Récord de emisiones en septiembre

Todos ganan: Las empresas y el inversor sacan partido al boom por la renta fija

Las empresas lanzan grandes emisiones de deuda debido a los tipos bajos y, sobre todo, al apetito por parte de los inversores. 

El importe de las emisiones de renta fija cayó el 18% en 2009, según la CNMV
Las compañías lanzan numerosas emisiones de renta fija 

Las emisiones de renta fija privada en Europa han alcanzado ya los 90.000 millones de euros en septiembre, lo que supone una cifra récord. Además, la cifra es notablemente superior al anterior dato ya que el máximo durante este año había sido de 58.000 millones de euros, es decir, 32.000 millones menos que la de este mes. Cifra que pone de manifiesto el buen momento que viven este tipo de productos financieros. 

La fiebre por la renta fija ha provocado un 'win-win' tanto de las empresas como de los inversores. ¿El motivo? El sector empresarial, que está más saneado que hace años, ve un atractivo financiarse en el actual escenario de tipos de interés mientras que dichas emisiones encuentran un gran apetito por parte de los inversores, debido al carácter 'refugio' de estas colocaciones y las rentabilidades negativas que ofrece la deuda pública en muchos tramos, con hasta un 35% de las emisiones con rentabilidades negativas. 

Este boom por la renta fija privada en Europa se evidenciaba en agosto. Este mes era, históricamente, de prácticamente nulas emisiones pero este año se lanzaron alrededor de 10.000 millones de euros. Este apetito ha provocado que el precio se dispare y la rentabilidad caiga (funcionan de manera inversa) y los fondos de inversión de renta fija o los que están ligados a estos activos, como es el caso de los garantizados, hayan ganado en seis meses lo que, hace años, tardaba tres años en conseguirse. Por ejemplo, el Santander Renta Fija Privada se dispara un 5,5%, el BBVA Bonos Corporativos Largo Plazo un 6%, el B&H Renta Fija más de un 8% o el Altair Patrimonio, que da más de un 7,5%, por citar algunos productos. 

Recientemente, era el propio Gobierno del País Vasco el que comunicaba a la CNMV, a través de un hecho relevante, que lanzaba una emisión para amortizar una anterior que tenía unos tipos de interés mucho más alto. Con esta decisión, lograba abaratar costes de manera notable al ser los tipos de interés mucho más reducidos actualmente. 

Rafael Valera, CEO y gestor de Inversiones en Buy & Hold, ha señalado en referencia al mercado de renta fija, en el que están 'cortos' en el diez años alemán, que "no nos preocupa los plazos", a la vez que destaca la importancia del "crédito frente al tipo de interés". Su exposición a deuda pública es reducida ya que no alcanza el 7% mientras que el resto, deuda privada, está dominada por deuda subordinada de bancos como Cajamar, Ibercaja o Abanca. 

Desde la gestora Altair Finance  señalan respecto a la renta fija corporativa que "sigue en niveles caros más de salida que de entrada. Estamos optando por una estrategia 'Barbell' evitando el riesgo de tipos de interés con duraciones bajas. El sector con mayores oportunidades sigue siendo el financiero (algo más en Italia) y con alguna salvedad el sector autos. No obstante, ambos tipos han corrido bastante en lo que llevamos de año, por lo que las carteras las tenemos con bastante liquidez". 

La inversión en renta fija corporativa no estaría exenta de riesgo. ¿El motivo? La calidad de la deuda. "Nos encontramos con un entorno en el que los bajos tipos continúan presionando para que empresas con poca solvencia sigan consiguiendo financiarse a un riesgo mucho menor de lo que deberían en un entorno normalizado.Si hacemos un análisis en profundidad del Stoxx 600, podemos observar cómo, determinadas métricas de solvencia están lejos de ser tranquilizadoras: el 11% (66 de las 600 compañías que componen el índice) podría clasificarse como compañías ¡zombie¡, donde la cuantía de intereses a pagar es superior al resultado de explotación antes de impuestos (ebit)". 

La calificación de rating de muchas compañías es otro motivo de preocupación al haber una 'trampa de riesgo' ya que hay un gran número de compañías que se sitúa a solo un escalón de perder el grado de inversión. De hecho, esa pérdida provocaría que muchos fondos que tienen en su política invertir en compañías con 'investment grade' se verían obligados a realizar ventas de bonos, lo que presionará (con fuerza) el precio a la baja. 

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