Cambio en la presidencia del BCE

Vídeo | El acto final de Mario Draghi abre una nueva 'era política' del banco central

El próximo 31 de octubre entregará las riendas a Chrtistine Lagarde pero antes, esta semana, preside su último discurso de política monetaria.

Es la hora de las despedidas y de los relevos. El presidente del Banco Central Europeo (BCE) desde 2011, Mario Draghi, dejará su puesto esta próxima semana. Su marcha abrirá paso a una era inédita en la entidad, que pasará a estar bajo la batuta de un perfil de marcado carácter político como es el de Christine Lagarde. Los políticos pasan a colocarse al frente por primera vez los bancos centrales y este movimiento puede poner en jaque su imagen de independencia. Una independencia que ha quedado cuestionada con episodios como los constantes intentos de influir en la política monetaria de la Reserva Federal por parte del presidente estadounidense, Donald Trump.

Sin embargo, los expertos consideran también que el perfil de la ex ministra gala y ex directora Gerente del Fondo Monetario Internacional puede ser clave a la hora de lograr que los gobiernos que cuentan con margen fiscal, "y que son lo suficientemente grandes como para marcar la diferencia", aprueben las medidas de estímulo necesarias para hacer frente al frenazo económico del área. 

Mario Draghi y muchos de sus colegas del BCE, incluido Philip Lane, lo han intentado durante algún tiempo y hay algunas señales de que la opinión pública en Alemania se está volviendo más partidaria de la expansión fiscal. "Christine Lagarde, que es una hábil negociadora y comunicadora, tiene una estrecha relación con los principales políticos de la zona del euro", apunta Joachim Fels, asesor económico global de Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo.

Otros expertos apuntan a que el ala más dura del organismo, los conocidos como 'halcones' de la entidad, pueden aprovechar la llegada de Lagarde para presionarla y tratar de que adopte una política menos laxa, con menos estímulos económicos. Por primera vez también y ante la pérdida de influencia del Bundesbank en el seno del emisor, este ala ortodoxa ha hecho explícitas sus críticas a las decisiones adoptadas por el organismo recientemente. Muy especialmente después de que Draghi anunciase la vuelta al programa de compra de deuda (QE) en a penúltima reunión al frente del organismo

Mario Draghi se va con el reconocimiento de la mayoría, "por más que la tensión con los países del núcleo duro haya sido a veces evidente, como el pasado mes", apuntan desde la consultora de análisis de mercado MacroYield. Las medidas anunciadas entonces y la reciente mejora de perspectivas de la mano de un Brexit en vías de solución, que han propiciado una progresiva reducción de las expectativas de nuevos recortes de tipos y la recuperación de los tramos largos de la curva sugieren, desde su punto de vista que "el legado del presidente saliente podrá durante algún tiempo parecerse a una suerte de pax draghiana que dará tiempo a su sucesora, Lagarde, a hacerse con el cargo", añaden.

El BCE se centra en el cumplimiento de su misión de estabilidad de precios y no tiene una misión fiscal, pero en la medida en que sea necesaria una mayor coordinación entre la política monetaria y la fiscal para estimular el crecimiento de Europa, Giacomo Barisone, director de Finanzas Públicas de Scope Ratings, considera que Lagarde debería ser capaz de fomentar dicha coordinación sin poner en peligro la independencia del BCE. Además y desde su punto de vista, la prioridad urgente de Lagarde debería ser garantizar que el BCE alcance sus objetivos de inflación, con un alza de precios inferior al objetivo actual del 2% o algo por debajo.

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