Escalada en la guerra comercial

De dónde venimos y hacia dónde vamos en el tira y afloja entre EEUU y China

La nueva subida de aranceles puede complicar la campaña de Navidad, al afectar al consumo, y trasladarse vía precios al bolsillo de los compradores.

El Ibex trata de mirar a otro lado y rebota pese a Brexit y guerra comercial
Se recrudece la tensión comercial entre Estados Unidos y China / Pixabay

La guerra arancelaria entre Estados Unidos y China ha saltado al ámbito de las divisas y, pese a que la cotización del yuan se ha estabilizado en las últimas horas gracias a una intervención del Banco Central del gigante asiático, ha hecho saltar las alarmas entre los inversores. Sobre todo porque la nueva amenaza del presidente Donald Trump de subir tasas a su competidor puede complicar una campaña de Navidad sobre la que ya hay demasiadas incertidumbres a nivel mundial, a raíz del paulatino debilitamiento de la economía global y de las advertencias de los organismos internacionales y las grandes gestoras. 

A finales de la semana pasada, Trump anunció vía Twitter un alza adicional del 10% a otros 300.000 millones en productos chinos que entrará en vigor el próximo 1 de septiembre. El problema es que estas nuevas tarifas afectarán sobre todo a productos de consumo -el resto ya se ha visto afectado por el 'impuestazo' del líder estadounidense- y en una época especialmente sensible, cuando los comerciantes están preparando la campaña de Navidad.

Desde la consultora de análisis de Mercado, MacroYield, advierten de que se trata de un sector que tiene más complicado asumir los costes, al tratarse de productos que no se someten a un proceso de fabricación. Por ello, ven muy probable que este alza de aranceles se traslade en muchos casos al consumidor final.

El motivo que ha dado la Administración estadounidense para tomar esta decisión es que China no está comprando los productos agrícolas que el presidente Xi se comprometió a adquirir en la última reunión del G20. "Existía la idea de que China podría estar ralentizando las negociaciones para colocar a Trump en una posición límite de cara a las elecciones de 2020 y es posible que Trump haya preferido atacar primero, a sabiendas de que China necesita también el acuerdo ante el debilitamiento económico que sufre y la menor capacidad para tomar medidas de estímulo", apuntan desde la consultora.

¿Y qué sucede a partir de ahora? Los analistas consultados descartan una devaluación de su moneda más agresiva por parte del emisor chino y confían en que las autoridades de Pekín mantengan la divisa relativamente estable en torno a los niveles actuales. Alertan, además, de que el hecho de que EEUU haya nombrado a China "manipulador de divisas" implica un riesgo de sanciones que, en principio, no serán inmediatas.  

Al mismo tiempo, Esty Dwek, responsable de estrategia global de mercado en la gestora francesa Natixis IM, coincide en que existen pocos incentivos para que Trump deje de “ser duro” con China. Desde su punto de vista, parece como si el líder estadounidense estuviera contando con que la Reserva Federal (Fed) mitigará los riesgos económicos con mayores recortes de tipos, "añadiendo más margen de actuación para su disputa comercial”.

Dado que las principales gestoras a nivel mundial prevén un enfriamiento de la economía estadounidense a principios del año próximo, un sector del mercado teme que Trump siga presionando a su adversario para forzar a la Fed a actuar de nuevo (más allá del último recorte de tipos de interés) y siga estimulando la economía antes de que esa desaceleración sea un hecho. Por ello y salvo que Trump retrase el alza de tarifas sobre China, la Fed "probablemente bajará los tipos en septiembre y dejará la puerta abierta para un nuevo recorte en diciembre”, recalcan. Una posibilidad, la de que haya otros dos recortes en el precio del dinero que también descuentan en el gigante de la inversión Goldman Sachs

“A largo plazo, un banco central expansivo es crecientemente ineficiente”, advierte Yves Bonzon, CIO and Head of Investment Management del banco suizo Julius Baer. Desde su punto de vista el verdadero objetivo de Trump es presionar a Pekín sin provocar un crash en el S&P 500 y una Fed "dovish" será de ayuda en este caso. La caída del yuan no solo ha captado toda la atención de Trump, sino que además ha hace temer que las guerras de divisas estén a punto de convertirse en un nuevo componente de los conflictos a nivel internacional.

Otro movimiento de China en el más corto plazo se encaminará a aplicar medidas adicionales de estímulo para tratar de proteger a la economía del gigante asiático de los acontecimientos adversos en el frente comercial. Paul O’Connor, director del equipo de Multiactivos de Janus Henderson, descarta cualquier actuación de los bancos centrales hasta dentro de uno o dos meses, ni tan siquiera en este momento en que arrecian, de nuevo, las tensiones comerciales.

Por todo ello, los gestores ven poco probable que la situación de volatilidad en los mercados vaya a resolverse a corto plazo. Con todo y en el caso de la renta variable, las expectativas de beneficios corporativos ya han sido rebajadas y además, los bancos centrales van a seguir apoyando a los mercados si la situación se deteriora mucho.

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