello defiende que en España, salvo que haya una caída muy brusca del comercio mundial y la economía americana y entremos en una dinámica de recesión global, no vamos a ver destrucción de empleo o recesión.

"España es tan vulnerable como Italia al impacto del coronavirus", zanja Lacalle con un directo al mentón. Su opinión se basa en que la economía española ya mostró una desaceleración el año pasado y en que el sector manufacturero ya estaba en contracción. "Debemos ser conscientes de que la economía española no lo hizo del todo mal el año pasado gracias al sector servicios, que es el más afectado por una epidemia de este tipo", añade. Por ello, advierte de que si se produce una pandemia "el impacto sobre la economía española será relevante". 

Suena la campana. Cuarto asalto. El cansancio de las principales economías del mundo empieza a ser notable. La industria y el sector servicios de China han registrado la mayor contracción de su historia en febrero, de acuerdo con los datos de la encuesta de expectativas o PMI que elabora Caixin -con datos del sector privado-. "Es previsible una caída significativa de crecimiento", apunta Díez, quien ve difícil, eso sí, que podamos asistir a una contracción de su PIB. La mayoría de expertos coinciden en que se desacelerará al entorno del 4 o el 5%, desde el 6,1% al que avanzó el pasado ejercicio. La duda es si la segunda economía del mundo será capaz de recuperarse en 'V', con un ascenso tan rápido como lo ha sido la caída, o si el virus será capaz de imponer su ritmo y logra vencerla por 'K.O.'... Ya saben, aquello de que "no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que eres cuando te golpean".

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