El escenario, similar al de hace 20 años

Magallanes alerta de una burbuja 'tech' y valoraciones más allá de lo entendible

Numerosos gestores españoles se muestran reacios a invertir en compañías tecnológicas de Estados Unidos al cotizar caras y más allá de lo razonable. 

Iván Martín, director de Inversiones en Magallanes
Iván Martín, director de Inversiones en Magallanes

Las gestoras de fondos de inversión españolas se muestran bastante reacias a la inversión en compañías tecnológicas estadounidenses debido, principalmente, a dos motivos: cotizan en zona de máximos históricos y tienen un negocio que en muchos casos no terminan de comprender del todo los expertos. 

Rafael Valera, CEO y gestor de Inversiones de Buy & Hold, destacaba en una entrevista a La Información que invertir en este tipo de compañías "nos ha llevado dos años de discusión interna" y afirmaba que "siempre estás comprando la compañía cara". Recientemente, ha sido la firma Magallanes la última en pronunciarse y ha recordado las palabras de la senadora de Estados Unidos, Elisabeth Warren, que ha afirmado que compañías como "Amazon, Google y Facebook han acumulado mucho poder sobre la economía, la sociedad y la democracia". 

Iván Martín, director de Inversiones de Magallanes, ha señalado que "creo que el riesgo de intervención gubernamental en las grandes empresas tecnológicas es más alto que nunca. Pero no por ser demasiado grandes o por una acumulación desmesurada de poder, sino más bien por quebrantar las normas de libre competencia, es decir, por el modelo adoptado para conseguir sus objetivos". 

Por si fuera poco, añade que las empresas tecnológicas cuentan con un modelo de negocio y valoración "más allá de lo razonable o entendible". Por tanto, no invierte en las grandes tecnológicas del Nasdaq y más conocidas "pero sí invertimos en otras empresas tecnológicas cuyo negocio somos capaces de entender y cuya valoración sea la adecuada, tal fue el caso de Temenos , donde doblamos nuestro dinero, o actualmente Kapsch TrafficCom, Nokia o Signify, entre otras". De hecho, destaca que el debate no debería tratarse de "tecnología sí o tecnología no, sino de empresas 'baratas' o 'caras', por lo que claramente preferimos las primeras a las segundas, independientemente de que éstas pertenezcan al sector de la tecnología, farmacéutico o de fabricación de coches". 

El experto tampoco invierte en compañías de Silicon Valley ya que, a su juicio, "su forma preferida para triunfar, muy inspirada en el éxito de Amazon, consiste en ganar tamaño sobre rentabilidad, aunque ello conlleve quemar ingentes cantidades de caja durante un largo período de tiempo, siempre y cuando el objetivo se cumpla: eliminar la competencia por completo". 

Esta afirmación la fundamenta en que, por ejemplo, la pérdida media de Uber por viaje fue de 58 céntimos de dólar en el año 2018. De hecho, y según la firma Bernstein, el porcentaje de empresas tecnológicas que han salido a bolsa este año y que pierden dinero a nivel de flujo de caja supera el 50%, niveles no vistos en más de diez años y no muy lejos de la burbuja tecnológica del año 2000, algo en lo que coincidía también David Ardura, director de Gestión de Gesconsult, que afirmaba que "el escenario de mercado es similar al de una burbuja tecnológica pero sin serlo"

El director de Inversiones de Magallanes hace mención también a como algunas gestoras están comercializando fondos de inversión para minoristas cuya política de inversión consiste en invertir exclusivamente en empresas tecnológicas y señala que "la naturaleza del ser humano no cambia, son demasiadas las resonancias que recuerdan a la burbuja tecnológica de hace 20 años". 

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