Miércoles, 11.12.2019 - 09:29 h
Tensión en Irán

Efecto Ormuz: el aleteo que puede llevar los precios del petróleo a los 150 dólares

El estrecho que separa el Golfo Pérsico y el de Omán es la arteria vital de transporte para los mayores productores de crudo y gas natural del mundo.

El ayatolá Ali Khameini, líder supremo de la República Islámica de Irán.
El ayatolá Ali Khameini, líder supremo de la República Islámica de Irán. / EFE

Kuwait, Irak, Emiratos Árabes, Arabia Saudí, Bharein… Los mayores exportadores de crudo y gas del planeta se concentran en torno al Golfo Pérsico. Su única salida por mar para su transporte hacia el Océano Índico pasa por el estrecho de Ormuz, de entre 30 y 100 kilómetros de ancho, pero por dónde circula una quinta parte del petróleo que se consume en todo el mundo. El incremento de la tensión en la zona tras la captura de dos petroleros británicos por parte de Irán ha elevado el nivel de alerta militar en la zona y siembra el temor a una crisis energética si se interrumpe el suministro en el área.

“El aumento de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán ha provocado temores de una guerra militar en toda la región del Golfo. El impacto más importante claramente sería la pérdida de vidas. Desde la perspectiva del mercado de la energía, si la guerra estallara, estimamos que el precio del petróleo aumentaría rápidamente a alrededor de 150 dólares por barril tras el estallido de las hostilidades”, estiman desde la consultora Capital Economics en un análisis sobre la cuestión.

El estrecho de Ormuz registra un tráfico de 17 millones de barriles diarios frente a un consumo mundial de unos 100 millones de barriles. Qatar, el mayor exportador de gas natural licuado, también usa esta vía para sus exportaciones. Entre mayo y junio de este año, Teherán se ha visto involucrada en incidentes con cuatro petroleros, mientras que EEUU e Irán se han derribado mutuamente drones militares en la zona.

La captura del petrolero británico ‘Stena Impero’ el pasado viernes y de su tripulación ha provocado una crisis diplomática entre Irán y el Reino Unido. Londres ya ha emitido una recomendación a sus barcos para que eviten navegar de manera temporal por el estrecho de Ormuz, al tiempo ha advertido a Teherán que la retención por la fuerza del petrolero tendrá “graves consecuencias”, calificándolo de “preocupante” e “ilegal”.

Ormuz sigue siendo una de las zonas sensibles del planeta y el mercado recuerda el imborrable efecto sobre los precios del embargo de los años 70 o los efectos de la guerras Irán-Irak (años 80), la guerra del Golfo Pérsico, Irak y Kuwait (1991) o la invasión de Irak hace apenas una década por parte de EEUU con apoyo con sus aliados en la región (Arabia Saudí) y en Europa. En todos y cada uno de los episodios, los precios del crudo se dispararon y desencadenaron episodios de inestabilidad.

Los precios del petróleo apenas reaccionaron el viernes a la escalada de la tensión prebélica por esta acción. El barril Brent con entrega en un mes, la referencia para Europa, cerró el viernes con una subida del 0,9%, hasta los 62,47 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), la referencia para EEUU, se elevó un 0,6%, hasta 55,63 dólares. Los expertos achacan esta ausencia de reacción a que los mercados están más preocupados por la desaceleración económica, su impacto en el consumo de crudo y la fortaleza de los datos de reservas de crudo en EEUU o China.

“Los fundamentales del petróleo todavía apuntan a las pobres condiciones de demanda por la debilidad macroeconómica y los limitados suministros debido a determinados ‘shocks’. En ausencia de materialización riesgos binarios opuestos (Irán y guerras comerciales), el Brent debe continuar cotizando en un rango de 60 a 67 dólares”, señalan los analistas de Bank of America Merrill Lynch en un informe.

Por otro lado, en su opinión, el mercado se ha visto contenido por tres factores principales que han mantenido la tensión en los precios. El primero, la declaración de cese de hostilidades de Trump en la guerra comercial con China previa a la reunión del G-20 en Japón. El segundo, la extensión del recorte de crudo de la OPEP+ (el cártel y Rusia) hasta 2020. El tercero, el posible recorte de los tipos de interés por parte de la Fed a finales de julio, que podría suavizar las condiciones de financiación.

“Es cierto que el aumento de las tensiones geopolíticas con Irán o el aumento de la fricción comercial con China crean riesgos a la baja para los precios. Por el contrario, el inicio inesperado de conversaciones entre EEUU e Irán o un acuerdo comercial entre EEUU y China tendrían el efecto contrario en los precios del petróleo”, advierten en Merrill Lynch.

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