Un potencial concurso de 2.400 millones

El 'juego del gallina' entre el Santander y Fridman pone a Dia 'a horas' del juzgado

El fondo y el banco chocan en quién debe perder dinero: si los prestamistas o los bonistas de la cadena de súper.

Los 'cortos' celebran con Dia y Mikhail Fridman pierde casi 30 millones
Letterone ha conseguido un 69% de Dia tras la opa.

“No sabemos qué va a pasar”, “no lo tenemos claro”, “habrá que esperar”, “el lunes es el día”... A lo largo de este fin de semana está previsto que Banco Santander, principal acreedor de la deuda bancaria de Dia, y Letterone, su principal accionistas, firmen un acuerdo que permita la entrada en modo 'suspensión de pagos' de la empresa de alimentación, que arrastraría una deuda de 2.400 millones de euros a los juzgados en el caso de que llegue la sangre al río. Puede hacerlo porque hasta el viernes por la noche, tanto el banco como el fondo seguían con su particular 'juego del gallina' (teoría de juegos) sin apartarse ni ceder a su rival pese a la seguridad de tener un ‘accidente financiero’ y acabar los dos en los juzgados para dirimir sus diferencias y reclamar lo suyo.

De este modo, Dia, el tercer grupo de distribución por cuota de mercado en el sector de alimentación, seguía el viernes noqueada sobre la lona y la cuenta atrás para su final está a punto de llegar a cero sin solución aparente. El lunes 20 de mayo se cumplen dos meses desde que se celebró la Junta de Accionistas en la que se aprobó el plan de Fridman, con los votos de Fridman (29% del capital), para el rescate de Dia. Este viernes 17 de mayo, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) reveló que Letterone se había hecho con otro 40% del capital de Dia, hasta alcanzar el 69% del capital. En un extraño episodio, el supervisor corrigió los datos provisionales (58%) que había comunicado el fondo por la mañana, elevando el porcentaje de acciones que han acudido a la opa.

“Demasiado grande para caer”

El lunes es el día señalado en rojo en el que la empresa puede entrar, vía judicial, en preconcurso de acreedores después Letterone no haya podido llegar a un acuerdo con Banco Santander sobre la refinanciación de la empresa, “condición imprescindible” para se realice la ampliación de capital de 500 millones de euros aprobada en la Junta del 20 de marzo. Con ese dinero, cuya inyección se realizaría de forma inmediata como préstamo subordinado con cargo a la ampliación, Dia podría reequilibrarse tras cerrar el primer trimestre con unos fondos propios negativos de 308 millones de euros, un 85% más.

Sin embargo, el rescate está en peligro porque el fondo y el banco caminan enfrentados desde que comenzó la crisis de la compañía sin alcanzar un acuerdo y han llegado al límite del accidente financiero. Ni siquiera la intercesión de Guillermo De la Dehesa, a la vez asesor de peso de Goldman Sachs en España y consejero de Banco Santander, ha obrado el milagro. Los recelos vienen de lejos, en concreto, desde que Fridman y Santander coincidieron en el accionariado de Grupo Zed, que pasó de rozar la bolsa a asociarse con quiebra, fraude, escándalo judicial, lavado de dinero y un largo etcétera que sigue en los tribunales españoles bajo la etiqueta de la ‘Operación Hanta’.

Aquel episodio ha marcado por completo los encuentros y desencuentros de los dos bandos enfrentados, ahora oficialmente identificados por primera vez en todo este tiempo. El encargado de hacerlo público ha sido Letterone, que comunicó el viernes por la mañana que se ha hecho con el control de la empresa, que ha llegado a un acuerdo con 16 de los 17 bancos acreedores de Dia (900 millones de deuda bancaria), pero que le falta el plácet del último y el más grande: Banco Santander, que representa el 23% de esa deuda. No hay acuerdo por el banco pide que se apliquen quitas a los bonistas de la empresa y no acepta las exigencias del fondo: quitas (rebajas) a la deuda bancaria y refinanciación a largo plazo sin apenas compensaciones.

Distintas fuentes consultadas por ‘La Información’ señalan que es factible que se produzca un acuerdo durante el fin de semana y que hay tiempo hasta el lunes, si bien no descartan la posible entrada de la compañía en un preconcurso como paso previo a una reestructuración de la deuda de 2.400 millones de la empresa, que afectaría tanto a los préstamos de los bancos, como a los bonos de la empresa y, por supuesto, a los accionistas de Dia. Todos en guardia.

Hasta el Gobierno de Pedro Sánchez, que ya salvó el golpe antes de las generales, mira de reojo el posible estallido de una crisis empresarial que marcaría las próximas elecciones autonómicas y locales del domingo 26 de mayo. Dia es “demasiado grande para caer” con sus 26.000 empleados en España, 3.400 tiendas, su impacto en la banca y, sobre todo, la publicidad negativa que provocaría en sus millones de clientes.

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