El valor ha caído un 90% en el 2018

Goldman Sachs, agente doble en Dia: así opera con los títulos de la firma española

La entidad sigue sacando beneficios de la distribuidora gracias a sus apuestas a la baja y ser el brazo derecho de Fridman.

Goldman Sachs en Dia
Goldman Sachs en Dia

Goldman Sachs sigue haciendo caja, tanto él como los ‘hedge fund’ a los que presta acciones en el desplome de Dia. La firma de inversión ha operado en el último año como un agente doble: por un lado, ha sido el gran custodio de las acciones del valor para cederlas a los fondos oportunistas, mientras que por otro lado ha participado como nexo y ejecutor de LetterOne, brazo inversor de Mikhail Fridman, en el accionariado de la compañía española. Además, por todo ello ha está sacando una fuerte rentabilidad.

La firma de inversión ha vuelto a aparecer en el capital de la compañía con un peso del 5,182% del capital social, según informó la Comisión Nacional del Mercado de Valores este pasado jueves. El hecho de que la entidad haya articulado está nueva presencia a través de derivados financieros, implica que la finalidad del movimiento es puramente especulativo, como señalan algunas fuentes de mercado. En concreto, Goldman Sachs, junto con los fondos oportunistas a los que cede los títulos, simplemente está jugando a que Dia siga en caída libre en bolsa para seguir sacando rentabilidad a su inversión.

En realidad, la operativa de Goldman Sachs responde a un movimiento especulativo de posiciones cortas, como señalan fuentes de mercado consultadas por La Información. Para ello ha utilizado los denominados 'Contratos por Diferencia' (comúnmente llamados por sus siglas CFDs). Estos instrumentos financieros es la forma más habitual de ganar dinero con la pérdida de valor de una compañía en bolsa, en este caso con Dia. De hecho, 13 de los 14 contratos con los que Goldman mantiene ese 5% del capital de la firma española son CFDs, junto con un swap que le permite cubrirse ante posibles pérdidas.

La operación ha seguido los pasos que marcan los manuales, y a la que la firma de inversión le ha sacado una alta rentabilidad. En primer lugar, una vez obtenidos los CFDs se liquidan a precio de mercado. Los adquirió el 4 de diciembre y los vendió en el mercado al día siguiente. En segundo lugar, dichos contratos se recompran, una vez que el precio ha caído a un precio menor y se obtiene la diferencia (esto lo hizo el pasado 13 de diciembre). Todo ello, está asegurado porque el precio de los productos financieros está ligado al subyacente, en este caso a los títulos de Dia.

En cuanto a números, los 19,1 millones de títulos articulados a través de CFDs se vendieron el 5 de diciembre a un precio de 0,595 euros, por lo que la entidad ingresó en ese momento en torno a 11,4 millones. Acto seguido, la entidad los ha recomprado una semana después a un valor de 0,432 euros, por lo que el montante ascendió a unos 8,2 millones de euros. Por lo que en apenas seis sesiones, Goldman Sachs logró un beneficio neto en la operación por valor de 3,2 millones de euros.

Aunque más allá de las cifras brutas, lo más importante es la fuerte rentabilidad que le ha sacado al capital invertido. Los CFDs se operan mediante apalancamiento financiero, esto es que no hace falta desembolsar todo el capital necesario para lo operación. Goldman, al igual que otros fondos oportunistas, solo sufragan un pequeño porcentaje que se denomina garantía. Pese a que no se conoce, puesto que es un contrato cerrado, si se estima del 20% (un valor estándar) la revalorización ascendería al 115%, ya que solo habría tenido que desembolsar 2,3 millones (un 20% del total) y el beneficio sería de 3,2 millones.

Mano derecha de Fridman y prestamista de los 'hedge'

La evolución de la participación de Goldman en el accionariado de Dia pone de relieve el doble juego que ha llevado desde un primer momento. El primer gran acelerón en el aumento de su participación llegó entre verano de 2017 y enero de 2018, momento en el que cedió parte de dichos títulos a Mikhail Fridman, a través de su brazo inversor LetterOne, para que éste llegase a un 15% de su participación.

En marzo, pese a que había reducido su posición cerca de 70%, la firma prosiguió comprando instrumentos y cediéndolos, hasta el punto de que antes del profit warning del 15 de octubre, Goldman mantenía su mayor posición del año. Después, volvió a ceder parte del accionariado al magnate ruso, para finalmente ir reduciendo posiciones hasta las posiciones actuales.

A la vez que la entidad acumulaba títulos para después cederlos a Fridman, los prestaba a los bajistas para sacarles todavía un mayor rendimiento. La práctica llegó hasta tal punto que en las semanas previas al hundimiento de octubre, que prácticamente duplicó la caída que arrastraba en el año en apenas unos días, Goldman tenía más de un 16% del capital social de la distribuidora de alimentos, del cuál un 10% estaba directamente cedido. En la actualidad, todavía mantiene prestados a terceros un 1,522% con lo que sigue cobrando primas, mientras con los suyos sigue apostando a la caída del valor.

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