Polémica tras el G-7

Malos vientos en la eólica: Trump lanza otro dardo a un sector que cotiza a la baja

El sector eólico europeo (Vestas, Nordex, Siemens Gamesa) encabeza las caídas en bolsa ante el recrudecimiento de la guerra comercial

Macron junto a Trump tras su reunión en el G7. / EFE
Los Trump, junto a Macron en el reciente G7 de Biarritz. / EFE

"Somos el productor de energía número uno del mundo. No voy a perder esa riqueza en sueños o en molinos de viento que, francamente, no funcionan tan bien". El último dardo del presidente de EEUU, Donald Trump, a la energía eólica en el pasado G-7 de Biarritz (Francia) no ha sentado bien en un sector que cotiza en horas bajas tanto en bolsa como en sus perspectivas de negocio. De hecho, las acciones de los principales fabricantes de turbinas se han situado en el último mes y medio entre los sectores más castigados por los inversores.

La declaración de Trump se produjo en respuesta a una pregunta de la prensa sobre el cambio climático al término del G-7 y sigue en la línea con el relato del mandatario atacando a la energía eólica y los molinos de viento, calificándolos de “monstruosos”, culpables de “matar a las águilas” o que llegan a causar cáncer, según Trump.

Sus increíbles opiniones han encontrado eco en Dinamarca, donde la exministra de Medio Ambiente, Ida Auken, le ha desmontado sus teorías con un vídeo a través de Twitter y en el 'Washington Post'. Auken, tras recordar a Trump que la danesa Groenlandia no está en venta, ha ridiculizado al presidente por sus afirmaciones y recuerda los beneficios de la energía eólica para el medio ambiente, el empleo y, en generla, en la lucha contra el cambio climático que el presidente niega.

Sin embargo, el mayor de los golpes de Trump al sector va incluido en el paquete de su guerra comercial. La subida de los aranceles a China están golpeando las fuentes de suministro de piezas para las turbinas eólicas y la propia demanda en el sector, afectada por la desaceleración económica. Vestas, el mayor grupo del sector, acaba de anunciar el recorte del 10% de su plantilla en la planta danesa de Ringkobing, con medio millar de empleados, citando la falta de demanda eólica en Europa.

Los inversores hace tiempo que han comenzado a reducir su exposición a las acciones del viento. La alemana Nordex, participada por Acciona, cae un 35% en bolsa desde los máximos anuales que marcó a mediados de julio, mientras que Vestas cede un 17% desde finales de julio. Las acciones de la hispanoalemana Siemens Gamesa pierden otro 20% desde que presentó sus cuentas semestrales el pasado 30 de julio, un susto del que no ha logrado recuperarse todavía tras rebajar sus previsiones.

Las tres compañías europeas copan el mercado eólico en EEUU con más del 90% de la fabricación de turbinas junto a la división de la estadounidense General Electric. La crisis que atraviesa el holding industrial americano por las sospechas sobre su contabilidad se ha convertido en otra sombra de incertidumbre para el sector.

El Departamento de Energía de EEUU recordó en un informe publicado la semana pasada que el motor de crecimiento de los fabricantes eólicos ha sido la prórroga de las deducciones fiscales, aunque esa extensión de ‘ayudas’ vence en 2020 y la Administración Trump no parece muy por la labor de renovarlas. “Los analistas de energía proyectan que el crecimiento anual de capacidad de energía eólica continuará a un ritmo rápido durante los próximos dos años, antes de disminuir”, señala.

El regulador destaca que como la mejora tecnológica y la reducción del coste de crédito han abaratado esta energía aunque señala la “incertidumbre” a partir de 2021 por posibles cambios en las políticas públicas de energías renovables o el fin de las deducciones fiscales. “Las expectativas de precios bajos en el gas natural y el incremento modesto en la demanda de electricidad frenan las expectativas de crecimiento, al igual que la limitada infraestructura de transmisión y la competencia de otros recursos (gas natural y, cada vez más, solar) en ciertas regiones del país”, pronostica la autoridad energética de EEUU.

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