La guerra comercial arrecia

El 'top cinco' del lujo europeo se juega 30.000 millones con la rebaja del yuan

LVMH, L'Oreal, Diageo, Hermès y Kering tienen en la región de Asia Pacífico una de sus principales fuentes de ingresos. 

Dior
Imagen de una tienda de Dior. / EFE

El sector del lujo tiembla con la posibilidad de que la batalla arancelaria entre China y Estados Unidos derive en una guerra de divisas. Más aún después de que el Banco Central del gigante asiático decidiera hundir el nivel del yuan a mínimos de más de una década al anunciar el presidente Donald Trump nuevos aranceles a productos chinos por valor de 300.000 millones de dólares desde el próximo 1 de septiembre. No es de extrañar si tenemos en cuenta que las cinco mayores firmas de lujo europeas por capitalización bursátil (LVMH, L'Oreal, Diageo, Hermès y Kering) se juegan unos 30.000 millones de euros en ingresos procedentes de la región de Asia Pacífico, prácticamente el 30% del total, con China a la cabeza. 

La compra de artículos de lujo ha crecido exponencialmente en la última década y esto no solo se ha visto reflejado en las cuentas de resultados de empresas como LVMH o Kering, sino también en el precio de sus acciones, que se disparan un 500% desde agosto de 2009. De hecho, el gigante francés dueño de marcas como Louis Vuitton, Christian Dior, Fendi, Loewe o Bvlgari se ha aupado como la empresa más capitalizada de todo el EuroStoxx 50 con un valor de 183.800 millones de euros. Está muy por encima de grandes conglomerados como Unilever o AB Inbev, la multinacional belga que es actualmente el mayor fabricante de cerveza del mundo con filiales como Anheuser-Busch, SAB Miller, Grupo Modelo o Beck's, entre otras.

A pesar de que el lujo se ha venido relacionando con grandes magnates europeos y americanos, el crecimiento de la demanda de estos artículos ha venido fundamentalmente de Asia, y sobre todo de China. Por este motivo una pérdida de valor del yuan impactaría como un torpedo en los ingresos generados por estas marcas. Entre 2008 y 2015, en plena crisis financiera mundial, el yuan pasó de intercambiarse de 10 unidades por cada euro a hacerlo a 6,7 yuanes por euro. Esto supuso un plus de apoyo para las empresas europeas en el exterior, al hacer sus productos más competitivos, y estimuló la demanda. Si a lo anterior sumamos una política agresiva de marketing tenemos como resultado el fuerte crecimiento que han experimentado estas firmas en mercados asiáticos como el chino o el japonés.

Sin embargo, al elevarse el tono de la guerra comercial, el yuan amenaza con intercambiarse con 8 yuanes por cada euro, encareciendo los productos europeos. Si ante una guerra de divisas la moneda china llegara a superar los 10 yuanes por cada euro grupos como Kering, que con una capitalización de 57.360 millones de euros es dueña de marcas como Gucci o Yves Saint Laurent, se verían gravemente afectados. En su caso concreto, los ingresos en Asia suponen actualmente un 40% del total, frente al 15% que representaban en 2009. Otros buques insignia del sector, como Moncler, Hermès o Richemont, tienen una exposición al mercado asiático similar a ese porcentaje.

En el caso de la firma gala de marroquinería supusieron un 36% de sus ventas totales (2.142 millones de euros) a lo largo del último ejercicio. Para LVMH y para la también gala L'Oreal un 29% (13.723 millones) y un 27% (7.406 millones) de sus ingresos han dependido en el último ejercicio del área de Asia Pacífico, nivel que en el caso del fabricante británico de bebidas espirituosas Diageo (Johnnie Walker, Tanqueray, Smirnoff...) se reduje a un nada desdeñable 17%. 

"Las empresas que comercializan artículos canalizaron su crecimiento a Asia y resultó muy rentable, pero está gran inversión puede voltearse si nos adentramos a una guerra de divisas que encareciese los productos europeos", apunta Felipe López Gálvez, analista de Self Bank.

Éste ha sido un sector que aguantó muy bien los peores compases de la crisis de 2008, por lo que una posible recesión económica no da miedo escénico entre los inversores. Sin embargo, un yuan demasiado débil le traería más de un quebradero de cabeza puesto que, si bien ayuda a las exportaciones de su país, perjudica a la competencia extranjera. Así y aunque en el sector del lujo las compras seguirán produciéndose es probable que el gasto sea menor y tengan que subir los precios de los productos de lujo que se comercializan en China.

Con la economía del país ralentizándose por la guerra comercial habrá efectos directos como la caída del poder adquisitivo de sus habitantes, asegura Raúl Álvaro de iBroker, lo que probablemente obligue a las firmas del sector europeas con presencia allí a replantearse su estrategia comercial. Los expertos calculan que la demanda de artículos de lujo por parte de turistas asiáticos se ha multiplicado tanto que el 80% de las compras a estas firmas en suelo europeo proviene en realidad del turistas de países emergentes. Un yuan débil no pondría solo en jaque las ventas en el gigante oriental, sino también a las propias ventas en las tiendas europeas, a raíz del movimiento cada vez mayor (al menos hasta la fecha) de viajeros provenientes del área de Asia-Pacífico.

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