Según el economista jefe de Natixis

Los seis grandes cambios a nivel mundial desde que se originó la crisis financiera

La economía a nivel mundial ha experimentado toda una transformación desde que el 15 de septiembre de 2008 Lehman Brothers se declarara en quiebra.

Los grandes cambios de la crisis económica

Philippe Waechter, economista jefe de Natixis AM, ha realizado un análisis de los cambios que ha provocado la crisis financiera a nivel mundial. Un origen de la crisis que se remonta a una fecha: el 15 de septiembre de 2008. Ese día, Lehman Brothers presentaba la quiebra tras la fuga de clientes, fuertes caídas en bolsa y la depreciación de sus activos por las casas de análisis. 

Casi una década después, su impacto todavía se nota y ha provocado un gran número de cambios en la economía a nivel mundial, destacando Philippe Waechter seis de ellos que, a su juicio, serían los más destacados. El primero es que el comercio mundial ya no crece al mismo ritmo. El experto señala que antes de esa fecha, el comercio mundial crecía un 6,8% anual en términos de volumen, lo que impulsaba el crecimiento económico. Aun así, desde 2011, el comercio mundial únicamente avanza a un 2,3% y el punto de inflexión se puede atribuir a políticas de austeridad y, en particular, a los programas implementados en Europa.

Los países desarrollados contribuyen, de manera menos significativa, porque el impulso industrial es más débil y resalta que "deben encontrarse nuevas fuentes para desatar un ímpetu de actividad económica renovado. 

El segundo es que el equilibrio mundial ha cambiado. "Si queremos tener una idea más clara del impulso mundial y las razones detrás del lento comercio mundial, es vital darse cuenta de que en la última década, los países desarrollados ya no han contribuido positivamente al crecimiento de la actividad industrial mundial, que es el corazón mismo del comercio mundial, pero Asia ha asumido este papel de manera asombrosa". En concreto, la producción mundial ha aumentado un 21% entre 2008 y finales de 2017, pero las ganancias fueron solo del 3% en Estados Unidos frente al 93% en Asia, excluido Japón.

El tercero obedece a que se ha desacelerado el crecimiento de la productividad. "Desde el comienzo de la crisis y a pesar del aumento de la innovación, estamos observando una desaceleración en el crecimiento de la productividad en los países industrializados, sobre todo en los países del G7". Además, ha destacado que "las economías occidentales ya no pueden generar el excedente que se requiere para pagar mayores ingresos y también financiar la Seguridad Social. La tendencia a la baja en las horas de trabajo y el aumento de los ingresos impulsaron a las economías occidentales a generar un gran superávit, pero este ya no es el caso". Por tanto, concluye que "ahora es mucho más difícil avanzar significativamente en el progreso social".

Otro de los grandes cambios obedece a los salarios. La ponderación de los sueldos en la producción ha disminuido en la mayoría de países desarrollados. Esto refleja un menor poder de negociación de los empleados y explicaría, en parte, la falta de incremento de salarios. "La incapacidad de aumentar los salarios cuando el desempleo disminuye rápidamente es un nuevo modelo de ajuste que no implica una restricción fuerte y rápida en el ciclo para regularlo y evitar desequilibrios permanentes. Entonces, la política monetaria ahora puede ser acomodaticia en el largo plazo", ha destacado el economista jefe de Natixis AM. 

Los hogares también han provocado otro gran cambios. A pesar de abrocharse el cinturón, su deuda sigue siendo alta, aunque en España se ha situado en mínimos desde 2006. "La crisis financiera fue provocada por el aumento de la deuda de los hogares, especialmente en los préstamos hipotecarios. Cuando observamos la zona del euro, vemos que este tipo de deuda no ha disminuido realmente en los últimos diez años"

Por último, el equilibrio político mundial ya no es cooperativo. "Antes de la crisis financiera, el equilibrio político se consideraba bastante cooperativo: cada país tenía un papel que desempeñar en el contexto mundial, y cada uno sentía que tenía algo que ganar con esta cooperación.
El reciente cambio en el impulso económico modificó esta percepción. Los trabajadores con menores ingresos en los países desarrollados sintieron que los trabajadores en los países emergentes, donde el crecimiento ahora es mucho más sólido que en el mundo desarrollado, los estaban poniendo al día". 

La llegada de Trump a la Casa Blanca y el voto del Brexit mostraron que era posible un equilibrio diferente a la situación anterior a la crisis. "EEUU se ha vuelto impredecible y se está alejando gradualmente de Europa, mientras que Reino Unido está persiguiendo un sueño". Además, ha recalcado que "es vital que esta situación prepare el escenario para que la zona euro recuperen más influencia en el nuevo orden político". 

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