Revés a su negocio de celulosa

Ence se desploma en bolsa por el posible cierre de su papelera en plena ría gallega

El fabricante de celulosa no logra aplacar a los inversores y asegura que reformularía su plan estratégico pero que podrá contener el potencial coste.

Juan Luis Arregui es presidente de Ence.
Juan Luis Arregui es presidente de Ence. / José González

Ence busca desde hace algunos años cambiar su modelo de negocio desde la producción de pasta de celulosa para hacer papel (contaminante por su impacto medioambiental) hacia la generación eléctrica verde. Ahora puede que tenga que acelerar esa transición a la fuerza. Las acciones de la compañía de Juan Luis Arregui y los Albertos (Cortina y Alcocer) se derrumbaron un 5,8% este viernes en bolsa, hasta 5,26 euros, y acumulan así una caída del 12,3% contando lo ocurrido el jueves.

Su principal negocio de pasta de celulosa en Galicia está en serio peligro de desaparecer. Se trata de su planta en la ría de Pontevedra, donde usa el eucalipto gallego para producir pasta y le acaba de ser notificado el procedimiento de cancelación de su licencia de 60 años para operar en esta planta, en plena ría de Pontevedra. Ence logró esta prórroga durante la pasada legislatura del Gobierno Rajoy, lo que provocó que el expresidente fuese declarado persona 'non grata' en su ciudad natal.

El Gobierno, a través del Ministerio de Transición Ecológica, ha realizado un escrito de allanamiento (aceptación de las acusaciones) en el proceso judicial que enfrenta en la Audiencia Nacional a Ence y el propio Estado, por un lado, frente a dos asociaciones ecologistas y el Ayuntamiento de Pontevedra. La compañía reconoce a la CNMV el cambio de criterio de la Administración General del Estado (que ha dejado a la papelera a los pies de los caballos en el juicio) ha hecho un ejercicio exprés para calcular los costes del cierre y los inversores salen despavoridos porque representa buena parte de su negocio papelero. Sin embargo, la compañía del Ibex 35 ve "improbable" su cierre y asegura que se defenderá en los tribunales.

“Las acciones judiciales ejercitadas por la Sociedad para defender la validez de la prórroga concedida por la Administración General del Estado en 2016, incluyendo los recursos ordinarios y extraordinarios que se formulen ante las más altas instancias judiciales, se hubieran agotado sin éxito, no se encontrara un alternativa aceptable para la Sociedad que permitiera la continuidad de la actividad de la biofábrica de Pontevedra (en adelante, la “Biofábrica”), y (iii) lo anterior llevaría aparejado el cese de actividad de la Biofábrica”, asegura la compañía en un comunicado.

En el ejercicio 2018, el resultado bruto de explotación (EBITDA) de Ence alcanzó los 291 millones de euros, de los cuales 245 millones corresponden al negocio de celulosa, y, en concreto, 99 millones proceden de la Biofábrica. “En el improbable supuesto de que se produjera el cese de actividad indicado, tendría lugar un impacto único extraordinario (one-off) en la cuenta de resultados del entorno de 185 millones”, explica la empresa.

Según los cálculos de Ence, de la cifra anterior, 74 millones de euros tendrían impacto en caja, de los cuales 43 millones corresponderían a actuaciones de desmantelamiento, 16 millones a la cancelación de contratos en vigor (basados en la experiencia de desmantelamiento de la antigua fábrica de Huelva) y 15 millones al coste de un expediente de regulación de empleo de extinción total. La cifra restante de 111 millones no tendría efecto en caja, ya que responde al deterioro del activo.

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