Habrá Gobierno de coalición

Italia se suma a la fiebre de la deuda: el interés del bono, en mínimos históricos

La rentabilidad de la deuda a diez años pulverizado su suelo al llegar a tocar el 0,94% y se hunde más del 66% desde principios de año.

Sube la prima de riesgo de Italia
Cae la prima de riesgo de Italia / Pixabay

Con cierto retraso y no con la misma fuerza que otros países de su entorno, Italia se suma a la fiebre de la deuda. A los inversores les ha convencido, de momento, la alternativa de un gobierno de coalición entre los socialdemócratas del PD, con Giuseppe Conte al frente, y los populistas del Movimiento Cinco Estrellas de Luigi Di Maio. Es una opción que evita la incertidumbre añadida que generarían unas nuevas elecciones y el mercado así lo ha recibido: la rentabilidad del bono a diez años transalpino ha pulverizado sus mínimos históricos, al llegar a tocar el 0,94%, por lo que se hunde más del 66% desde principios de año.

Al mismo tiempo, la prima de riesgo de nuestro socio -es decir, el diferencial entre la referencia a diez años italiana y el Bund alemán- desciende hasta los 165 puntos básicos, desde los 176 a los que cotizaba el miércoles. El presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, ha encargado la formación de un nuevo Ejecutivo en Italia, después de que ambas formaciones hayan diseñado un programa político común, proeuropeo, para impulsar el crecimiento y potenciar las ayudas sociales.

Esta posibilidad aleja "la opción de un gobierno en que Matteo Salvini (de la ultraderechista Liga) saliera beneficiado ante unas hipotéticas nuevas elecciones", apunta Sergio Ávila Luengo, del broker IG. Los analistas de Berenberg coinciden en que la coalición entre ambas formaciones "reduce el riesgo de una gran confrontación entre Roma y Bruselas" y también "una crisis de deuda italiana", por el momento. En su opinión, el descenso en la rentabilidad del bono a diez años desde el 3% que marcó en agosto pasado al nivel actual "crea un importante espacio fiscal para 2020 y para 2021, que facilitará un acuerdo presupuestario entre Roma y la Comisión Europea".

Sin embargo, las nubes que ensombrecen el panorama italiano no se han despejado. Conte tiene ahora que elaborar su lista de ministros y, tras el juramento, su gabinete trabajará en la elaboración de los Presupuestos Generales para 2020, que deberán enviar a la Comisión Europea antes del 15 de octubre. Entre los inversores ha calado hondo la idea de que Italia no va a sacar adelante las reformas estructurales de calado que realmente necesita, si bien, no creen que el nuevo Ejecutivo vaya a empeorar la situación actual. El nuevo Gobierno deber actuar cuanto antes para evitar que el parón de la economía en el segundo trimestre acabe derivando en una contracción.

¿Y a partir de ahora qué?

A Italia le espera un otoño complicado. Primero, y una vez aprobadas las Cuentas del año próximo, éstas se someterán al proceso de revisión de las autoridades comunitarias a partir del próximo 27 de septiembre. Para poder entrar en vigor, el texto definitivo de los Presupuestos deberá quedar aprobado como mucho el 31 de diciembre. Y antes de ello, el país deberá someterse a la lupa de las dos agencias de calificación que aún tienen pendiente revisar la nota del país. Moody's (6 de septiembre) y S&P (25 de octubre) sucederán a Fitch, que hace solo unos días decidió dar algo de oxígeno a Roma manteniendo la nota italiana en BBB con perspectiva negativa.

La parte positiva es que el nuevo Gobierno de coalición va a encontrarse con el fuerte viento de cola que supondrá el nuevo paquete de estímulos que el Banco Central Europeo (BCE) tiene previsto aprobar en septiembre para tratar de atajar la debilidad económica de la zona euro, con Alemania, locomotora gripada, contrayéndose un 0,1% de abril a junio.

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