Crisis de la Covid

El Ibex encara un verano a lo 'test de estrés' con plan europeo, Brexit y BCE

El punto de partida del tercer trimestre no es el mismo que en el periodo anterior, en el que las valoraciones baratas y la política monetaria masivamente expansiva impulsaron a los activos de riesgo.

El Ibex 35 encara un verano a lo 'test de estrés'
El Ibex 35 encara un verano a lo 'test de estrés'
Pixabay

El Ibex 35 se enfrenta a un verano a lo 'test de estrés que va a poner a prueba sus resistencias y la fortaleza de la incipiente recuperación de la economía... Siempre, eso sí, que no se produzcan nuevos rebrotes que impidan que el ritmo de las reaperturas vaya según lo previsto. Ese es ahora mismo el principal temor de los mercados que, en el caso europeo además, tienen sus dos grandes cuentas pendientes estivales en las negociaciones para lograr aprobar el fondo de reconstrucción europeo y para tratar de alcanzar un acuerdo comercial de mínimos con Reino Unido de aquí al otoño, para evitar que el final del periodo de transición tras el Brexit, que llegará el 31 de diciembre, desemboque en una salida ' a las bravas'.  

Los meses de julio y agosto el Ibex encara sus propios 'test de estrés'Nerea de Bilbao

El punto de partida del tercer trimestre no es el mismo que en el periodo anterior, en el que las valoraciones baratas y la política monetaria masivamente expansiva impulsaron a los activos de riesgo. Por ello, Chris Iggo, CIO Core Invesments de la gestora de fondos AXA IM advierte de que al entrar el nuevo trimestre, las tasas de infección todavía están subiendo. De acuerdo con los datos de Woldometers, la tasa diaria de infección está cerca de los 10.000 casos. Los profesionales médicos continúan advirtiendo de que el virus no está bajo control. "Sin embargo, el foco ha cambiado en los últimos tres meses, desde priorizar la salud a la economía. Los dos objetivos permanecen inextricablemente unidos y serán los principales catalizadores del sentimiento y de los retornos del mercado en el tercer trimestre", apunta.

Con la economía como prioridad sobre todo en Europa, es de prever que, con Alemania ya ejerciendo plenamente la presidencia semestral en la Unión Europea, el Gobierno de Angela Merkel ejerza una presión especial para tratar de que los líderes comunitarios traten de ponerse de acuerdo en la cumbre del 17 y 18 de julio -la primera que celebrarán de forma presencial tras el estallido de la pandemia de Covid-19- acerca del Fondo de Reconstrucción de 750.000 millones que la Comisión puso sobre la mesa para tratar de encarar esta crisis. Es el único punto en la agenda de un encuentro en el que vuelve a sobrevolar el 'no' de las economías frugales al plan. Países Bajos, Austria, Dinamarca o Suecia reclaman un paquete menor en cuantía, incrementar el peso de los préstamos frente a las transferencias directas, revisar la clave de reparto y mantener las reducciones de su aportación nacional al presupuesto de la UE, que Bruselas quería eliminar progresivamente aprovechando el Brexit.

El presidente del Consejo, el belga Charles Michel, se comprometió a acudir a esa reunión con una propuesta revisada que pueda encontrarse con menos oposición por parte de los 'halcones' europeos. "Dado el amplio apoyo de las economías más grandes, esperamos un acuerdo. El paso crucial es el acuerdo del Consejo, que probablemente sea después de una o varias reuniones físicas de líderes, para ser posteriormente ratificado por los diferentes parlamentos nacionales a partir del próximo año. Posiblemente, los grandes desembolsos ocurran después de 2021", sostienen los analistas de A&G Banca Privada. Hasta entonces, recuerdan que el estímulo fiscal de Europa provendrá de las diversas respuestas nacionales y muy especialmente del PEPP o programa de compra antipandemia que el Banco Central Europeo amplió hasta 1,35 billones de euros en su última reunión del mes de junio.

Si Michel cuanta con dos ases en su manga puesto que para entonces los líderes de la UE tendrán más clara la velocidad a la que las economías están recuperándose en plena desescalada, puesto que a comienzos del mes próximo se publicarán los datos de PMIs de junio (las encuestas de expectativas de gerentes de compra que elabora Markit) que son una referencia clara sobre la marcha del sector manufacturero y de los servicios, más aún correspondiendo al mes en el que se iniciaron las reaperturas. También contará con la ventaja de que Lagarde habrá vuelto a pronunciarse sólo 24 horas antes (el emisor celebra su última reunión antes de las vacaciones el 16 de julio). 

El temor a la recaída de EEUU y la 'patata caliente' del Brexit

Salvando los casos puntuales en Alemania o Portugal, Europa parece tener mejor controlados hasta la fecha los nuevos focos del virus. De hecho los expertos de AXA IM advierten de que está surgiendo una verdadera brecha en el frente de la pandemia entre Europa y EE UU. "Si hasta ahora el foco estaba en el peligro de una segunda oleada en invierno, el riesgo ahora es que la reapertura en el tercer trimestre del año podría ser más lenta o menos efectiva de lo esperado", sostienen. El 29 de julio, en su reunión previa a las vacaciones el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, puede tener que verse obligado a remangarse de nuevo la camisa. Y eso que en su última cita ya advirtió de que los tipos se mantendrán en torno a cero en la primera economía del mundo al menos hasta finales de 2022. El próximo 27 de agosto el país publicará su dato de PIB del segundo trimestre, tras haberse contraído su economía un 5% anualizado entre enero y marzo sólo por el efecto de la crisis sanitaria en las últimas semanas de marzo. 

En medio de la crisis generada por la Covid-19, Europa debe hacer frente al 'match ball' del Gobierno de Boris Jonson, que tenía hasta hoy para pedir una prórroga del periodo de transición tras el Brexit más allá del próximo 31 de diciembre y que se niega a hacerlo. Todos los esfuerzos se centran ahora en concluir un acuerdo comercial a tiempo antes del fin de ese paréntesis con el fin de que los británicos conserven los beneficios comerciales de pertenencia al club de los Veintisiete que se les habían prorrogado por este año. Johnson quiere lograr ese pacto para finales del mes que viene, algo complicado a todas luces, de modo que las conversaciones entre Bruselas y Londres podrían prolongarse hasta el otoño.

Desde Bank of America (BofA) esperan que Londres y los Veintisiete logren un acuerdo básico de libre comercio para finales de año, con un corto período de implementación (6 meses). "Rechazar una prórroga significa que hay poco tiempo para cualquier otra cosa y un acuerdo básico es mejor que ningún acuerdo económico", señalan y puntualizan que ese acuerdo de mínimos implicaría "cero" aranceles pero la reimposición de importantes barreras no arancelarias tras las barreras fronterizas al comercio.

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