Se estrena en noviembre

Lagarde da forma a su plan 'dovish' para el BCE bajo el acecho de los halcones

La hasta ahora responsable del FMI apuesta por más rebajas de tipos pero reconoce los efectos de segunda ronda sobre la banca.

Christine Lagarde
Christine Lagarde / EFE

Nadie dijo que fuera fácil... ni para ella, ni para su antecesor. En medio de un frenazo cada vez más evidente de la zona euro, con Alemania en contracción, Italia estancada y una inflación enclenque de apenas el 1% en julio, el Banco Central Europeo (BCE) se prepara para una nueva ronda de estímulos. Su actual presidente, Mario Draghi, y los partidarios de una política más acomodaticia en la entidad, apuestan por ponerlos en marcha de una sola vez y de inmediato, como un único y potente ataque contra la incertidumbre. Sin embargo, no van a tener tan fácil hacerlo en la reunión más inmediata de su consejo de gobierno, la del próximo 12 de septiembre. Los 'halcones' de la entidad han sacado las garras y levantan el vuelo para marcarle el territorio a Draghi y a su sucesora. Lo hacen justo cuando Christine Lagarde está obligada a mostrar sus cartas, a esbozar su hoja de ruta, ante el Parlamento Europeo.   

La hasta ahora responsable del Fondo Monetario Internacional (FMI) comparece el miércoles, 4 de septiembre, ante el Parlamento Europeo para defender su nombramiento al frente de la autoridad monetaria europea. Pero antes, Lagarde ya ha tenido que responder por escrito un cuestionario de 76 preguntas de los parlamentarios en el que ha dejado claro que "la política monetaria necesita mantenerse en alto grado acomodaticia durante un futuro previsible" para sostener la economía y permitir que la inflación se mueva de forma sostenible hacia el objetivo del 2% que se ha marcado la entidad. Además, califica de efectiva y exitosa la política que ha venido manteniendo el emisor a raíz de la crisis financiera y considera que es pronto para una "normalización monetaria".

Pero reduciendo dichas expectativas, sobre todo de cara a la reunión de septiembre, el jefe del banco central holandés, Klaas Knot, uno de los 'halcones' entre los 25 gobernadores del BCE, ha dejado claro esta misma semana que sería "prematuro" reiniciar las compras de activos. "Si los riesgos de deflación vuelven a la agenda, entonces creo que el programa de compra de activos es el instrumento apropiado para ser activado, pero no hay necesidad para eso en mi lectura del panorama inflacionario en este momento", aseguró en declaraciones a Bloomberg.

Tampoco cree que haya motivos de alarma el presidente del Bundesbank, ni siquiera cuando la economía de su país se contrajo al 0,1% entre abril y junio. "Parece que se ha convertido en un hábito que la gente mire hacia los banqueros centrales y reclame reacciones a gran escala", critica Jens Weidmann en una entrevista con el semanario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung. Y añade que las previsiones macroeconómicas "no le han dejado helado". Más aún, el presidente del Banco Nacional de Austria, Ewald Nowotny, lamenta que en los últimos años el organismo tal vez ha seguido "las expectativas de los mercados con demasiada intensidad", evitando decepcionarlos.

El ala más dura del BCE rebaja expectativas de nuevas acciones, aunque, los expertos de la consultora de análisis de mercado MacroYield creen que el Brexit podría ser un incentivo adicional para que el BCE anuncie medidas contundentes en septiembre. La propia Lagarde asumirá el cargo recién consumado el 'divorcio' entre los Veintisiete y Reino Unido. Los expertos temen que el BCE haya gastado casi todos los cartuchos de la política monetaria y tenga pocas opciones si llega una recesión. El propio Mario Draghi ha venido reclamando medidas fiscales a los gobiernos para reforzar el trabajo de BCE, una idea que también lanza la que será su sucesora en el cuestionario enviado a Bruselas.

Un mensaje a la banca

Entre las medidas de estímulo defendidas por Lagarde se encuentra una nueva rebaja de tasas, pese a que la de depósito ya está en mínimos históricos en el -0.4%. Pero el matiz importante está en que la futura presidenta sí reconoce que mantener las tasas muy por debajo de cero durante demasiado tiempo puede tener "efectos de segunda ronda" en la banca, lo que según los expertos puede indicar que la hasta ahora responsable del FMI estaría dispuesta a aporbar medidas para mitigar esos daños.

"Si bien no creo que el BCE haya alcanzado el límite inferior efectivo en los tipos de interés, está claro que las tasas bajas tienen implicaciones para el sector bancario y la estabilidad financiera en general", dijo, y añadió que "será esencial controlar de cerca si pueden surgir efectos de segunda ronda adversos en el futuro" mientras éstas permanecen en mínimos, apunta.

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