Política monetaria

No es la economía, es la 'guerra': Trump azuza a Jay Powell para su bajada de tipos

Las presiones del presidente de EEUU sobre la política monetaria de la Fed se cobrarán esta semana la primera bajada de tipos de la Fed en una década.

Powell, junto a Trump, en su toma de posesión.
Powell, junto a Trump, en su toma de posesión. / Fed

Comienza una semana de extrema intensidad para los mercados. La Reserva Federal (Fed), el banco central de EEUU, se dispone a bajar los tipos de interés en el área dólar por primera vez en una década y tan solo ocho meses después de subirlos por última vez en un cuarto de punto, ya que el pasado diciembre los elevó hasta el rango 2,25%-2,5%. El giro de 180 grados del banco central que dirige Jerome ‘Jay' Powell se ha producido después de un año de críticas y presiones del presidente Donald Trump para que, primero, dejase de subir tipos y, ahora, los baje.

Entre martes y miércoles, la reunión de la Fed marcará un punto de inflexión en la política monetaria de EEUU y coincidirá con la reanudación de las negociaciones con China en la llamada ‘guerra comercial’, centro de gravedad de la actual desaceleración global. La cumbre China-EEUU terminará por eclipsarlo todo, incluso el esperado movimiento monetario. El secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, encabeza la delegación estadounidense de la que también forma parte Robert Lighthizer, responsable de Comercio Exterior.

El encuentro se produce después de las recientes declaraciones del presidente Trump exigiendo una reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para marcar unas nuevas reglas que favorezcan la posición de EEUU frente a China, México o que castiguen iniciativas como la tasa Google que ha puesto en marcha Francia.

Con este marco como telón de fondo de la reunión de la Fed, la intervención de Powell será una de las más esperadas desde que tomó posesión en noviembre de 2017. El Banco de Japón se reunirá este martes y el Banco de Brasil, que tiene margen para hacerlo desde el 6,5%, también recortará el precio del dinero. Los tambores de los bancos centrales suenan con el mismo ritmo: expansión monetaria.

El pasado jueves, su homólogo del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, reiteró su mensaje de anteriores reuniones sobre los riesgos a la baja para la economía y la inflación que supone la escalada de medidas proteccionistas y la guerra comercial. Escenificó la puesta en marcha de un nuevo programa de recompra de activos a partir de septiembre y dijo que el BCE está listo para actuar de forma inmediata. En realidad, Draghi ha cedido la iniciativa a la Fed y Powell antes de dar cualquier paso.

El giro de Powell con Trump

La Fed bajará tipos en un cuarto de punto, según el 80% de los economistas encuestados por 'Bloomberg', aunque un 15% cree que llegará al medio punto y un 5% señala que no moverá los tipos. La foto macro del país no justifica un recorte del precio del dinero salvo como medida preventiva contra la desaceleración económica y para apuntalar la expansión. Ese será el argumento de Powell y el resto de Gobernadores, que llegan a la reunión con un crecimiento del PIB del 2,1% en el último trimestre; una tasa de desempleo del 3,7% en niveles históricamente bajos pero con una inflación del 1,6%, el caballo de batalla de la Fed.

La mayoría de índices adelantados (PMI manufacturero, confianza del consumidor, servicios) también presentan lecturas positivas coherentes con una economía en crecimiento y que debería elevar sus tipos de interés. “Las Actas de la Fed mostraron a muchos de sus miembros a favor de recortar tipos de interés en el corto plazo de forma preventiva para contrarrestar posible efectos adversos sobre el crecimiento y ante las bajas expectativas de inflación. Sin embargo, algunos también se mostraron en contra argumentando que la economía se mantiene sólida y que las bajadas podrían generar desequilibrios financieros”, recuerdan los analistas de Sabadell en un informe reciente.

La reunión de la Fed también está marcada por el pulso que mantienen el presidente Donald Trump y el gobernador Jerome Powell con la independencia del banco central en juego. Durante la segunda mitad de 2018, el primero no dejó de criticar las subidas de tipos de interés que rubricó el jefe de la Fed, a quien terminó culpando de la desaceleración económico y la inestabilidad de los mercados a partir de octubre. En enero de este año, y tras la subida de tipos de diciembre, Powell modificó su posición para situarse en ‘modo espera’ o “paciente”.

Powell, en un consejo reciente de la Fed.
Powell, en un consejo reciente de la Fed. / Fed

Según Bloomberg, el presidente Trump consultó a sus asesores en diciembre para saber si tenía la capacidad para cesar al presidente de la Fed, ante lo obtuvo una respuesta negativa. Sin embargo, con el mero hecho de hacerlo se ha roto una tradición sobre la inviolabilidad de la Fed. El mensaje de Powell ha ido virando con el paso de los meses desde aquel “ser paciente” a la hora de subir tipos a pensar directamente en bajarlos por primera vez desde la crisis de 2008.

La Fed, por lo tanto, se enfrenta una elección difícil el 31 de julio. No recortar las tasas ahora podría forzar a la Reserva Federal a recortes más drásticos, ya que los precios de los activos (que descuentan varios recortes) sufrirán, lo que provocará un efecto negativo en la riqueza. Un recorte de 50 puntos básicos ya no se espera después del informe de empleo de junio porque alimentaría una inflación adicional, que obligaría a la Fed a frenar en seco de nuevo poco después de eso. En consecuencia, un recorte del 0,25%, como se esperaba, es el camino prudente, pero la comunicación será clave”, apunta Yves Bonzon, jefe de inversiones del banco privado suizo Julius Baer.

Hay otro factor que señalan los expertos. Trump ha presentado ya sus credenciales para su reelección en 2020 y una economía en recesión no será la mejor tarjeta de visita ante sus votantes. De ahí que el presidente haya recurrido a la crítica recurrente de la política monetaria de la Fed de Powell como riesgo para la economía. No solo ha llegado a decir que la Fed había subido los tipos demasiado rápido, sino que directamente apuntó a que sus decisiones eran equivocadas y fuente de inestabilidad. Todo, eso sí, en tiempo real y a cualquier hora del día a través del altavoz político más grande de la historia: su cuenta en Twitter.

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