El poder del 'panda' pone a la prima de riesgo portuguesa al nivel de la española

El éxito de los bonos 'panda' acerca a la prima de riesgo portuguesa a la española
El éxito de los bonos 'panda' acerca a la prima de riesgo portuguesa a la española / Pixabay

La prima de riesgo portuguesa está cada vez más cerca de la española, algo que hace solo unos años, en el peor momento de la crisis financiera, parecería impensable y, lo que es más significativo aún, en un momento en el que el bono español a 10 años marca mínimos históricos. Los inversores no solo exigen prácticamente el mismo interés al país vecino que a España por financiarse, sino que además han puesto el foco en él como destino estratégico: Google, BMW o Mercedes Benz son un ejemplo de ello en el ámbito empresarial... pero también lo es China, con inversiones por valor de 9.000 millones de euros. Ahora Lisboa devuelve ese guante y se convierte en el primer país del euro en entrar en el mercado de los conocidos como bonos 'panda' (emisión de deuda en yuan, la moneda china).

Atrás queda ese 6 de abril de 2011 en que, después de muchas reticencias, el gobierno en funciones del socialista José Sócrates pedía formalmente el rescate a los socios europeos. El plan de salvamento fue aprobado por unanimidad por el Eurogrupo (ministros de Economía y Finanzas de la zona euro) y el Ecofin (ministros de Economía y Finanzas de la UE) a mediados de mayo: 78.000 millones de euros en total. Solo unos meses después, en noviembre, la prima de riesgo portuguesa superaba los 1.100 puntos básicos. El interés que el mercado llegó a exigir a su bono de referencia, el 10 años, superó el 17,3% en enero de 2012.

Desde entonces y hasta 2014 Lisboa se vio obligada a aplicar un severo paquete de austeridad que, sumado a la crisis galopante, dejó la economía del país temblando en términos de PIB y paro: la tasa de desempleo llegó a superar el 17% (por las mismas fechas en España alcanzó su nivel máximo de paro en el 25,77% de la población activa, según la EPA) y la economía llegó a hundirse un 4%. El punto de inflexión se produjo en 2015, cuando el ejecutivo socialista de António Costa dio un giro de timón y puso el foco en medidas que impulsaron la demanda interna y, con ello, el crecimiento.

Con apoyos puntuales por parte del Bloco de Esquerda y del Partido Comunista (algo inédito en 40 años de democracia en el país), Costa impulsó iniciativas tan poco ortodoxas en ese momento como la subida del salario mínimo y de las pensiones o la rebaja del IVA a la hostelería, que combinó con un recorte del gasto público y con una agresiva política fiscal que ha atraído a grandes empresas y grandes fortunas al país. Medidas, como la denominada 'golden visa', un permiso de residencia accesible a aquellos ciudadanos extracomunitarios que se gasten 500.000 euros en una vivienda, creen diez puestos de trabajo o inviertan dos millones de euros en capital.

el dato

La prima de riesgo lusa 'a la caza' de la española

La prima de riesgo portuguesa, el diferencial entre cómo cotiza el bono a diez años luso y el Bund alemán, se sitúa en 87,5 puntos básicos, muy próxima a los 80,8 puntos básicos de la española. El bono de referencia de nuestro país renta al 0,55%, en mínimos históricos, y el luso al 0,61%.

El país ha logrado rebajar su déficit hasta el 0,5% y su economía avanzaba al 1,7% anual en el primer trimestre, en un momento en el que otros socios europeos siguen casi estancados (Alemania) o en recesión (Italia). Pese a su elevado nivel de deuda, que alcanzó el 121,5% del PIB el año pasado, no es de extrañar que muchos analistas hayan puesto de ejemplo a Portugal y su coalición de gobierno en este momento de fragmentación política en España

Esa estabilidad política y la mejora de sus cifras macroeconómicas es lo que ha llevado a nuestros vecinos a convertirse en uno de los destinos preferentes para los inversores en deuda periférica, apunta Joaquín Robles, analista del bróker XTB. Las grandes multinacionales también han puesto el foco en Lisboa, como demuestra la inauguración hace solo un mes de dos centros de innovación de los fabricantes alemanes de automóviles Mercedes Benz y BMW en la capital lusa, o que Google haya anunciado que montará un centro internacional de operaciones en territorio luso, por poner algunos ejemplos.

China también ha virado hacia Portugal que, según un estudio de la escuela de negocios Esade, se ha convertido en el segundo destino europeo para el capital del país asiático en relación al tamaño de su economía tan solo por detrás de Finlandia y acapara 9.000 millones de euros en inversiones del gigante asiático. Ahora, además, se convierte en el primer país de la zona euro en vender deuda pública denominada en yuanes, también conocida como 'bonos panda', después de lograr colocar con éxito hace solo unos días deuda con vencimiento a tres años por importe de 2.000 millones de yuanes (260 millones de euros) y un cupón del 4,09%.

El poder del 'panda' 

Tanto las empresas como los estados pueden convertirse en emisores de estos bonos 'panda'. De hecho, entre las primeras firmas europeas en entrar en este mercado estuvo el fabricante alemán Volkswagen. Según el economista Javier Santacruz, con esta operación las firmas perseguían dos objetivos: una, entrar en China llevando la financiación a su filial en ese país sin control de capitales y la otra, ofrecer a los inversores una rentabilidad más atractiva que un bono en dólares o en euros con el beneficio adicional del tipo de cambio.

"Por eso, y dado que Portugal está recibiendo masivamente inversión china y chinos que se están asentando como residentes, es lógico y además es una buena estrategia para diversificar a los tenedores de deuda pública portuguesa ante futuras crisis y búsqueda de asegurar financiación estable", añade. La parte negativa de estas emisiones, porque también la hay, es que el de los bonos panda es un mercado muy poco líquido, explica Juan Ignacio Crespo, asesor del fondo Multiciclos Global FI Renta4.

Portugal "nos pisa los talones", sentencia Eduardo Bolinhes, analista colaborador del bróker ActivTrades, que pone el punto de mira en el hecho de que nuestro vecino ya está financiándose a un coste más bajo que España en el caso de la deuda a dos años. Los dos países están ofreciendo una rentabilidad negativa en este tramo porque los inversores consideran que se trata de un activo refugio y prefieren aparcar ahí su dinero aunque tengan que pagar por ello. En el caso del bono español a 2 años ese interés es del -0,326% y en el luso del -0,347%.

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