Lo ha hecho en todas las ocasiones

EEUU vota en 2020: el S&P sube de media un 11% cuando está en juego la reelección

El próximo ejercicio Donald Trump opta a una nueva victoria y los inversores esperan gestos positivos por parte del mandatario.

Rentabilidad media del S&P 500 en año electoral en EEUU

"Año de reelección... año de bienes en los mercados bursátiles en Estados Unidos". Así ha sido siempre para el S&P 500, el índice que engloba al medio millar de compañías de mayor tamaño que cotizan en la Bolsa de Nueva York. En concreto, el selectivo ha registrado una subida media del 11,3% cada vez que un presidente norteamericano se ha enfrentado de nuevo a las urnas para tratar de renovar su mandato (ver gráfico). Este 2020 Donald Trump quiere protagonizar la 'hazaña' de una nueva victoria y los inversores esperan gestos positivos por parte del mandatario. 

En principio, podría pensarse que las ajustadas valoraciones con las que comenzará el año que viene, con Wall Street en zona de máximos históricos, impedirán al índice revalorizarse también el próximo ejercicio (el S&P ha avanzado un 29,2% en lo que va de año al entorno de los 3.200 puntos). Sin embargo, la historia demuestra que las valoraciones no han sido una traba en anteriores ocasiones para cerrar el año en positivo.

Un ejemplo claro lo tenemos en el año 1072. Richard Nixon se jugaba la reelección -con la que finalmente se hizo- frente al senador demócrata George McGovern, que había iniciado una campaña antibélica contra él. Entonces, el índice de referencia en el mayor mercado del mundo se revalorizó un 15,6% (y venía de una subida de casi el 11% el ejercicio previo). En los meses previos a los comicios Nixon congeló los precios y salarios durante 90 días, propuso rebajas de impuestos y levantó una barrera a las importaciones de bienes extranjeros para reactivar a la industria de su país, entre otras medidas. 

En 1980, los estadounidenses eligieron como presidente al republicano Ronald Reagan que competía con el hasta entonces presidente Jimmy Carter, demócrata, en un momento en que el país trataba de emerger de un panorama económico muy complicado, al haberse disparado la inflación por la subida de los precios del crudo que motivó la segunda crisis del petróleo. Ese ejercicio el índice neoyorquino llegó a avanzar un 25,8%. Algo menos, un 20,3% se anotó en 1996, año que supuso la reelección para el demócrata Bill Clinton; y un 13,4% lo hizo en 2012, cuando Barack Obama logró repetir como presidente de EEUU tras la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión. 

De media, los hogares estadounidenses tienen invertido un 20% de su patrimonio en renta variable, por lo que la confianza del consumidor está íntimamente ligada a la evolución del índice S&P. "El propio Trump también ha ligado la gestión del Presidente a la de la bolsa, por lo que pensamos que este factor no pasará a un segundo plano para el presidente durante lo que le queda de mandato", apuntan desde la consultora de análisis de mercado MacroYield.

¿Qué bazas le quedan a Trump para seguir impulsando a la Bolsa?

Así, el empresario podría guardar varios ases en la manga de cara a los próximos meses para incentivar nuevas subidas de la renta variable, si bien es cierto que su margen de maniobra ya no sería tan amplio como en la actual legislatura. Un ejemplo son las políticas fiscales expansivas que tanto gustan a los mercados bursátiles y que Trump ya puso en práctica en 2017. El fuerte esfuerzo llevado a cabo con esa reforma tributaria y el hecho de que los republicanos hayan endurecido su postura en lo referente a la disciplina fiscal, son dos impedimentos importantes para que el actual presidente pueda seguir actuando en esa dirección.

Los expertos consultados prevén que Trump siga presionando a la Reserva Federal y a Jerome Powell para que vayan más allá en la política acomodaticia, sin embargo el banco central ya ha dejado claro que no irá mucho más allá -al menos bajo una coyuntura como la actual- de darse un paréntesis de dieciocho meses antes de volver a plantearse subir los tipos de interés. Una de las bazas que el mandatario tiene en su mano es la de la incertidumbre política y ya hemos visto cómo, según los analistas, los avances que la bolsa viene registrando en las últimas semanas tienen mucho que ver con las dudas que se han ido despejando en el horizonte: con la victoria de los conservadores en Reino Unido que ha encarrilado el proceso del Brexit y con los avances en las negociaciones comerciales entre su país y China que, si nada lo impide, están a punto de firmar su acuerdo 'fase 1'. 

Los próximos meses no van a ser nada fáciles para el actual líder de Estados Unidos, sobre todo teniendo en cuenta las crisis que él mismo ha ido activando, por asuntos como los posibles aranceles a Airbus y la tasa digital, la eventual subida de aranceles a los automóviles europeos, la amenaza de nuevas tasas a Brasil y Argentina por la devaluación de sus divisas y las ventas de soja a China, las tensiones políticas relacionadas con Hong Kong o las crisis abiertas con Irán y Corea del Norte. 

el dato

Qué pasa cuando el S&P marca un máximo histórico

Históricamente, cuando el S&P 500 ha marcado cotizaciones no vistas nunca antes, éstas suelen prolongarse con una probabilidad muy alta, a 3, 6 y 12 meses de forma positiva. Y aquí nos encontramos con todos los índices en máximos (el S&P 500, el Nasdaq, el Dow Jones, el NYSE Composite, el S&P MidCaps y el Wilshire 5000), tal y como apunta Javier Molina, portavoz del bróker eToro en España.

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