Salvini y di Maio no dan marcha atrás

¿Existe vida más allá del BCE? Nadie quiere invertir en deuda soberana italiana

Las emisiones de bonos del país transalpino apenas despiertan interés, mientras que el Gobierno de Roma mantiene su desafío a Bruselas.

Bonos italianos
Bonos italianos

Italia se enfrenta a un reto titánico en el próximo curso: deberá refinanciar la tercera mayor deuda del planeta sin la cuerda de seguridad que mantenía el Banco Central Europeo, y con muchas limitaciones para su comprador más habitual, la propias entidades transalpinas. Además, lo hará con unos tipos anormalmente altos por el empeño del Gobierno de Roma de desafiar a Bruselas y elevar el déficit público.

En los últimos años, el organismo monetario se ha convertido en el comprador estrella de los bonos transalpinos hasta atesorar en su balance más de 360.000 millones de euros, mientras que el resto de actores financieros navegaban justo en dirección contraria. De hecho, al margen de compras puntuales en momentos de tensión por parte de los bancos italianos, la tendencia en los últimos meses ha sido la de reducir su exposición.

La posibilidad de la banca italiana de poder asumir un papel más activo en la compra de deuda una vez que el BCE deje de hacerlo parece cada vez más difícil. En verano, Goldman Sach alertaba de que "los cambios regulatorios y de supervisión, junto a un deterioro de los ratios de capital de las entidades por las debilidades en el mercado soberano de bonos del país supondría un fuerte freno para que los bancos nacionales puedan volver asumir compras de deuda similares a periodos anteriores". Dicho de otra manera, la firma de inversión avisaba que las firmas transalpinas no podrían adquirir deuda si los tipos exigidos seguían subiendo.

El problema para Italia va más allá. El mercado de bonos italiano es el principal perjudicado por el desafío lanzado por la dupla formada por el ministro del Interior, Matteo Salvini, y el ministro de Desarrollo Económico, Luigi di Maio, contra Bruselas. La prima de riesgo del país transalpino se ha instalado por encima de los 300 puntos básicos, cerca de niveles que suponen un peligro tanto para el propio país como para las entidades de crédito que atesoran sus bonos. Credit Suisse señalaba que la banca italiana "tendría problemas capital" una vez se alcanzase un diferencial de 400 puntos básicos.

Las tensiones generadas por la dupla Salvini y di Maio se hacen patentes cada vez que el tesoro italiano sale al mercado a captar deuda. Recientemente, Italia sacó al mercado bonos a siete años por valor de 1.750 millones por los que recibió ofertas de hasta 2.657 millones, prácticamente un 151% del valor. La cifra contrasta con otra colocación un año antes, el 31 de octubre de 2017, en el que por 1.050 millones de deuda recibió hasta 2.758 millones de euros en peticiones, un 262% superior. Además, la caída del apetito comprador se da a pesar de que los tipos exigidos han pasado de apenas un 1%, a superar con holgura el 2%.

El BCE ha estado ahí desde hace mucho tiempo

Aunque las compras directas de deuda soberana por parte del BCE se han producido hace relativamente poco tiempo, el respaldo del organismo viene de mucho más atrás. "Desde 2011, las entidades de crédito europeas se han cargado de deuda pública", explicaba recientemente un informe de Funcas denominado 'Tenencias de deuda pública por las entidades financieras'. Además, el propio estudio hacía hincapié en que eran las italianas las que mayor volumen habían atesorado gracias a las facilidades de liquidez dadas por el BCE -a través de Target 2- que fueron especialmente grandes en España e Italia. Una aportación que ahora deben ir devolviendo y que tensiona todavía más la compra de deuda por parte de los bancos italianos.

Los problemas de la banca italiana para asumir más bonos y la retirada del BCE pueden llegar a elevar con fuerza todavía más los tipos de Italia como reconoce Godman Sach: "Cualquier renuencia de los bancos nacionales a cumplir el papel de comprador de deuda podría llevar a un déficit de la demanda".

Finalmente, la subida de tipos que podría producirse de seguir así las cosas podría afectar a la economía italiana por dos vías. En primer lugar, un mayor volumen de intereses significa con el paso de los años un mayor volumen de deuda acumulada. La Oficina del Presupuesto Parlamentario estimó que un aumento de 100 puntos básicos en la curva de tipos podría elevar en 11.300 millones el coste de los intereses. Por otro lado, alimentaría la debilidad de las entidades lo que reduciría no solo su capacidad de seguir atesorando deuda soberana sino incluso de cumplir su papel como financiadora de la economía.

Temas relacionados

Ahora en Portada 

Comentarios