Trece años después

Florentino Pérez cierra la etapa oscura de ACS... y liquida sus acciones en Iberdrola

La constructora entierra el peor episodio de su historia con la venta de sus últimas acciones en la eléctrica por 65 millones de euros.

Los presidentes de ACS, Florentino Pérez; Iberia, Luis Gallego; Aena, Maurici Lucena; Telefónica, José María Álvarez-Pallete, e Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán
Pérez y Ignacio Sánchez Galán, en los extremos, en su último encuentro público. / EFE

La constructora ACS acaba de poner fin a sus lazos accionariales con Iberdrola doce años y medio después con la venta de sus últimas acciones y la pérdida de miles de millones de euros. De hecho, los resultados de 2012 reflejaron unos números rojos de 2.000 millones de euros por su participación del 20% y una inversión equivalente a unos 8.000 millones de euros, la mayoría a crédito. La compañía que preside Florentino Pérez estaba presente en el capital de  Iberdrola en la pasada Junta de Accionistas con un paquete próximo a los 9 millones de títulos,  0,13% del capital, valoradas en unos 65 millones de euros. Fuentes financieras indican a 'La Información' que ACS liquidó estos títulos en dos bloques entre el 29 de marzo y el 3 de abril para poder atender el vencimiento del bono convertible que emitió hace cinco años.

Es el final al asalto más ambicioso de la historia de la bolsa española: el que intentó la ACS de Florentino Pérez sobre la Iberdrola de Ignacio Sánchez Galán. La constructora llegó a acumular en su cartera unos 1.107 millones de acciones de Iberdrola a finales de 2010, cuando la constructora echó toda la carne en el asador para hacerse con la eléctrica. Con el 20,2% bajo el brazo, ACS lo intentó todo por entrar en el consejo de administración de Iberdrola e impulsar una fusión con su entonces participada Unión Fenosa. Sin embargo, la operación se le atrangantó a Florentino Pérez y puso contra las cuerdas a ACS.

Iberdrola en Bolsa y la inversión de ACS
 

Bonos convertibles por 'Iberdrolas'

La inversión fallida en la eléctrica obligó a ACS a vender sus joyas de la corona para intentar salir del paso. A mediados de 2008 desinvirtió su participación en Unión Fenosa a Gas Natural y cuatro años más tarde tuvo que salir a toda prisa de Abertis con una venta acelerada a OHL y  CVC. Era 2012 y la constructora cerró aquel fatídico año con unas pérdidas gigantescas cercanas a los 2.000 millones. No fue suficiente aquel borrón contable y la constructora tuvo que recurrir a una compleja estrategia de derivados financieros y la venta de bonos convertibles para poder salir indemne de su inversión fallida en la eléctrica.

La de vueltas que da la vida. Siete años después, ACS es el accionista de control de Abertis junto a los italianos de Atlantia, de la familia Bennetton. Pérez ha recuperado su ‘seny’ financiero y consiguió lo que parecía imposible: sanear su balance de forma milagrosa. Tanto que la CNMV pidió a la constructora explicaciones de forma recurrente por la ingeniería contable y de derivados desplegada en la eléctrica, como quedó registrado en un requerimiento enviado a la empresa. El supervisor puso el foco en las dos emisiones de bonos convertibles por acciones de Iberdrola que le permitieron recaudar 700 millones de euros. También le cuestionó la estructura de derivados a través de opciones put (bajistas) y calls (alcistas) que contrató para proteger su inversión y para especular con Iberdrola. De hecho, ACS llegó a registrar unas ganancias de 200 millones de euros en cuestión de meses con esta operativa en 2014.

Meses después, ACS contrató un 'put spread' (estrategia de beneficios limitados que consiste en comprar y vender opciones de forma simultánea) con los títulos de la eléctrica como garantía y gracias a ello evitó contabilizar como deuda su inversión en Iberdrola. A finales de marzo de 2016, el Grupo ACS ejecutó la venta 'forward' (a futuro) "con cobro anticipado de la totalidad de su participación en Iberdrola", que ascendía a 90 millones de acciones representativas del 1,4% del capital y a un precio medio de 6,02 euros por acción, un 18% por debajo de los niveles actuales de su cotización en bolsa. La semana pasada, doce años y medio desde que compró sus primeras acciones y siete años desde que comenzó a vender, ACS vendió los últimos títulos que actuaban como colateral de los citados bonos convertibles que vencían en marzo y que acaban de extinguirse, como avanzó 'La Información'. Y así Florentino ha enterrado el mayor fiasco como gestor de su historia.

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