Al filo del 0,5%

La deuda de Reino Unido roza mínimos a las puertas del recorte de tipos y el Brexit

La libra ha visto reducirse más de un 1,5% su valor desde comienzos de año frente al dólar, aunque logra remontar algo de terreno en las últimas horas

El bono de Reino Unido roza mínimos a las puertas del Brexit y un recorte de tipos
El gobernador del Banco de Inglaterra, el canadiense Mark Carney.

La rentabilidad que ofrecen los bonos de Reino Unido a diez años se encamina de nuevo a zona de mínimos a las puertas de un más que previsible recorte de tipos por parte de su banco central y, sobre todo, del Brexit, cuando faltan apenas horas para que se produzca la desconexión. El interés de la deuda de referencia británica está cerca de perforar la barrera del 0,5% de la que ya bajó, por ejemplo, en agosto de 2016 -a finales de junio de ese año un 52% de los británicos se habían pronunciado a favor de abandonar la UE en referéndum-.

Ahora, la entidad que gobierna Mark Carney -que dejará su puesto en marzo- se prepara para aplicar un tijeretazo de hasta el 0,5% al precio de la libra (desde el 0,75% actual), tal y como prevé una buena parte del mercado. Ya hubo varios miembros de su consejo que reclamaron en la última reunión del organismo que éste aprovechase la primera cita de 2020 para anunciar un movimiento "preventivo" en esa dirección. La libra ha visto reducirse más de un 1,5% su valor desde comienzos de año frente al dólar, y se mueve ligeramente por encima de 1,30 unidades -ha conseguido remontar algo de terreno en las últimas horas-.

Sin embargo, el escenario base ha cambiado algo desde entonces, como han puesto en evidencia datos como el último de PMI del sector servicios, el más elevado de los últimos 14 meses, o las buenas cifras del sector inmobiliario. Gilles Moëc, economista Jefe en la gestora AXA IM asegura que esta situación hace que el cometido del BoE sea "bastante espinoso" puesto que "Reino Unido puede estar en medio de un rebote postelectoral que puede hacer que no resista las duras negociaciones de un difícil acuerdo de libre comercio con la UE".

Desde la misma firma, David Page, pone en cuestión las sólidas proyecciones de crecimiento de la entidad para la economía británica los dos próximos años (estima que el PIB de las islas avanzará al 1,8% el próximo ejercicio y al 2% en 2022) basándose en la previsión de un Brexit suave. Tanto es así, que el experto rebaja al 1% el avance de la economía británica en 2021 a raíz de las recientes tensiones internacionales. De ahí que sus cálculos contemplen un recorte de tasas entre 0,25% y un 0,50% en esta reunión del Comité de Política Monetaria de la entidad, que los mantendría después a lo largo del resto del ejercicio. 

Hay otros expertos, como James Moir, analista de Renta Variable del Reino Unido en Jupiter AM, que sostienen que este escenario de recortes de hasta medio punto en los tipos "se centra demasiado en los datos del período preelectoral y pasa por alto el fuerte aumento de confianza que ha experimentado Reino Unido desde entonces". Este último hecho y la mejora de los datos de actividad manufacturera o empleo llevan a un sector de los expertos a descartar movimientos por parte del banco central británico.

Es el caso de Philippe Waechter, director de Investigación Económica de Ostrum AM (perteneciente a la gestora francesa Natixis IM), quien defiende que el encuentro del banco central británico reflejará "dos dinámicas contradictorias". La primera de ellas está relacionada con el riesgo asociado al Brexit y su entrada en vigor mañana, puesto que unos tipos de interés más bajos suavizarían la transición. Y la otra responde a los últimos datos del mercado laboral, tanto en lo que se refiere al empleo como a los salarios reales, y que "sustentan la idea de no hacer cambios en la política monetaria", que es lo que el analista espera, dado que por ejemplo la tasa de paro se sitúa en su nivel más bajo en cuatro décadas, el 3,8%.

Arranca el periodo de transición

En cualquier caso y de manera inmediata, Londres abandona esta misma semana la Unión Europea después de cuarenta y siete años de historia en común y arranca un periodo de transición en el que Downing Street y Bruselas no pueden dormirse. En este periodo, que se prolongará hasta el 31 de diciembre de este año, Reino Unido preserva todos los beneficios de la pertenencia al mercado interno de la UE y a la unión aduanera, mientras que pierde su representación en las instituciones del bloque y su papel en la toma de decisiones.

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