La mayor caída de la historia

¿Dónde estabas entonces? El 'terremoto' del Brexit que destrozó al Ibex 35 (-12%)

El pánico financiero tras el referéndum británico se cebó de forma especial con la bolsa española aquel 24 de junio de 2016 como nunca antes.

El 'crash' del Brexit, el peor de la historia.
El 'crash' del Brexit, el peor de la historia. / Pixabay

La peor jornada de la historia de la bolsa española no está asociada a la crisis de Lehman Brothers, ni al 11-S o alguna de las quiebras empresariales. No sucedió hace lustros o décadas, sino hace tan solo tres años después del referéndum de Reino Unido para ratificar su permanencia o salida de la Unión Europea (UE). El viernes 24 de junio de 2016, horas después de conocerse que los británicos habían votado por ajustada mayoría por el Brexit, los inversores y los mercados entraron en pánico provocando un ‘crash’ bursátil difícil de olvidar.

El Ibex 35, la referencia española, se llevó la peor parte con un descenso del 12,35%, cuatro veces más que el Ftse 100 o el doble que el Cac 40 francés y el Dax alemán. El porcentaje de caída duplicó al de algunos de los peores momentos de la crisis de octubre de 2008 tras el colapso de Lehman Brothers, Merrill Lynch o AIG; multiplicó también los números rojos de días aciagos como el 11-S o la liquidación de la cartera de derivados de la Kerviel y Société Générale en enero de 2008. Ni siquiera la intervención de Bankia o el rescate financiero de Europa a España provocaron en la primavera de 2012 algo similar.

La mayores caídas de la bolsa española.

Horas al límite

Durante los días previos a la votación del 23 de junio, las encuestas daban una ligera ventaja a la permanencia de Reino Unido en el seno de la UE. Algunos sondeos decían lo contrario, pero lo que nadie esperaba -ni siquiera el dinero más inteligente- era el resultado fatal del Brexit. La violencia de la reacción en los mercados así lo atestiguó desde el primer momento. Antes de la apertura bursátil del viernes 24 de junio, la libra esterlina se derrumbó en cuestión de minutos durante la sesión asiática más de dos dígitos en su cruce con el dólar, pasando de cotizar de un nivel cercano a 1,5 unidades hasta poco más de 1,32.

Las cotizaciones de las grandes empresas españolas se rompieron aquel día desde la apertura. El Ibex 35 abrió la sesión con una caída del 7%, inferior al 11% que registraban otros índices europeos, pero aquella fortaleza relativa no era real: algo no marchaba bien. Las cotizaciones de los bancos españoles (Santander, BBVA, Sabadell, Bankia, Caixabank y Popular) estaban temporalmente rotas. En subasta de volatilidad, la avalancha de órdenes de venta impedía que cotizasen y marcasen un precio. Los números rojos superaban el 20%, algo nunca visto.

El estado de alarma era tal que la idea de cerrar el mercado (suspender las cotizaciones) se paseó por la mesa de los reguladores, pero no era factible hacerlo porque el resto de bancos en Europa estaban cotizando. El estado de pánico duró durante las 8 horas y 35 minutos de sesión. Al cierre, el ‘shock’ y recuento de bajas: Santander (-19,9%), BBVA (-16,2%), Bankia (-20,8%) Caixabank (18,2%), Sabadell (19,3%), Popular (15,3%), Bankinter (9%)... Telefónica e Iberdrola cedieron entre el 10% y 15%. Un desastre total.

¿Por qué el Ibex pagó los platos rotos?

La bolsa española acaparó todas las miradas y la mayoría de los golpes  debido a tres motivos. Primero, su alta exposición a la economía británica y los ingresos en libras. Segundo, la bancarización que sufre desde siempre el Ibex 35. Tercero, la repetición de las elecciones generales en España dos días más tarde con un partido populista (Podemos) en claro ascenso, acariciando el ‘sorpasso’ por la izquierda al PSOE de Sánchez.

La suma de los tres factores se convirtió en un cóctel explosivo para los inversores internacionales con intereses en la bolsa española y todos optaron por vender parte de sus carteras. El crash de aquel día, sin embargo, tuvo sus efectos en las elecciones de aquel domingo con un voto que regresó a la seguridad (el PP era el partido en el Gobierno y no cayó como auguraban las encuestas). El electorado que iba a saltar del PSOE de Pedro Sánchez a Podemos no lo hizo, con lo que se rebajó de inmediato la amenaza que representaba la coalición de ultraizquierda y anticapitalistas que lideraba Pablo Iglesias.

El crash bursátil registrado aquel día no tiene comparación posible por las liquidaciones masivas de activos que se produjeron y la actividad de las ‘máquinas’ del mercado, es decir, los ordenadores y softwares de inversión que recibieron, todos a la vez, la orden de adaptarse al escenario Brexit. Y esas órdenes pasaban por vender valores con exposición a Reino Unido y a los ingresos en libras. El Ibex 35 tenía por aquel entonces un 43% de su peso correlacionado con la divisa británica a través de compañías arraigadas en el país como Santander, Iberdrola, Telefónica, Sabadell, Ferrovial o IAG. En total, más de 30.000 millones de euros en ventas anuales estaban, de repente en cuestión, por el Brexit.

Todavía siguen en vilo porque a pesar de que han pasado tres años desde entonces todo sigue igual. Reino Unido todavía no se ha separado de la UE. Theresa May, la sucesora de David Cameron -que dimitió el mismo 24 de junio de 2016-, tampoco está en el Gobierno británico y el Brexit se ha convertido en un rompecabezas que nadie ha sido capaz de resolver hasta la fecha. Para más inri, el exalcalde de Londres, Boris Johnson, uno de los iniciadores de la revuelta antieuropea es el encargado de hacerlo como nuevo Primer Ministro en Downing Street.

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