Cerca de 700 millones

Fridman se erige como mayor accionista de Dia... y el mayor acreedor de su deuda

El fondo Letterone se ha convertido en el mayor acreedor único de la compañía de supermercados tras la cancelación de un bono de 306 millones.

Mijaíl Fridman, primer accionista de Dia.
Mijaíl Fridman, primer accionista de Dia. / L. I.

Se acabó la resistencia en Dia. La cadena de tiendas de alimentación acaba de iniciar esta semana una nueva etapa de vida tras la resurrección de la causa de disolución -amenaza de ‘muerte’ empresarial que pesaba desde el cierre de 2018-, el reequilibrio patrimonial y la estabilidad financiera a largo plazo que buscaba para volver a poner a funcionar al grupo. En el fatídico 2018, la empresa española perdió 352 millones de euros y entró en situación de quiebra técnica que ha mantenido hasta el pasado lunes.

El nuevo camino de Dia irá de la mano de Letterone, que controla el 70% de las acciones de la empresa, además de la mayoría de su deuda. Es la cara oculta de la última operación financiera de una empresa con 6.157 tiendas (el 57%, franquicias), 9.390 millones de euros de ventas brutas y 43.682 empleados, según los datos a cierre de 2018. Desde este martes, su mayor accionista ha pasado a convertirse en su mayor acreedor pese a la resistencia de algunos bonistas (inversores en sus bonos) y el Banco Santander, según explican fuentes financieras.

Una vez consumado el desembarco del fondo de millonarios de origen ruso en el accionariado, la propiedad de la deuda y la financiación bancaria era vista como el último bastión para la vigilancia de Dia, una de las empresas más grandes y capilarizadas de la economía española. Santander, que hasta el último momento ha mantenido un pulso con Letterone, buscaba obtener una posición preferente en cuanto a garantías para los préstamos y líneas de financiación que tiene firmados con Dia.

Desde el lunes, el fondo propiedad de Fridman y otros cuatro socios de origen ruso es el mayor acreedor de la compañía tras inyectarle 490 millones de euros a través de dos préstamos participativos con cargo a la futura ampliación de capital que prometió realizar y que ascenderá a 600 millones. Sin embargo, Dia ya no lo necesita o al menos no de forma urgente. Ambos pasivos de la compañía que dirige Karl Heinz Holland se unen a otro préstamo al 7% que concedió Letterone por importe de 200 millones y que elevan la posición acreedora hasta cerca de 700 millones.

Con este dinero, la empresa de supermercados ha podido afrontar el vencimiento de un bono de 306 millones de euros (cupón 1,5%), evitando de nuevo otra amenaza de impago. De este modo, la cancelación de la deuda en bonos pasar a convertirse en préstamo. Dia todavía tiene activas otras dos series de bonos por valor de 600 millones: una que vence el 28 de abril de 2021 (cupón 1%) y la siguiente que debe repagar el 6 de abril de 2023 (cupón 0,87%). Las dos emisiones cotizan con fuertes descuentos que superan el 30% sobre su nominal en los mercados debido a la incertidumbre que todavía pesa Dia, un indicativo de que los inversores todavía no tienen clara la supervivencia de la empresa.

Los 700 millones en tres préstamos que Dia debe a Letterone representan el 41% de la deuda neta de Dia hasta el 31 de marzo (1.700 millones), fecha de los últimos estados contables oficiales de la empresa. En aquellos resultados, la deuda neta total se disparói hasta 2.377 millones de euros, aunque 675,5 millones corresponden a la nueva aplicación del estándar contable NIIF16 relativo a los alquileres y arrendamientos de tiendas, que los convierte ‘de facto’ en pasivos como otro préstamo.

Todo el control

El fondo dirigido por los ejecutivos Stephan Ducharme, consejero delegado, y Michael Casey, jefe de inversiones, ha terminado doblando el brazo a todo a aquel que se ha puesto en su camino. Letterone, poco a poco, ha ido destapando sus cartas y su potencia de fuego. Primero con su toma de control de las acciones desde mayo de 2017 y hasta el lanzamiento de la opa sobre el 100% en febrero de este año.

Después, con el pulso al resto de accionistas, bonistas y bancos financiadores en las negociaciones agónica para salvar a Dia. Ahora, Letterone ya tiene todo el control para relanzar al grupo de distribución y arañar cuota de mercado a los gigantes Mercadona y Carrefour, al tiempo que mantiene a raya a Eroski y Lidl. Es el objetivo final que promete revolucionar la cesta de la compra de los españoles en los próximos años.

Según datos del holding con sede en Londres, sus fondos ya gestionan más de 22.000 millones de euros en activos en Europa con una imponente posición de liquidez ociosa que ronda los 6.000 millones. Este colchón le ha permitido aguantar con tranquilidad la situación crítica de Dia, que apunto ha estado varias veces de quebrar varias veces esta primavera en plena carrera electoral en las generales, autonómicas, locales y europeas. Detrás de Letterone se esconden cinco fortunas de origen ruso, rodeados de altos ejecutivos de prestigio de la banca, la energía o la distribución, además de diplomáticos y expolíticos.

Al ucraniano de pasaporte ruso Mijaíl Fridman le acompañan otro cuatro socios y compañeros de aventuras empresariales desde los años 90 en torno a Alfa Group y Alfa Bank, una de las mayores entidades financieras de la tierra de los zares. Como cofundadores y propietarios de Letterone emergen el estonio Andrei Kosogov, el ruso Alexei Kuzmichev, el ucraniano German Khan y Petr Aven, el ex ministro del efímero Gobierno de Boris Yeltsin (1991-1992) encargado de liberalizar la economía del país y ejercer la transición desde el régimen comunista de la antigua URSS hacia una economía de mercado.

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