Los fondos españoles tienen más de 300 millones invertidos

El temor sobre el frenazo chino pone en alerta a los inversores del sector del lujo

La caída de las ventas en el gigante asiático de un producto premium como es el iPhone pone en jaque un 30% del negocio de las marcas exclusivas.

Sector Lujo
Sector Lujo

El desplome de Apple (que va más allá de la fuerte caída en la sesión de este jueves) tiene un responsable directo: China. Lo ha tratado de dejar claro su CEO, Tim Cook, en una carta a sus propios trabajadores: "Nuestra rebaja en la previsión de ingresos para el primer trimestre se debe a la mala evolución de las ventas del iPhone, principalmente en el mercado chino". Un aviso para un gran número de sectores, aunque especialmente para el del lujo.

La voz de alarma dada desde Cuppertino llevó a los inversores a replegar posiciones en el sector. El valor más castigado durante la tortuosa jornada del jueves fue Burberry, que se dejó cerca de un 6%, seguida por la francesa Kering (-5,49%) y la italiana Moncler (-4,6%). Otras del segmento amortiguaron más la caída: Louis Vuitton (-3,81%), Dior y Hermes, que cayeron levemente por encima del 2%. Finalmente, Hugo Boss se dejó un 1,79%. Un derrumbe generalizado que se une al que sufren desde octubre y que se acerca al 40% de media.

El binomio Apple y China se ha convertido en una referencia para los inversores a la hora de estudiar la evolución de las ventas de un gran número de sectores, entre ellas el de las marcas exclusivas. Una de las razones es que la firma de la manzana no es una tecnológica típica -tampoco se analiza como un fabricante de Smartphones-, sino que está más cerca del sector lujo o más bien premium que de otros más acotados. Por ello, la evolución de los ingresos en ciertos países ofrece una visión de como pueden comportarse otras firmas de alta gama.

Por otro lado, tiene especial relevancia su marcha en el gigante porque éste es uno de los grandes mercados para el sector, con una cuota superior al 30% del volumen global de ventas. Un ejemplo evidente de la relación entre la economía China y el sector del lujo, es la evolución de ambos en los últimos años. En el 2017, año en el que el país asiático batió récords en cuanto a volumen de compras, las grandes marcas se dispararon en bolsa con subidas del 66,3% para Estée Lauder, un 49,5% para la francesa Kering, un 31,5% en el caso de la también francesa Louis Vuitton o hasta un 57% en el caso de Christian Dior.

La buena evolución del sector empezó a revertirse a medida que los rumores sobre un parón chino se hacían más evidentes. Un ejemplo de ello ha sido la evolución de Tiffany, que tras dispararse hasta un 72% desde 2017 -hasta marcar máximos a mediados de 2018- se ha desplomado un 40%. El derrumbe se intensificó después de que en noviembre, la firma de joyería advirtiese un "patrón claro de compradores chinos que recortan el gasto". Un mes antes, en octubre, la advertencia llegó desde la francesa Louis Vuitton y provocó una caída del 15% en su cotización en apenas 10 sesiones.

Problemas para un mercado muy seguido

El castigo al sector del lujo ha provocado que, de la noche a la mañana, las recomendaciones de muchos analistas hayan caído como un castillo de naipes. De cara a 2019, distintas casas de inversión se habían fijado en las firmas exclusivas como candidatas a un posible rebote, tras los últimos malos meses de 2018. De hecho desde Bankinter señalan que el sector mantenía un potencial de crecimiento "sostenible". Una posición que compartían desde Bain, donde argumentaban que pese a la caída de la rentabilidad, seguiría ofreciendo una evolución interesante.

Las recomendaciones se centraban especialmente en dos firmas: Louis Vuiton y el grupo Kering. Una apuesta que se ha sustentado también en el interés mostrado por muchos gestores españoles, que a datos de 30 de septiembre mantenían invertidos en ambas cerca de 250 millones de euros. Destaca especialmente la fuerte entrada de capital español en la segunda, que prácticamente se ha doblado, al pasar de los 27 millones en el tercer trimestre de 2017 a los cerca de 54 un año después. En el caso de la primera, los fondos españoles tiene hasta 70 millones más invertidos que en la misma fecha del año pasado.

El problema es que la tendencia del gigante asiático podría ir a peor a lo largo del 2019. Los expertos señalan que el el endurecimiento normativo ha dado lugar a una tendencia negativa del crédito, lo que provoca una contracción irremediable en la economía. Además, el Gobierno chino no tiene intención de intervenir como si lo ha hecho en otras momentos en los que la demanda ha flojeado. "Las políticas de estímulo serán relativamente limitadas en comparación con ocasiones anteriores", explican desde el departamento de análisis de Schroders.

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