Por la desaceleración económica

¿Dónde invertir para buscar refugio tras la señal de 'alerta' lanzada por el BCE?

Los datos económicos al otro lado del Atlántico tampoco han sido positivos ya que se han creado bastantes menos puestos de trabajo de los esperados.

La tensión en Washington pone contra las cuerdas a Wall Street
¿Dónde invertir para buscar refugio tras la señal de 'alerta' lanzada por el BCE?

El Banco Central Europeo (BCE) mandaba una señal de 'alerta' a los mercados. Su presidente, Mario Draghi, destacaba el frenazo de la economía europea al recortar sus previsiones de crecimiento económico seis décimas, del 1,7% al 1,1% para 2019, lo que reavivaba los peores augurios y volvían los fantasmas de la palabra maldita: recesión. 

El banquero italiano, además, lanzaba un dardo envenenado a la banca. Si bien apostaba por una nueva ronda de liquidez sobre los bancos (TLTRO III) a partir de septiembre para que las entidades pudieran hacer frente a sus vencimientos, también destacaba que la ansiada subida de tipos de interés no se producirá hasta el arranque del próximo curso, lo que daña el negocio típico de las entidades: prestar dinero. 

Con este escenario, los números rojos no tardaron en aparecer y la mayoría de los mercados sufrieron un fuerte revés, sobre todo en el caso de los bancos y las compañías más ligadas al ciclo económico. Más tarde, los malos datos del mercado laboral de Estados Unidos (solo creaban 20.000 empleos y se esperaban 180.000) y el 'pinchazo' de las exportaciones en China funcionaron también de caldo de cultivo. Por tanto, la pregunta que se hacen la mayoría de inversores es: ¿Dónde puedo invertir si la situación económica se desacelera aun más y el escenario va a peor?

La respuesta es, sin lugar a dudas, invertir en los activos que han ejercido como 'refugio' ante los últimos brotes de incertidumbre. El oro ha sido uno de los que históricamente así lo hecho. Los bancos de inversión son optimistas con su evolución tras el mensaje del BCE y destacan que su precio de cotización podría ir a más. Los analistas de Wisdom Tree señalan que basados en sus proyecciones y modelos propios "el precio podría alcanzar, hacia el 31 de diciembre, los 1.370 dólares por onza. Su estimación obedece únicamente a factores fundamentales pero podría ir a más si se produce cierto pesimismo en Wall Street. Además dan un dato que evidenciaría este escenario ya que "desde el 31 de diciembre de 2009 hasta el 22 de agosto de 2011, el oro se ha valorizado casi en un 40% anual, mientras que el S&P 500, solamente lo ha hecho a un ritmo de un 1% anual". 

Las utilities son otro sector que, gracias a su negocio regulado y con grandes atractivos, podría ejercer de activo 'refugio'. La evolución de su negocio, poco dependiente de la evolución de la economía, hace que se comporten mejor que sus índices de referencia en periodos con brotes de incertidumbre. En España, títulos como Iberdrola, Endesa, Enagás, Naturgy o Red Eléctricas subían con fuerte el curso pasado y podrían seguir haciéndolo igual de bien durante este año, sobre todo si la volatilidad regresa a los parqués. 

En materias primas el oro, en bolsa las eléctricas y en renta fija... el bund. El bono alemán a diez años es otro de los activos financieros en los que estar si la situación económica va a peor. La oleada de compras ha provocado que su rentabilidad, que se comporta de manera inversa al precio, caiga con fuerza y se sitúe en mínimos de 2016. No obstante, su precio aún tendría margen para poder avanzar algo más en los próximos meses. 

Por su parte, en divisas el refugio estaría en el yen japonés. La divisa nipona, además, cuenta con los buenos datos macro como respaldo para su evolución. Su PIB se aceleraba dos décimas en el cuarto trimestre y crecía a un ritmo del 0,5% en comparación con el trimestre anterior. De hecho, en la comparativa interanual, el avance entre octubre y diciembre era de un 1,9%, una décima más de lo previsto por la banca de inversión. 

Aitor Méndez, analista de IG, destacaba que el buen dato de PIB y su carácter de 'refugio' han animado a la divisa nipona, que "ha alcanzado su mayor demanda en lo que llevamos de mes y sitúa el cruce dólar/yen por debajo de los 111 yenes, por primera vez desde el 28 de febrero". Además, la radiografía es similar contra el euro ya que el retroceso del par euro/yen "se consolidaba por debajo del nivel psicológico de los 125 yenes". 

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